martes. 23.04.2024

Makhnovianos, mutualistas, cooperativistas, positibilistas y accidentalistas

El movimiento de mutuales y el movimiento de cooperativas tienen varios puntos en común alrededor de la cual se cimenta y se apoya luego la idea de la ayuda mutua y profesional, normalizada y cooperativista

Makhnovia fue una sociedad anarquista sin Estado situada al Sureste de la actual Ucrania desde el 1918 hasta 1921, y surgida de la mano de Néstor Makhno, o si se prefiere, de Néstor Ivánovich Majnó; quien en su momento fue un destacado revolucionario del Ejército Negro. Un libertario que deseaba alcanzar una forma de gobierno autónomo aboliendo el Estado y el capitalismo, el sionismo y la conjura liberal, el comunismo y el adoctrinamiento del individuo, el fascismo, y en general, todo aquello que en su momento ellos denominaron y definieron como: “la vida ociosa”.

Los makhnovitas o makhnovistas se caracterizarían por formalizar la política y las relaciones a través de comunidades confederadas

Tratando de sobrevivir frente a zaristas, nacionalistas ucranianos, y hasta al mismísimo Ejército Rojo (anteriormente aliados contra los zares), finalmente fueron declarados contrarrevolucionarios y finalmente disueltos. La mayoría de ellos fueron fusilados y encarcelados, deportados y proscritos por negarse a aceptar el control den nuevo orden y poder bolchevique.

Los makhnovitas o makhnovistas se caracterizarían por formalizar la política y las relaciones a través de comunidades confederadas. La educación, por ejemplo, se organizaba según los principios de Francisco Ferrer (de la Escuela Moderna), y la economía se basaba en la práctica en el intercambio libre entre las comunidades rurales y las urbanas. Se respetaba, por lo tanto, la propiedad individual y también la privada, el pensamiento libre y la religión o la espiritualidad que cada cual desease o quisiese practicar dentro del ámbito de lo estrictamente privado, sin adoctrinamiento público y/o reglado.

La cosecha de los cultivos, la crianza del ganado, o por ejemplo, los productos manufacturados se realizaban de acuerdo con las teorías de la economía colectivizada de Piotr Kropotkin. Existía por norma el decreto de disponer de una parcela de tierra o de una parte en la producción de la fábrica para quien careciera de sustento, y al final cobijo y/o asistencia. Las necesidades básicas por lo tanto siempre estaban aseguradas y cubiertas, y no estaba permitido bajo ningún concepto “el poder vivir sin trabajar o bien, el no producir y elaborar para y por la colectividad”.

Llegado el momento, y si las personas que desean aprender y conocer el cántabru se unen bajo ciertos criterios e intereses comunes (por ejemplo, asamblearismo horizontal y democracia directa) inspirados en este tipo de sociedad anarquista no ideologizada, en espacios reservados, y, por ejemplo acotados; el cántabru bien podría también progresar y avanzar dentro de una orquestación de sintonías y pareceres comunes. Porque a veces, y llegado el momento, puede resultar más fácil “conectar” con personas afines, que no en y con una colectividad variopinta y multicultural donde cada cual puede tener sus propios, únicos y especiales intereses y preferencias… que no concuerdan (o no tienen por qué concordar necesariamente) con el sentir general y común que guía a esa colectividad en la conjunción y en la confluencia final de un objetivo legal y legítimo, como en este caso pude ser el estudiar y el saber más acerca del cántabru.

El mutualismo es originado como una adaptación del sistema gremial en el siglo XVIII, si bien se difunde ampliamente a lo largo del siglo XIX

Cambiando de escenario diremos que tanto el mutualismo como el cooperativismo son instituciones, fundaciones y asociaciones que alejados ambos del mundo de la política, abogan por que sean las personas (y también las instituciones) quienes tomen finalmente el control real de sus vidas y de sus proyectos, sin por ello la necesaria y siempre omnipresente tutela fiscalizadora y controladora del Estado interventor y siempre inspeccionador. Y es que en su génesis está el que cada individuo y ser sintiente posea los medios de producción necesarios y oportunos que puedan satisfacer las necesidades individuales y colectivas de la comunidad en la cual se desenvuelven y despliegan todas sus potencialidades, siendo recompensado por lo tanto y por ello por su trabajo de una manera justa y equitativa, sin con ello promover las actividades lucrativas y el enriquecimiento injustificado para garantizar la igualdad y la prosperidad; ya que su doctrina y su devenir se basa en la cooperación y en la ayuda mutua. De hecho, una de sus principales propuestas es y siempre han sido la creación de bancos, otorgando así y con ello a la población y a la colectividad préstamos y financiación a una muy baja tasa de interés y cambio.

