domingo. 14.04.2024

Lei del Suelu

En los próximos meses Cantabria generará tres normas diferentes para construir y promover casas en suelo rústico, pues así ha sido aprobado y decidido por el PP

Aunque será este un artículo que contendrá frases célebres de personajes diversos y dispares, deseo empezarlo con tres iniciales. El primero es del inigualable filósofo y matemático griego Pitágoras (570 a.C-490 a.C.) que dice así: “La tierra regala riqueza profusamente y alimento pacífico. Y os brinda alimentos que están libres de muerte y de sangre”.

Otra es del francés René Descartes (1596-1650), el que fue filósofo, matemático y físico francés, y a la postre considerado el padre de la geometría analítica y la filosofía moderna, ​​ así como uno de los protagonistas que con luz propia más ha revolucionado el umbral de lo que se ha venido en llamar lo “científico”, quien con acierto afirma: “Si quieres ver la verdad debes ser lo suficientemente valiente como para mirar”.

La última pertenece a Gilbert Keith Chesterton (1874-1936), más conocido como G. K. Chesterton, que fue un escritor, filósofo y periodista británico católico de inicios del siglo XX. Más conocido como “el príncipe de las paradojas”, quien cultivó con pasión el ensayo, la narración, la biografía, la lírica, el periodismo y el libro de viajes. A menudo solía decir que “El precio es una cosa loca e incalculable, mientras que el valor es algo intrínseco e indestructible”.

Pues bien, esto mismo, y esta última frase, es la que hoy da inicio y comienzo a este artículo que se centra en lo más valioso y preciado que tenemos, y que a la postre y en este caso es la tierra, o la tierra madre, primigenia y nutritiva (al estilo de la “gaia” griega), pero que en Cantabria adquiere, y si lo preferimos en cántabru, la denominación de “aia” con la misma significación. Un nombre este, por cierto, que ya aparece en estelas funerarias de nuestro pueblo de hace ya más de dos mil años.

Y es que tras la publicación hace unas semanas del breve artículo “La falsa felicidad y las relaciones”, creemos oportuno y necesario el poder dar continuidad al mismo desde otro enfoque, y éste es precisamente el que ahora tiene que ver con lo que actualmente está sucediendo, padeciendo y sufriendo Cantabria, y aún más, la Cantabria Histórica, a nivel de imposición de un modelo pluto-económico que depreda y degenera el espacio y la convivencia de nuestro pueblo a cuenta de permitir la construcción injustificada y atroz de viviendas en suelo rústico gracias a la reciente modificación que para ello ha propiciado hace unas semanas el PRC, al sumarse alegremente junto con VOX y el PP para que se modifique la actual Ley del Suelo.

Esto es de una gravedad y de una irresponsabilidad mayúscula e inclasificable, y de sobre todo, unas proporciones difícilmente comprensibles y entendibles sino fuera porque al proyecto se ha sumado irreflexivamente el PRC de manera inexplicable. Y es que quizá tamaña circunstancia solo se puede concebir de una manera más cercana, pues como muy acertadamente ha manifestado en más de una ocasión el secretario general de ARCA, Carlos García, “toda la cúpula que rodea al presidente Revilla tiene una mentalidad de posguerra, desarrollista y brutalista”.

Una Asociación que sin tapujos denuncia que “con la nueva Ley del Suelo Cantabria es pionera en gestión territorial involutiva e insostenible”, además de sostener que la nueva ley “supone la culminación del fracaso territorial y económico de las últimas décadas por la incapacidad y cortedad de miras de los partidos y políticos”. ARCA tacha de retroceso abrir todo el suelo rústico a la construcción: “Es una Ley contra Cantabria”, se afirmó hace unas semanas tras conocerse el visto bueno de los partidos políticos que apoyan esta nefasta y descabellada Ley.

