sábado 21/5/22

Por una nueva Universidad que favorezca el desarrollo y la extensión del cántabru

Esta nueva Universidad debería de ser también, y principalmente, un referente académico de primer orden en administraciones, empresas y el mundo profesional en general que requiera de estos nuevos servicios para lograr sus objetivos, y en donde el cántabru ha de ser siempre y en todo momento un referente a considerar y a valorar como principal opción a desarrollar.

Nuestro camino es despertar conciencias y hacer que el cántabru vuelva de nuevo a ser una lengua de prestigio y de comunicación en nuestra sociedad, sin embargo, y también, es necesario explorar todos y cada uno de los caminos que sean los más adecuados y convenientes, apropiados y posibles, oportunos y lógicos a la hora de favorecer esta realidad.

Y precisamente uno de ellos puede ser el favorecer el desarrollo de una Universidad en Cantabria que favorezca una oferta educativa y de investigación que ahora no se da de una manera adecuada y conveniente en nuestro país, con el objetivo primordial y principal de formar profesionales capaces de afrontar los retos del mundo competitivo en que ahora vivimos, al tiempo que colaborando además con ello, al y en el desarrollo económico, social y cultural del País Cántabru en donde el cántabru tendría una especial relevancia y primordial protagonismo.

El compromiso es y debe de ser con la calidad en la docencia, con la investigación y con la innovación

Una nueva Universidad que siendo joven, al tiempo también sea heredera de esa rica tradición académica y de acreditado prestigio que siempre ha ofrecido y proporcionado nuestra tierra. El compromiso es y debe de ser con la calidad en la docencia, con la investigación y con la innovación, pues el empeño final es poner en valor nuestro capital de conocimiento para aportar a la sociedad (que en última instancia es quien la financia) titulados dinámicos que estén dispuestos a incorporarse al mundo del trabajo con garantías de éxito y resultados en investigación básica y aplicada, orientados básicamente al desarrollo humano con respeto al entorno y a la formación en valores.

Esta nueva Universidad debería de ser también, y principalmente, un referente académico de primer orden en administraciones, empresas y el mundo profesional en general que requiera de estos nuevos servicios para lograr sus objetivos, y en donde el cántabru ha de ser siempre y en todo momento un referente a considerar y a valorar como principal opción a desarrollar.

Por lo que respecta, en concreto, a la Universidad de Cantabria, hay que decir que ésta no es solo una Universidad pública y de prestigio, joven y dinámica, también es al día de hoy la segunda Universidad en calidad investigadora en el Estado español; además de que ocupa el séptimo puesto en el ranking de competitividad universitaria. No está nada mal, y sin duda, es una estupenda presentación que dice mucho, y muy bien, acerca de sus representantes, de su capacitación y profesionalidad, así como, por supuesto, de su valía y gran reconocimiento internacional.

Pero ciertamente esta Universidad sería aún mucho más completa y transformadora, si tuviera el valor de aprobar una norma para facilitar el uso y la promoción de la lengua cántabra, creando, por ejemplo, una Comisión de Normalización Lingüística (CNL) para asesorar al Rector y garantizar así la traducción de los documentos cuando sea esto “esencial” para su tramitación y ordenamiento interno.

Claro, que para ello antes habría que crear una Oficina de Normalización Lingüística (OIL) y una Comisión Asesora de la Lengua Cántabra (CALC), la cual podría estar integrada por un delegado del Rector, o bien por el Vicerrector con competencias en materia de normalización. A estos órganos se les añadirían otros representantes y colectivos, de, por ejemplo, Personal Docente e Investigador (PDI), representantes del Personal de Administración y Servicios (PAS) de la Universidad, así como también Colectivos de los Estudiantes (CE) designados por el Rector, y votados antes por los estudiantes.

Las funciones de estos órganos deberían de ser el de tener competencias en materia de normalización, entre las que se incluirían, por ejemplo, la elaboración de un plan de actuación donde se detallaran las acciones y prioridades de la Universidad relativas al uso de la lengua cántabra; así como hacer labores de seguimiento y evaluaciones correspondientes para su normal uso y desarrollo. Igualmente podrían velar por el cumplimiento de los principios y derechos contenidos en las leyes de uso y promoción de la lengua cántabra, que a tal efecto fueran creadas y se tuviesen a bien estipular.

