martes. 16.04.2024

Por una nueva conciencia y un nuevo despertar

Sabemos que nos queda aún mucho por hacer, que las posibilidades están abiertas, y que éstas son muchas en favor del cántabru, pues somos conscientes de que estamos iniciando una nueva forma de lucha y de participación consciente y combativa

Nace este artículo como una llamada de atención y consideración que debe y debería de servir para poder crear un primer acercamiento (grupo de trabajo) y/o reflexión en conjunto para con las distintas asambleas anarquistas que en Cantabria aboguen a lo largo del territorio denominado País Cántabru o Cantabria Hestórica, por hacer visible el esfuerzo colaborativo y combativo que desde diferentes y cada vez mayores sectores de la ciudadanía abogan por impulsar claramente el cántabru entre nuestra sociedad.

Esto serviría para así, y de esta manera, poder crear y fomentar con un mayor acierto espacios y lugares de encuentro y de diálogo, de aproximación y de articulación, entre los diferentes y diversos colectivos anarquistas y cantabriegos que estén y están a favor de impulsar la implantación de la que perfectamente podríamos definir y denominar como: “Agenda pol Cántabru” (“Agenda por el Cántabru”).

Lo acontecido en los últimos años nos llena de esperanza y también de desafíos

Estas “Mesas de Trabajo” o “Asambleas Combativas por la Lengua” podrían compartir la necesidad de construir espacios organizativos y abiertos (con acento territorial y presencia social) que a la postre permitan la participación diversa, amplia y convocante en favor de una nueva reflexión ideológica y teórica, colectiva y fecunda, que de una manera clara y directa abogue y luche por mantener e implementar una praxis sostenida y sincera en favor del cántabru en todas las acciones y aspectos combativos que se pudieran dar y producir en el día a día de la realidad actual y siempre cambiante de nuestra trepidante sociedad.

Las Asambleas y los Grupos que nazcan (o que bien ya hayan surgido) en contexto de revueltas y/o desobediencias se han de enfocar en distintas y diferentes labores de agitación y de propaganda, cada una con las herramientas y mecanismos que mejor se acomoden y se presten para tensionar así (y de una manera “proporcionada” y “equilibrada”) el actual conflicto sociolingüístico en sus territorios de actuación y/o demarcación respectivos y oportunos.

Y es que la crisis permanente del capital, unida ésta a la exclusión que ha generado la nueva política postCovid (tan naturalizada, y que solo ha servido para acentuar aún más si cabe las diferencias y las desigualdades), tan protestada y cuestionada por cada vez más sectores de la población y la ciudadanía, hace que cada vez más personas de una manera generalizada se pregunten y se cuestionen más interrogantes, lo que al final sirve y da pie para que emerjan nuevas y diversas expresiones de protesta, así como igualmente también distintos espacios que se han posicionado desde lo autoconvocado y desde lo autoorganizado (sin partidos y gobiernos) en favor y por la defensa de los territorios y la proyección política que se le ha de dar y brindar al cántabru a la hora de satisfacer de forma autogestiva y organizada nuestras necesidades y menesteres más básicos y prioritarios.

Lo acontecido en los últimos años nos llena de esperanza y también de desafíos, que quizás aún no somos capaces de alcanzar a comprender y a dimensionar en su justa totalidad y completa generalidad, pero que sin embargo sí que han de servirnos para encontrarnos y organizarnos, analizar y examinar, sopesar y considerar colectivamente por donde puede ir también la lucha en favor del cántabru de parte de las organizaciones y grupos que no están sujetos a las diferentes disciplinas de control y/o de registro orgánico.

Paso a paso, y sin prisas, pero con la convicción clara de que vienen nuevos tiempos de lucha y de disputa, de cambio y de transformación, es por lo que abogo decididamente porque el anarquismo cántabro del futuro tiene y debe de aportar ideas, herramientas, propuestas y acciones que contribuyan con esperanza, seguridad, perspectiva e ilusión, al fortalecimiento de las comunidades organizadas que desean desarrollar y autogestionar sus vidas de una manera generalizada y en cántabru, desmantelando así (y por lo tanto) la lógica del jerarquismo lingüístico impuesto y nunca consensuado por nuestro pueblo.

Sabemos que nos queda aún mucho por hacer, que las posibilidades están abiertas, y que éstas son muchas en favor del cántabru, pues somos conscientes de que estamos iniciando una nueva forma de lucha y de participación consciente y combativa en favor de una lengua agonizante, y que a día de hoy está total y completamente excluida y apartada de la vida social e institucional del país.

Que viva por lo tanto la acracia lingüística cántabra, y también una nueva conciencia creíble, admisible y viable en favor del cántabru en todos los lugares y en todos los frentes posibles.

Por una nueva conciencia y un nuevo despertar
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