Conviene leer con atención el siguiente enlace para poder comprender un poco mejor, y ya de una manera más sosegada y pausada, lo que aquí se está exponiendo y manifestando con meridiana y absoluta claridad: https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/arca-nueva-ley-suelo-cantabria-pionera-gestion-territorial-involutiva-e-insostenible_1_9061147.html?fbclid=IwAR03AiRn_8-G5rvf9jZSdKprZW7HdBXVUddVjuTjmAKvr88n-AqrEXQXygM

Y es que en la pasada legislatura los regionalistas sorprendentemente aprobaron esta norma junto al PSOE cuando eran socios de gobierno, sin embargo, ahora el PRC defiende que las leyes “no son inmutables”, y que por lo tanto “pueden mejorarse”. Esto no puede por menos que dejar de recordarme lo que es su día decía el japonés Yukio Mishima (1925-1970), o si lo preferimos, Kimitake Hiraoka, ​ el gran novelista, ensayista, poeta, dramaturgo, guionista y crítico japonés, y a la postre uno de los más grandes escritores de Japón del siglo XX, cuando afirma que “Una promesa es un concepto vago hasta el momento en que entra en juego el concepto de lealtad”.

Cantabria Sostenible, por ejemplo, junto a más organizaciones y estamentos de la sociedad civil, como Arca, Cantabria No Se Vende, Cantabristas, Madres por el Clima, la Red Cambera, la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, Equo, Centinelas, la Asamblea en Defensa de las Excavadas, ACPT, Ecologistas en Acción, Izquierda Unida, STEC… alertan desde hace ya bastante tiempo acerca de este atentado fragrante contra la tierra y contra la soberanía y la dignidad de las personas y de los pueblos, al tiempo que nos recuerda que de no actuarse ahora y de inmediato ya no habrá marcha atrás, pues el daño puede ser irreparable.

Una situación y una circunstancia que no es nueva, y que lamentablemente, y con demasiada frecuencia, se produce también en otras partes y territorios a lo largo y ancho del mundo, si bien en estos hay y existen gobiernos y estructuras deficitarias y arto corruptas donde impera el clientelismo y la mafia estatal, o bien, el nuevo cuño económico institucional de carácter globalista y anulador de voces críticas y pensamientos libres.

Otro gallo cantaría hoy en Cantabria si en este país hubiera medrado en los años 70 el movimiento muy minoritario y clandestino (semi armado) que a punto estuvo de implosionar y de gestarse denominado Mogura (en sus inicios Mugura), y que sin duda habría configurado de una a manera muy distinta el actual panorama social, cultural y político de este país.

En una entrevista concedida en Marzo de 2021 a Carlos García (secretario general de la asociación ecologista ARCA), este nos recuerda con acierto que “(…) en contraste con Asturias que en 1982 declaró una franja de 500 metros de protección de la costa y declaró el suelo rural como inconstruible, incluso para el ganadero propietario. Y en el País Vasco, lo mismo”, esta situación hace que Cantabria sea “el basurero donde vienen todas las actividades que los demás no quieren. Desde que se iniciara la autonomía, nuestros políticos han demostrado una gran falta de aprecio hacia el paisaje y los valores naturales del territorio y una permanente actitud de agresión. Es inconcebible que se trate al territorio peor de lo que hacía el régimen de Franco”.

Toda la entrevista aquí: https://www.eldiario.es/cantabria/santander-no-hay-urbanismo-construccion_128_7274337.html?fbclid=IwAR1k940SALpX9vaYuNAPzHwoVqdWCJkRWEo9zP1AWI9E4msEU0J4ReH6FQ8

Me gustaría añadir a lo expuesto hasta ahora que “esti estáu de cosas solu va a sirvir pa primitir que los papardos alleguin abora en masa’l muestru país y a la final empongan la su cultura, sintir, visión y paecer. (Este estado de cosas solo va a servir para permitir que los papardos lleguen ahora en masa a nuestro país y al final impongan su cultura, sentir, visión y parecer).