En el fondo, y en sus comienzos, al final ello sería un gesto de buena voluntad y predisposición hacia la lengua de Cantabria. O dicho de otra forma, un avance, cuyo objetivo sería regular la presentación de escritos, comunicaciones y solicitudes redactados en lengua cántabra en la institución académica. Como, por ejemplo, ya se hace desde julio de 2018 en la Universidad de Oviedo, donde la lengua asturiana es ahora oficial en las comunicaciones con la Administración. Y para lo cual se sigue con lo establecido en el artículo 3 de la ley 1/1998 de uso y promoción del asturiano, por la que se establece el amparo al derecho de los ciudadanos a conocer y usar la lengua autóctona, así como a establecer los medios para que se haga efectiva su difusión.

No en balde, las últimas estimaciones acerca del asturiano, como, por ejemplo, la que ha desarrollado la doctora Isabel Hevia (Octubre de 2018), y encargado por el Conseyu de la Mocedá (cuyo objetivo es conocer la posición de los jóvenes de la región en relación al asturiano); muestran que el 86% de los jóvenes asturianos reclaman la cooficialidad real y efectiva.

En este sentido la Universidad de Oviedo ha querido dar un paso más en favor de la normalización lingüística del asturiano, y ello a través de un órgano de asesoramiento en relación al uso de la lengua asturiana en la actividad cotidiana de la institución docente, por medio de una Comisión Asesora de Normalización Lingüística; a través de la cual ha desarrollado e impulsado acciones relacionadas con el uso y promoción de la “llingua” (lengua).

Y es bien cierto que no ha sido nada fácil el llegar hasta este punto, ya que las acciones favorable con el asturiano responden en su favor “al cumplimiento de una sentencia judicial” debido a que el reglamento anterior relativo al uso de la “llingua” en la Universidad regional (promulgado en 2009) en su día fue recurrido por el Aconceyamientu de Xuristes pol Asturianu (AXA), lo ahora sucede es que (unos meses ya) el dictamen jurídico final en última instancia ha obligado a cambiarlo; por lo que en este momento el asturiano ya goza de un reglamento y de una protección real y efectiva a todas luces.

Si las medidas en favor del cántabru se pueden materializar y concretar, la Universidad de Cantabria podría admitir textos en cántabru

Por lo tanto, si las medidas en favor del cántabru se pueden materializar y concretar, la Universidad de Cantabria podría admitir textos en cántabru, y no solo en el registro, sino también a través de cualquiera de sus vías de comunicación. Además de que se podría crear una Comisión Asesora de Normalización Lingüística que daría consejo al Rector sobre la aplicación de la norma, para así poder establecer un sistema que garantizara la traducción de los documentos cuando su correcta tramitación así lo exigiera.

Cabe destacar el hecho de que si la Universidad de Cantabria admite escritos en cántabru a través de todas sus vías de comunicación, ello no afectará (ni tampoco tiene porque) a la lengua de los procedimientos tramitados por esta, que, en todo caso, pueden perfectamente continuar siendo realizados en castellano.

El nuevo reglamento afectaría únicamente a las relaciones entre la sociedad y la Administración universitaria, y, por lo tanto, escapando al ámbito académico; por lo que no sería aplicable en las relaciones con los alumnos. Esto último es algo que podría quedar para regularse en un futuro, pues se podrían admitir trabajos en cántabru sin ningún problema, siendo estos verificados por profesores capacitados y competentes en este asunto y materia.

En el actual marco legal (así como en los propios de la Universidad) habría que empezar a establecer, por ejemplo, “que nadie pueda ser discriminado por el uso de la lengua cántabra, y que se fomentará su estudio, investigación y enseñanza”. En este sentido habría que felicitarse porque las “incorrecciones” del pasado se puedan solventar y reconducir en el presente, si la sensibilización del actual equipo rectoral por la cuestión del cántabru toma valientes y audaces determinaciones en favor de una lengua amenazada, sin por ello tener que esperar a que se reformen estatutos de autonomía, haya o no consenso político, o, sencillamente, sea una medida “temprana en el tiempo”.

