jueves 19/5/22

Sindicalismu cántabru y en cántabru

Históricamente el sindicalismo ha constituido el instrumento predilecto de los trabajadores para contrarrestar la competencia individual que por momentos y tiempos, ciclos y períodos, ha caracterizado la sociedad industrial de los últimos tres siglos.

Hace ya muchos años que desde diversos estamentos y colectivos de la sociedad civil cántabra se está demandando y pidiendo con insistencia la creación de un bloque cántabro compacto y sólido, que pueda decidir el modelo de relaciones laborales que se desea establecer con el Estado. ¿Si en otras partes del territorio español esto es posible (y de hecho funciona a través de la intermediación de los sindicatos nacionalistas o identitarios que no se pliegan a las directrices del órgano central), porque no podría ser esto también posible en Cantabria?

Históricamente el sindicalismo ha constituido el instrumento predilecto de los trabajadores para contrarrestar la competencia individual que por momentos y tiempos, ciclos y períodos, ha caracterizado la sociedad industrial de los últimos tres siglos. Gracias a las instituciones colectivas (sindicatos, asociaciones de vecinos, partidos políticos, asociaciones lúdicas y culturales...) las clases populares han disfrutado de diferentes espacios de intermediación ante el poder político institucional (normalmente representado por el Estado) al cual han ayudado en gran medida a vertebrar desde lo social y lo participativo.

El cántabru es y ha sido siempre el elemento básico y principal de la identidad del País Cántabru como pueblo trabajador y sociedad que lucha y construye

Por lo tanto, la eficacia y la efectividad de lo local, inmediato y cercano, frente al intervencionismo de las "matrices" estatales, podría ser una buena razón y motivo para el surgimiento de un adecuado "sindicalismu cantabriegu qu'aluche pol pueblu trebajaor" (sindicalismo cantabrista que luche por el pueblo trabajador) empleando para ello y también su lengua cántabra como instrumento de lucha y autoafirmación.

El cántabru es y ha sido siempre el elemento básico y principal de la identidad del País Cántabru como pueblo trabajador y sociedad que lucha y construye un futuro esperanzador. Consecuentemente, un sindicatu cántabru y cantabriegu lo tendría que asumir como idioma propio y de principio, comprometiéndose para ello en el desarrollo y apoyo de políticas acertadas y consensuadas para su adecuada recuperación y normalización como lengua nacional y específica dentro del mundo laboral.

Dicho sindicato defendería la identidad nacional de Cantabria, al igual que la auto organización de los trabajadores y trabajadoras, considerando la democracia interna y la participación un principio fundamental e irrenunciable, por lo que se respetaría, no solo el pluralismo, sino también la independencia de cualquier otra organización o institución.

Utilizaría y se expresaría en cántabru (junto al también castellano) en su actividad lógica y acostumbrada, en todos los escritos que hiciera en sus normales y habituales comunicados y comparecencias. En todos los escritos publicados y dados a conocer por este sindicato, la versión en cántabru sería la oficial y la estandarizada, a fin de poder de esta manera promover nuestra cultura y lengua. Y sería una condición necesaria la planificación y la normalización de su uso y aprendizaje en los plazos que se determinen para aquellas personas de su estructura que no estén (o puedan estar aún) en condiciones de poderlo utilizar, siendo por lo tanto un requisito imprescindible en la política de contratación y ajustes que se pudieran realizar y aplicar a futuro.

Para la buena marcha de un proyecto autónomo y de futuro, este sindicato se dividiría en comarcas y federaciones sectoriales

Los objetivos básicos de este sindicato cántabro serían: 1) La mejora progresiva y general, individual y colectiva de los trabajadores. 2) La promoción de un adecuado Marco Cántabro de Relaciones Laborales. 3) La construcción de una Central Sindical Única Cántabra. 4) La defensa del pleno ejercicio de los derechos humanos, individuales y colectivos, incluido el derecho a la autodeterminación. 5) La lucha por un orden económico internacional nuevo, más justo y más solidario. 6) La reforma del marco legal y político que permita a Cantabria ser sujeto de plenos derechos dentro de la Unión Europea, al tiempo que tener plena capacidad de actuación en todas las materias y ámbitos que se puedan dar y suceder.

En palabras de José Manuel Rúa Fernández (Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de Barcelona e investigador del Centre d'Estudis Històrics Internacionals), en un artículo del 30 de Mayo titulado: "Sindicatos nacionalistas... ¿o nacionales?" podemos leer:

Llegados a este punto podemos preguntarnos cómo se relacionan los conceptos de nación y sindicalismo dentro la lucha por la hegemonía. Para responder a esta pregunta, primero nos convendría echar una ojeada al mundo de la política para establecer las posibles analogías. Dentro de este ámbito, un partido nacional sería aquella organización que, siguiendo a Miquel Caminal, "parte del hecho de la nación y que delimita su ámbito territorial en los límites nacionales dentro de los cuales desarrolla su proyecto político y los principios ideológicos que lo sostienen" (Caminal, Miquel. Nacionalisme i partits nacionals a Catalunya. Barcelona: Empúries, 1998. Pág. 49. 5).

Esta definición comportaría dos características, por un lado la organización asumiría el carácter identitario de la nación política, y por el otro, reflejaría la pluralidad ideológica de la propia nación. El hecho de ser partidos nacionales no implica necesariamente que nos encontremos ante partidos independentistas. Los partidos nacionales pueden dar respuestas diferentes al encaje de la nación dentro del marco estatal e internacional (autonomismo, federalismo, independentismo...). Tampoco podemos equiparar los partidos nacionales a partidos nacionalistas. A diferencia de los partidos nacionales, los partidos nacionalistas tendrían como prioridad la plena realización de los derechos nacionales, implicando al conjunto de la población en un proyecto de desarrollo nacional situado por encima de las diferencias sociales e ideológicas propias de toda sociedad contemporánea.

Para la buena marcha de un proyecto autónomo y de futuro, este sindicato se dividiría en comarcas y federaciones sectoriales: Administración Pública, Banca, Ahorro, Seguros, Oficinas, Construcción, Madera, Metalurgia, Educación, Industria, Alimentación, Mar, Textiles, Transporte, Comunicación, Salud, Servicios, etc.

La afiliación se debe de realizar en el sindicato, contando para ello con sedes en todo el territorio dedicadas a temas laborales específicos, junto a otros para la formación ocupacional y continua: de desempleados o de trabajadores en activo. La sede se debería de fijar en un lugar adecuado y predeterminado, siendo este el punto de encuentro de todos los organismos. Por otro lado, contar con un sitio web, una publicación periódica, así como con un Boletín Sindical dedicados a temas y hechos específicos (que se renuevan continua y diariamente), son los comienzos imprescindibles y necesarios que dicho sindicato podría acometer en un futuro inmediato.

Un sindicato que debe de aspirar a ser el primero de Cantabria por número de delegados y afiliados, y que al tiempo, debe también de ser el primero por capacidad de movilización, además de el más representativo; aspirando para ello a participar en los órganos tripartitos de ámbito estatal (INEM, INSALUD, INSS, ISM, INSERSO, Consejo Económico y Social, Consejería General de Emigración, etc.) que se pudieran dar; así como en otros de ámbito nacional cántabro.

La identificación que llevaría este sindicato sería, lógicamente, un nombre en cántabru, buscándose para ello el mayor consenso y participación; a fin de que los sentimientos y las sensibilidades pudieran estar lo más equilibradas y representadas en la medida de lo posible.

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