Sun Tzu (722-481 a. C. o 476-221 a. C.), el famoso general, estratega militar y filósofo de la antigua China, autor de “El arte de la guerra” (un influyente tratado sobre estrategia militar) gustaba en decir que “La victoria está reservada a aquellos dispuestos a pagar su precio”. Un precio que hay que pagar, y que en este caso es la tierra que se habita y que se vive, que se siente y que se experimenta, nos recuerda.

Aunque puestos a recordar, nada mejor que traer aquí una apropiada palabra que en Cantabria refiere al “suelo”, cuando precisamente ésta es la que tiene que ver con la casa propia (pues al suelo normal se le denomina “suelu), o al mismo suelo que de una manera habitual y continuada pisamos constantemente en nuestros hogares. Esta palabra es “astragu”, palabra que ya recoge el “Primer diccionario castellano-cántabro”, de Marco Antonio Robles Bárcena. 2006. Tantín. Santander. Que aunque anuncia únicamente “suelo”, este en verdad hace referencia también al suelo acostumbrado y/o conocido con el que nos relacionamos y pisamos de continuo en nuestra casa vividora.

¿A qué tenemos por lo tanto que esperar para darnos cuenta de que si no paramos esta locura de hipotecar y de vender nuestra propia tierra y patrimonio, esta situación luego será muy difícil de revertir y de restablecer en favor de nuestra propia identidad y futuro como pueblo soberano e independiente que siempre hemos querido ser?

Como una premonición, Martin Heidegger (1889-1976), el que fue filósofo, ensayista y poeta alemán, y muchos especialistas se refieren a él como el pensador y filósofo más importante del siglo XX, decía que en los momentos presentes “No tenemos ninguna relación clara, común y simple con la realidad y con nosotros mismos. Ese es el gran problema del mundo occidental”.

¿No resulta paradójico y harto sorprendente y contradictorio, chocante, absurdo y disparatado, que precisamente sean los partidos anteriormente nombrados (unos porque se hacen llamar así mismos “regionalistas”, y otros porque se autoproclaman y se arrogan por ser los defensores y los valedores de la “patria” y/o de lo “social”), quienes precisamente sean los que más facilidades y habilidades muestren a la hora de defenestrar y destruir con su proceder y actuación nuestra realidad y futuro? ¿A qué estamos esperando para hacerles frente sin miedo y sin temor, sin turbación y sin desasosiego? Mañana puede ser ya demasiado tarde.

La activación de la Ley del Suelo es una muy mala noticia para Cantabria y para su cultura propia y tradicional en cántabru

La activación de la Ley del Suelo es una muy mala noticia para Cantabria y para su cultura propia y tradicional en cántabru, como todo el mundo ya puede sospechar e intuir, pues significará que se incrementará notablemente el flujo de personas desde otras latitudes hacia esta tierra, que dicho sea de paso, no dispone de planes de contención que muestren la cultura cántabra desde una perspectiva no anulada y no tergiversada por y desde los estamentos oficialistas y centralistas de anulación y de exterminio de una cultura y de una instrucción diferente a la que ahora (y desde hace ya demasiado tiempo) nos imponen solo y en castellano; aunque también en otros sentires y pensamientos diferenciados y ajenos al nuestro.

Pues no nos equivoquemos, ya que detrás de todos estos procesos de apropiación y de anulación cultural se esconden un claro propósito, como ya en su día manifestó con acierto el economista británico John Maynard Keynes (1883-1946), considerado como uno de los más influyentes pensadores del siglo XX (su​s ideas han tenido una fuerte repercusión en las teorías y políticas económicas del pasado siglo, y aún del presente) cuando afirmaba que “A través de procesos inflacionarios constantes, los gobiernos pueden confiscar secretamente y sin ser detectados una parte importante de la riqueza de sus ciudadanos”.