Habría que abogar por un nuevo y adecuado grado de Geografía y Ordenación del Territorio

Por otro lado, habría que abogar por un nuevo y adecuado grado de Geografía y Ordenación del Territorio, ya que en los momentos actuales no existe en la Universidad de Cantabria un adecuado y conveniente grado de Geografía y Ordenación del Territorio que sea verdaderamente protector y valedor a la hora de proteger y consolidar nuestro rico y variado patrimonio lingüístico. Por lo tanto, y en consecuencia, el poder potenciar esta especialidad o grado dentro de la Universidad de Cantabria va a ser, no solo un revulsivo y una ayuda “extra” y fundamental y a tener muy en cuenta, sino también un referente de primer orden en el cual se van a poder mirar muchos pueblos a la hora de poder rescatar ese patrimonio que antaño fue suprimido y/o secuestrado a conciencia y con alevosía de una manera ruin y mezquina, abusiva y desproporcionada.

Como última sugerencia no estaría nada mal que, por ejemplo, se solicitaran partidas económicas adecuadas y generosas para la formación y la preparación pertinente del personal docente en lengua cántabra que así lo pudiera solicitar.

Porque si una Universidad, como lo es la de Cantabria, es capaz de impartir “a una audiencia general” (así reza la propuesta) desde octubre de 2018, clases de Microbiología por Twitter; ¿qué problema habría con impartir clases en cántabru con un profesorado acreditado y preparado para tal fin en dicha Universidad?

No está nada mal (y de ello nos felicitamos sinceramente) que un total de veintiún profesores e investigadores de nueve países diferentes utilicen esta Red social como una herramienta para enseñar y comunicar el conocimiento científico. Y es que con una frecuencia de hasta tres clases por semana, cada lección abordaba en su momento diferentes temas relacionados con la Microbiología.

Y si en dicha Universidad existía en su momento un investigador adscrito al Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria (IBBTEC), el cual es responsable de la cuenta de [email protected] para tal fin, al igual que para participar con otras Universidades (la Universidad de Oxford, el Instituto Pasteur de París, la Universidad de Stanford, o el CSIC) en tan interesante proyecto de divulgación; ¿qué problemas podrían existir o darse a la hora de también reservar recursos y medios para promocionar y dar a conocer una lengua, como en este caso es la muestra sellenca lengua cántabra (nuestra propia lengua cántabra)?

Para dar a conocer el cántabru a nuestro pueblo no nos haría falta contar con la colaboración de dieciocho universidades y centros de investigación internacionales, como, por ejemplo, sucede con el caso que nos ocupa el de la Microbiología, pues para el cántabru tan solo es y sería necesario programar y poner en marcha adecuados mecanismos con sus distintas aplicaciones y utilidades a un público que estuviera interesado en ello. No, de verdad que no sería necesaria tanta energía y tanto despliegue de medios y recursos. Nos bastaría con mucho menos, o bastante menos, sin lugar a duda.

No obstante, y aún con todo, es todo un avance digno del mejor de los elogios, el que los estudiantes en esta Universidad hayan podido seguir un curso de Microbiología en línea a través de sus dispositivos móviles y ordenadores (nada menos que 21 clases programadas e impartidas en inglés todos los Martes, Miércoles y Jueves a las 17.00 UCT / GMT +2, y con acceso abierto a todos los interesados), ya sea a la hora programada, o bien más tarde; y siempre buscando el hashtag correspondiente.

Sin embargo mucha gente en Cantabria también se pregunta si la Universidad de Cantabria podría hacer lo mismo (aunque movilizando para ello muchos menos recursos económicos y humanos) a la hora de programar, divulgar y dar valor, por ejemplo, a una lengua cántabra que es de todos. Eso sí, sin para ello tener que utilizar 30-40 tweets con enlaces asociados, páginas web relacionadas, blogs, noticias, y especialmente imágenes y vídeos enviados desde una cuenta de Twitter, y sin una programación, por ejemplo, para ser publicados con una frecuencia de un tweet por minuto; como en este caso ha sido necesario a fin de poder llevar a buen fin el desenvolvimiento final en esta actividad formativa en Microbiología.