El movimiento de mutuales y el movimiento de cooperativas tienen por lo tanto varios puntos en común alrededor de la cual se cimenta y se apoya luego la idea de la ayuda mutua y profesional, normalizada y cooperativista. Ambos tienen igualmente como seña propia, característica y principal la neutralidad institucional, ya sea esta política, religiosa, espiritual, racial y/o gremial.

El mutualismo aboga, anima, respalda, patrocina, defiende y asesora a quienes accedan a brindarse prestaciones mutuas frente a riesgos eventuales, o bien para elevar su bienestar material y/o espiritual mediante un pago o contribución periódica. El cooperativismo es el movimiento social o doctrina que determina la cooperación de sus integrantes en el rango económico y social como medio para lograr que los productores y los consumidores (integrados en asociaciones voluntarias denominadas cooperativas) obtengan un beneficio mayor y/o adecuado para la justa satisfacción de sus necesidades.

Se podría resumir diciendo que el mutualismo es originado como una adaptación del sistema gremial en el siglo XVIII, si bien se difunde ampliamente a lo largo del siglo XIX, y de ahí ya hasta nuestros días de una manera mucho más consciente, organizada y estructurada. En la actualidad existen alrededor del mundo múltiples asociaciones mutualistas integradas a la sociedad moderna, como las empresas, las financieras, las aseguradoras, las cooperativas, las entidades de fomento de la economía solidaria, los gremios, los movimientos religiosos y espirituales, etc.

Los cooperativistas, por su parte, marcan la fecha de su nacimiento en el año 1769, concretamente con la “Sociedad de las Hilanderas de Fenwick”, en East Ayrshire (Escocia).

En política, el positibilismo es una orientación opuesta al radicalismo, al fundamentalismo o al extremismo

Los principios organizativos del movimiento cooperativista y mutualista se fundamentan por lo tanto en unos valores éticos universales de cooperación y de responsabilidad tales como: a) El apoyo mutuo: Es el accionar de un grupo para la solución de los problemas que son comunes. B) El esfuerzo propio: Es la motivación y la fuerza de voluntad de sus miembros con la finalidad de alcanzar unas metas previstas y valoradas. C) La responsabilidad: Es el nivel del desempeño y la entrega correcta en el cumplimiento de las actividades para el logro de las metas, sintiendo al tiempo un fuerte compromiso moral con los asociados. D) La democracia directa: Es la toma de decisiones colectivas por los asociados (mediante la participación y el protagonismo) en lo referente a la gestión de la cooperativa o la mutua. E) La igualdad: Es lo referido a que todos los asociados tienen iguales deberes y derechos. F) La equidad: Es la justa distribución de los excedentes entre los miembros de la cooperativa. G) La solidaridad: Es el apoyar y cooperar en la solución de los problemas de los asociados, la familia y la comunidad.

Ambos también promueven los valores éticos de la honestidad, la transparencia, la responsabilidad social y el compromiso con los demás. Es por lo tanto a partir de estos valores y creencias como se fundamentan los lineamientos estructurales, regulatorios y organizacionales que dan hoy cabida al mutualismo y al cooperativismo según en la actualidad lo entendemos y lo comprendemos.

De ambos el movimiento cantabrista que está a favor de institucionalizar y de fomentar el cántabru en nuestra sociedad tiene mucho que aprender y estudiar. Desde aquí hacemos un llamamiento a ambas instituciones para que se unan y luchen en favor del cántabru aportando con ello su valía y su experiencia en la consecución de un mismo fin: la institucionalización y la oficialidad de nuestra lengua en nuestra común cotidianidad.

Pero no nos podemos quedar aquí sin antes también dar voz y representación a una de las muchas estrategias que se pueden poner en marcha a la hora de expandir nuestra lengua cántabra entre sectores no comprometidos con la lengua, y esta es y puede ser el inspirarse en movimientos al estilo de los positibilistas y los accidentalistas.

En política, el positibilismo es una orientación opuesta al radicalismo, al fundamentalismo o al extremismo, pues directamente se decanta por optar por la negociación y el compromiso con los adversarios políticos. Esta corriente puede aplicarse a todos los movimientos políticos o zonas del espectro político común y general: moderantismo, reformismo, revisionismo, etc.

En política, el accidentalismo es la posición política que considera irrelevante la forma de Estado de un país, ya sea esta monarquía o república. El accidentalismo cree que los problemas del país no proceden de la forma de Estado, sino más bien de la administración del mismo. En su aspecto filosófico, el accidentalismo es la doctrina según la cual lo real se reduce a una mera pluralidad de accidentes.

Makhnovianos, mutualistas, cooperativistas, positibilistas y accidentalistas
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