Y es que a través de una perversa y sutil campaña en contra de los pueblos y de las identidades, el Estado y sus resortes echan a las gentes de sus lugares de origen para luego así poderse apropiar más convenientemente de sus sueños, de sus tierras y de sus recursos, pues las personas no se marchan de los pueblos por voluntad propia, sino que como muy acertadamente manifiesta la formación soberanista Cantabristas “Nos están expulsando al asfixiarnos con la falta de inversiones, recursos y servicios públicos básicos”. A lo que añaden, que la auténtica herramienta contra la despoblación consiste en tener más servicios públicos de calidad.

O dicho de otro modo, y en palabras de Cantabristas: más consultorios médicos y escuelas rurales, y menos segundas viviendas turísticas; más trasporte público y menos espectáculos taurinos; más rehabilitación del sector primario y conservación del patrimonio y la identidad, y menos atracciones turísticas; más participación vecinal en las decisiones y empleos para fijar población, y menos polígonos eólicos promovidos por las multinacionales; más rehabilitación de viviendas vacías y menos ayuntamientos al servicio de las constructoras.

El ejemplo (aunque hay más) de la destrucción y de la depredación extractivista y salvaje de la Jierra del Escudu (Sierra del Escudo) en contra de la opinión de técnicos, especialistas y comunidades vecinas es más que manifiesto y evidente, pues estas obras del polígono eólico del Escudo dañan grave e irresponsablemente espacios naturales protegidos, al tiempo que también ponen en riesgo yacimientos arqueológicos de incalculable valor. Por no hablar (como en varias y reiteradas denuncias han hecho los vecinos, ayuntamientos y diversos colectivos contrarios a los parques eólicos) del daño que se origina a un territorio de turberas, que como todo el mundo ya sabe, contribuye no solo a captar el CO2, sino también al mantenimiento y al desarrollo de los arroyos y manantiales de la zona de los que luego depende en gran medida la ganadería y la población de los territorios afectados.

Es decir, que las propias instituciones se apropian de terrenos y espacios comunales, y todo ello a pesar de contar con los votos en contra de los colegios profesionales, y de que varias juntas vecinales propietarias de los terrenos y ayuntamientos afectados se hayan manifestado en contra en sus concejos y plenos a dar permiso para que se realice la ocupación ilegal e injustificada de sus montes para ejecutar polígonos eólicos.

Y así es como en última instancia el Estado caya e incumple con descaro y premeditadamente su propia legislación sobre patrimonio natural y cultural, para que luego veamos con manifiesta impotencia como las empresas y las estructuras capitalistas se llevan (en nombre del progreso) los recursos y los activos (beneficios) de nuestra tierra a otros lugares y territorios a cambio de no recibir nada. Pues no todo vale en nombre de las energías verdes y renovables si ello es a costa de aniquilar y asolar nuestro futuro y nuestra tierra, pues como ya se sabe otras formas más eficaces y eficientes son posibles a la hora de generar recursos y previsiones.

Todos estos abusos y despropósitos no pueden por menos que recordarme (si bien a una escala ya mucho mayor) que el 30 de Noviembre comienza la COP28 (la 28ª conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático) en Dubái, o si se prefiere, la impostura y la teatralización de una cumbre que se realiza precisamente bajo la presidencia y el auspicio del CEO de la empresa petrolera nacional más grande de los Emiratos Árabes Unidos (ADNOC), el sultán Ahmed Al Jaber, a la postre ministro de Industria y Tecnología de EAU, quien preside dicha cumbre. Encuentro que no es avalado por casi 500 organizaciones ecologistas del mundo entero que alertan de que “no se puede poner a cuidar las gallinas en el corral si antes no se saca al “raposu del gallineru”, pues es incongruente que la persona elegida para supervisar las negociaciones de la próxima cumbre del clima sea el primer ejecutivo de una de las doce principales petroleras del mundo que más contaminan el planeta, y que además lo haga jugando en casa. “Si tenemos alguna esperanza de abordar la crisis climática (afirman) las COP no deben tener ninguna influencia de la industria de los combustibles fósiles, su principal causante”.