Por otro lado, en las inauguraciones de los cursos académicos en la Universidad de Cantabria se debería de empezar diciendo, por ejemplo: “Lo que no se conoce no se puede valorar, lo que no se valora no se puede conservar”. Y hacer a continuación un discurso en cántabru (aunque sea solo de apenas unas pocas líneas o párrafos) para dar a conocer a los alumnos y al profesorado que Cantabria posee también una lengua única, singular y propia.

En el Instagram de la Universidad, por ejemplo, y sin ir más lejos, se pueden hacer variadas y adecuadas referencias a nuestra lengua escribiendo textos en cántabru. Aquí ponemos el enlace de la Universidad de Cantabria por si las personas se quieren animar a publicar opiniones y reflexiones:

https://www.instagram.com/universidaddecantabria/ [1]

De lo que se trata es de generar suficiente conciencia social y visibilidad en las redes sociales con el mayor alcance posible

De lo que se trata y trataría, en definitiva, es de generar suficiente conciencia social y visibilidad en las redes sociales con el mayor alcance posible. La Universidad de Cantabria tiene miles de seguidores en todo el mundo, y no solo en Instagram, también en más lugares; con lo que se podría llegar aún a muchas más personas y gentes interesadas.

Una bienvenida que los movimientos en favor del cántabru podrían hacer podría ser, por ejemplo: Colocar una gran pancarta en cántabru (bien visible) en algún punto de la Avenida los Castros, S/N, y proceder a continuación a grabar con, por ejemplo, nuestro teléfono móvil para que ello fuera compartido y visibilizado. Esta acción de “guerrilla lingüística” se podría colgar en las redes sociales y demás plataformas, a fin de poder así concienciar a la sociedad de la importancia que tiene para el futuro del cántabru el poder hacer visible nuestro idioma en un lugar tan representativo y emblemático como lo es la Universidad de Cantabria.

Con este tipo de acciones se pretende implicar e incentivar a una juventud, a veces dormida, y la mayor de las veces totalmente manipulada por los medios de la desinformación.

Prologa Eudald Carbonell Roura, en “La Sociedad de la ignorancia y otros ensayos”, y cuyos autores son: Antoni Brey, Daniel Innerarity y Gonçal Mayos, lo siguiente a propósito del poco nivel de compromiso de los jóvenes de hoy en día: “La tecnología y su socialización generan tensiones y divisiones en nuestras estructuras etológicas y culturales. No se ha producido, pues, una socialización efectiva del conocimiento y ello impide que caminemos hacia la sociedad del pensamiento, tal y como deberíamos hacer”.

Un sugerente y enriquecedor planteamiento para los tiempos libres del verano puede contemplarse muy acertadamente, si mezclamos el binomio “diversión-aprendizaje”, ya que en la vida ningún momento puede dejar de ser tiempo de y para aprender, pues el tiempo nunca se detiene, y, además, el aprendizaje y la formación de la persona es un proceso dinámico que requiere del aprovechamiento de las coyunturas formativas en su mayor conjunto, extensión y totalidad.

Por tal motivo, y puesto que el verano es una época fantástica que invita a colocar sobre la mesa intereses, gustos, inquietudes, sugerencias y propuestas, al respecto de la manera de aprovechar mejor los tiempos formativos y en sano y enriquecedor ambiente, desde los planteamientos cantabristas en favor de la lengua cántabra abogamos por que la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander (Universidad Pública creada en 1932 por Decreto del Gobierno de la II República, a propuesta del Ministro de Instrucción Pública) pueda acceder a que en la misma se puedan impartir Cursos, Encuentros, Talleres, Aula de Verano, Congresos, y hasta Cursos de Formación para el profesorado que desee enseñar la lengua cántabra en dicha Universidad y que así lo demande.

Según sus estatutos, la UIMP se define a sí misma como un “centro universitario de alta cultura”, y puesto que su nombre rinde homenaje al mismísimo Marcelino Menéndez Pelayo; quien a su vez (y como se sabe) era un enamorado de emplear términos cántabros siempre que tenía ocasión y le apetecía. ¿Qué tal si durante el verano boreal en el Palacio de la Magdalena de Santander, además de los cursos de castellano para extranjeros, también se comienza con los mismos, pero esta vez en cántabru?

Seguro que el Campus de Las Llamas (que imparte másteres en diversas áreas de conocimiento), y pasando el tiempo, es probable que en algún momento incorpore una oferta académica que incluya la organización, el desarrollo y la enseñanza de un máster especializado en la lengua cántabra en su conjunto. Pues como muy bien reza en latín el lema de la UIMP (sapere aude), con el tiempo todo se andará.

Poco a poco, y paso a paso, la Universidad de Cantabria debería de trabajar codo con codo, y hombro con hombro, para que las organizaciones que defienden la presencia del cántabru en la sociedad tengan más presencia en la misma, y al tiempo, también puedan presentar estudios de calidad en las aulas del fantástico complejo universitario. No en vano en La Magdalena han tenido lugar jornadas gloriosas en las que participaron José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, Ramón Menéndez Pidal, Xavier Zubiri, Blas Cabrera, y así un largo etcétera de personalidades. Con acierto y esperanza, esperamos que pronto incorporen profesores y especialistas en cántabru, o al menos, cursos de cántabru.

Un curso de Verano que abarque la enseñanza del cántabru puede servir, y para empezar, para que “la muestra lengua sellenca” (nuestra lengua propia) sea presentada como una parte muy importante de nuestro patrimonio cultural; al tiempo para que también se pueda encontrar un espacio para su enseñanza y divulgación. Si además estas acciones son realizadas por consejeros, como, por ejemplo, sucede en otras comunidades vecinas, (caso de León), donde en Julio de 2018 el consejero de Educación de la Junta (Fernando Rey), afirmó en la Universidad de León, que los cursos de leonés “son una clave para difundir el leonés”; entonces lograremos sin lugar a duda, darle prestigio a un idioma que tradicional e históricamente ha sido siempre muy maltratado y apartado.

Por ejemplo, y solo para situarnos, en Castilla y León la mejor oferta educativa del verano en el año 2018 llegó de la mano de la Universidad de León (ULE), y el inicio del curso sobre la lengua leonesa se enmarcó dentro de las actividades que la Universidad organizó para potenciar su estudio y posterior enseñanza. Un curso este de leonés que se encuadró dentro de la Cátedra de Estudios Leoneses, con unas perspectivas diversas, así como con una gran acogida entre la sociedad.

De hecho, José Ramón Morala Rodríguez (director de la Cátedra de Estudios Leoneses, al tiempo que uno de los más notables expertos en el área del leonés medieval y de la evolución histórica de dicho idioma hasta la fecha) explicó en Julio de 2018, que “se trata de un estudio con una parte típica de los planteamientos filosóficos, lingüísticos y académicos, y en donde hay una avance de los estudios literarios, el estatuto legal de la lengua leonesa, junto a la propuesta de los talleres didácticos”.

A mediados de verano de 2018, Fernando Rey, el que fue Consejero de Educación de Castilla y León, defendió la divulgación del leonés en la apertura del Curso de Verano organizado por la Cátedra de Estudios Leoneses de la Universidad de León (ULE) con estas palabras: “el leonés es una parte muy importante del patrimonio cultural de la Comunidad”, sin embargo también manifestó que el ejemplo de Asturias “no es el que se debe seguir en León, Zamora y Salamanca. Mi opción es que el bilingüismo sea inglés, francés, alemán o chino, pero debemos encontrar un espacio para introducir la lengua leonesa en nuestra aulas porque forma parte de nuestro patrimonio cultural”. Además, incidió en el “papel clave” que ejerce la Cátedra de Estudios Leoneses para “elevar el nivel de difusión del leonés, pues estamos en los albores de un reconocimiento universitario de máximo nivel de esta lengua, lo cual es clave para su posterior enseñanza”.