¿Dónde queda entonces la libre determinación de poder ejercer nuestro derecho a la libertad, voluntad, albedrío y plena autodeterminación, si los que deben de velar por su cumplimiento no ejercen con ecuanimidad y rectitud el cargo para el cual están encomendados? Hunter S. Thompson (1937-2005), que fue un periodista y escritor estadounidense, creador e icono del periodismo gonzo, afirmaba a finales del pasado siglo que “La libertad muere si no se usa”.

Hoy en día no podemos ejercer nuestra plena libertad, pues esta se encuentra cercenada y acallada convenientemente por los resortes institucionales que controlan y dirigen todos los resquicios imaginables de la gobernanza y de la dirección. Y cuando creemos poderla ejercer y/o ejecutar, esta se encuentra trastocada y manipulada (también convenientemente por ellos y sus estructuras de poder ejecutivo y mediático) de una manera precisa y determinada. Y para ello nada mejor que un simple ejemplo de esto que decimos:

Michael Sheren, que es proveedor de infraestructuras y soluciones verdes digitales con sede en Singapur, al tiempo que también asesor principal del Centro Financiero del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, ex asesor senior en el Banco de Inglaterra (donde dirigió el trabajo de gestión de riesgos ambientales y finanzas sostenibles del banco y cofundó su programa de aceleración de tecnología financiera), y por ejemplo, copresidente del Grupo de Estudio sobre Finanzas Sostenibles del G20 con China de 2016 a 2019, cree que es necesario “empezar a poner precio al agua, a los árboles, a la biodiversidad”, siendo la tokenización (los activos naturales) la manera más adecuada y correcta de cómo deberíamos de empezar a hacerlo.

Es decir, y por comprenderlo de una manera mucho más comprensible, la Naturaleza como hoy la entendemos y la interpretamos ya no nos puede pertenecer como esencia libre y no sujeta a restricciones y cotos, delimitaciones e intervenciones, que precisamente no provengan de los controladores y/o de los gestores que ellos mismos determinen y dispongan.

En los próximos meses (en torno a un año y medio si esto no se cambia y se remedia y/o corrige antes) Cantabria generará tres normas diferentes para construir y promover casas en suelo rústico, pues así ha sido aprobado y decidido por el PP (partido ganador en la anterior contienda electoral autonómica y municipal de Mayo de 2023) al desear llevar a efecto una de sus muchas promesas políticas, y que en este caso consiste en volver al modelo de 2012 con el apoyo de todo el Parlamento, excepto del PSOE, en lo referente a la construcción de viviendas en suelo rústico. Un cambio de la actual Ley del Suelo que saldrá adelante en el mes de Diciembre con la aprobación de los Presupuestos de Cantabria para 2024, para posteriormente entrar en vigor el 1 de Enero. El procedimiento, que aún no está concluido y definitivamente conformado, se irá perfilando a lo largo de las próximas semanas.

El inigualable inventor, ingeniero eléctrico y mecánico cuántico croata Nikola Tesla (1856-1943) decía “Nuestros sentidos nos permiten percibir solo una pequeña porción del mundo exterior”.

Y puesto que ya hemos llegado al final de este artículo, que desde sus inicios es una reflexión en voz alta, al tiempo que también una petición de auxilio en favor de la cordura y el sentido común, solo me queda añadir que lo mejor que en las actuales circunstancias podemos hacer es empoderarnos a fin de ser así el único y el verdadero protagonista de nuestra propia solución. Aprende por lo tanto lo que puede hacerte soberano e independiente, no te rindas y pelea con todas las fuerzas de las que dispongas en las actuales circunstancias por lo que es tuyo y te pertenece. No te rindas y hazles frente con las armas que consideres que en el momento presente son las más adecuadas y eficaces para el propósito que se nos presenta, pues aunque son tiempos difíciles y desafiantes, elegiste vivir aquí y ahora durante esta era con la intención de la realización que se te brindaría.

Lei del Suelu
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