A continuación el enlace referencial:

https://www.unileon.es/noticias/la-lengua-leonesa-es-una-parte-importante-del-patrimonio-cultural-de-castilla-y-leon [2]

Lo cierto es que los Curso de Verano de la ULE (y en concreto los que se enmarcan dentro de la “Cátedra de Estudios Leoneses” para dar a conocer a la sociedad civil la lengua leonesa), cada día tienen una mayor repercusión y acogida nacional e internacional; abarcando cada vez más espacios y titularidad entre la sociedad.

Sirvan estas líneas y apuntes para tomar muy buena nota de lo que hacen últimamente nuestros vecinos leoneses en favor de su patrimonio lingüístico y cultural, el cual desean potenciar y dar continuidad a través de la Universidad de León siempre que tienen ocasión y posibilidad.

A continuación algunos enlaces que tienen que ver con la lengua leonesa, y con también su divulgación:

https://cursosdeveranoonline.unileon.es/la-lengua-leonesa-cultura-de-tradicion-oral/ [3]

https://www.ileon.com/actualidad/113324/el-mejor-diccionario-de-leones-esta-en-internet-las-webs-de-palabras-en-lliones [4]

https://www.diariodeleon.es/articulo/cultura/andar-hablar-lengua-leonesa/202110250333112157644.html [5]

En una entrevista que en el Portal de Comunicación de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid) hacía en enero de 2015 al profesor del departamento de Filología, Comunicación y Documentación de la UAH, Jairo J. García Sánchez, se analiza el por qué y cómo desaparece una lengua y cuáles son las claves para evitar su extinción.

Su título: “Las lenguas muertas: un fenómeno de siempre, una preocupación del presente”. A continuación parte de la entrevista, que esperamos desde Cantabria pueda ser pronto una inspiración para que, por ejemplo, desde la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, exista un interés por parte de sus máximos responsables por dar visibilidad y valor a una lengua propia que merece todo el apoyo y el respeto de una institución como lo es esta Universidad cántabra de prestigio.

Se calcula que en el mundo existen entre 6.000 y 7.000 lenguas

No hay un censo concreto, pero se calcula que en el mundo existen entre 6.000 y 7.000 lenguas. Su distribución es muy desigual y la mayor diversidad lingüística se concentra en determinados países de la franja ecuatorial y de los trópicos en Asia, África, América y Oceanía. Según la UNESCO, en torno al 50% de las lenguas que se hablan en el mundo está en peligro de extinción, de manera que a final de siglo el número total podría quedar reducido a 3.000. Europa es el continente con menor índice de lenguas “vivas”, un escaso 3%, pero también aquí las lenguas corren peligro y mueren.

Profesor, ¿cuál es la última lengua que ha desaparecido en Europa?

El livonio, que se hablaba en Letonia. Su último hablante murió recientemente, en 2013, con 103 años. Era una lengua emparentada con el finés y el estonio. Sucedió lo mismo a finales del siglo XIX con el dalmático, que era una lengua románica (descendiente del latín, como el español) hablada en las costas de Dalmacia; en la actual Croacia. Quizá el hecho de que se muera una lengua en Europa resulte más llamativo, porque hay menos lenguas que en otras zonas. Las lenguas europeas son unas 200 y solo en Papúa Nueva Guinea se hablan más de 800, pero todas son igual de valiosas, ya que podemos considerar cada manifestación lingüística como patrimonio de la humanidad. El lenguaje es lo que nos distingue como seres humanos.

¿Qué provoca la desaparición de una lengua?

Su desuso progresivo hasta dejar de transmitirse de generación en generación. La reducción del número de hablantes que la utilizan como lengua materna provoca que, a medida que estos mueren o van disminuyendo, la lengua vaya muriendo con ellos. La convivencia con otras lenguas más prestigiosas (y que se usan para fines comunicativos importantes), para los que no se utiliza o deja de usarse la lengua en cuestión, puede conducir a esa situación.

¿Es un fenómeno que se acentúa en este siglo?

Lo que está claro es que es un fenómeno que ahora se conoce mucho más, pero el hecho de que haya mejores datos y una mayor conciencia de que están desapareciendo lenguas no significa que lo estén haciendo en más cantidad. Puede que sí, pero esto ha ocurrido desde siempre. Es cierto que el mundo globalizado actual favorece el uso y el crecimiento más rápido de lenguas mayoritarias por su ya importante número de hablantes, por motivos políticos y económicos, por su amplio dominio en los ámbitos cultos y elevados, en la ciencia, en la tecnología, en la cultura y en las artes, y eso contribuye al mismo tiempo a la minorización de otras lenguas que pueden terminar desapareciendo; pero también ahora hay mayor conciencia de la necesidad de preservarlas.

¿Cómo se puede preservar y defender una lengua, profesor?

Mediante políticas lingüísticas y educativas que promocionen su mantenimiento y su uso desde el propio ámbito familiar y, sobre todo, entre las personas jóvenes. Para que una lengua siga viva debe utilizarse de manera cotidiana. El desarrollo de estudios descriptivos que permitan conocer la lengua, difundirla y prestigiarla contribuirá a su conservación, así como la elaboración de un diccionario, una gramática y una ortografía, que supongan la adopción de un modelo de lengua; también en la escritura, si es exclusiva o predominantemente oral. En Europa se han llevado a cabo algunas iniciativas interesantes para salvaguardar las lenguas en peligro, como la firma de la Carta Europea de las Lenguas Regionales y Minoritarias, promovida por el Consejo de Europa; si bien los países participantes siguen una política lingüística propia.

Por último me gustaría hacer una reflexión que tiene que ver con que a finales de octubre de 2021, Encarna Cuenca Carrión, la presidenta del Consejo Escolar del Estado dijo lo siguiente: “Deberíamos preguntarnos si hacen falta tantas asignaturas en la enseñanza obligatoria”. Esta pregunta que se hacen a veces tantos padres, y también muchos profesores, hace ya tiempo que bascula por diferentes corrientes de opinión, y no solo, y, por ejemplo, en las agencias de o de los gobiernos; sino también entre otros ámbitos de lo que se define como “pedagogía de lo social”.

Encarna Cuenca defiende la metodología en la que los alumnos puedan aprenden mientras contribuyen a mejorar su entorno social, y por lo tanto, esta mujer que está al frente del principal órgano consultivo en materia de Educación, cree que las ciudades tienen un papel importante en la mejora educativa. Y así afirma: “Nuestro alumnado aprende tanto dentro como fuera del aula, y debemos darles modelos en los que la educación sea un valor, proporcionándoles desde todos los espacios entornos ricos de aprendizaje. En el aula, sí, pero también en las ciudades”.

A la pregunta de Ignacio Zafra, el 25 de octubre de 2021, en el diario El País: “¿Cuáles son los mayores problemas del sistema educativo en España?”, la respuesta fue la siguiente: “Efectivamente. La ley educativa tiene un artículo que habla de los aprendizajes que se producen en entornos no formales o informales, que, según muchos estudios, tienen una gran importancia. Y dedica otra parte a la autonomía de los centros, que son los que mejor conocen la realidad de su alumnado y las posibilidades de su entorno. Una solución sería rentabilizar los consejos escolares de centro y los consejos escolares municipales. Crear grupos de trabajo entre ambos que permitan aunar necesidades de los centros con posibilidades que pueden ofrecer los Ayuntamientos. De esa forma haríamos un favor importantísimo al alumnado”.

Si esto se consigue llevar a efecto y se cumple según se especifica, se podrían realizar “incursiones” en cántabru, no solo en las ciudades, sino también en los pueblos, para así, familiarizar al alumnado con una cultura y realidad que está muriendo, y que urge el que se actúe sobre ella de una manera lo más aceleradamente posible.

El Consejo Escolar del Estado está formado por 107 integrantes, todos ellos representantes de la Comunidad Educativa, entre los cuales se encuentran 12 personalidades de reconocido prestigio.
 

Por una nueva Universidad que favorezca el desarrollo y la extensión del cántabru
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