martes. 27.02.2024

La importancia de la empresa y el mérito de ésta en favor del cántabru. El ejemplo aranés

El castellano es la única lengua que progresivamente ha ido ganado terreno y espacio consecutivamente en los últimos años, principalmente debido a la llegada de españoles

En los tiempos actuales ningún proceso en favor de la recuperación de una lengua se podrá llevar a cabo, si antes éste no cuenta con el apoyo entusiasta y decidido del conglomerado empresarial e industrial en donde esa lengua pretende iniciar y consolidar ese camino de revitalización y reanimación cultural.

El ejemplo aranés (situado en los Pirineos, al Noroeste de Cataluña) ilustra bien, o muy bien a las claras ese camino, que previamente ya fue trazado con maestría a partir del año 1966 en dicho valle pirenaico por las personas que no deseaban que su lengua fuera anulada (ni por el catalán, ni por el castellano, ni por el francés), y que posteriormente iría cogiendo y adquiriendo cada vez más fuerza (hasta 2006 el aranés era oficial únicamente en el Valle de Arán); hasta llegar a los tiempos actuales en los que la lengua aranesa (dialecto local del occitano) es hoy apoyada mayoritariamente por el tejido empresarial y cultural de la Val d’Aran.

Arán es pues “el valle de los valles”, siendo esta la quizá mejor significación que mejor define a este país montañoso

Como todos los años el 17 de Junio se celebra en Arán la “Hèsta d’Aran”, la festividad local de la Val d’Aran, donde se conmemora el restablecimiento del actual Conselh Generau d’Aran (la máxima institución aranesa), acontecimiento que este año cumple su 32 aniversario.

Para una población de aproximadamente 11.000 personas, en torno a 4.000 personas hablan hoy aranés, y según el Síndic (El Síndico de Arán es el jefe de la Administración propia del Valle de Arán en Cataluña), “no hay ninguna lengua que tenga posibilidades de sobrevivir si no hay detrás un poder político que la defienda”. Como nos gustaría que las autoridades políticas en Cantabria entendieran esto así, y de esta manera, en lo que respecta a la protección que le corresponde y le debería de corresponder al cántabru.

El nombre de Aran viene de la palabra haran (en vasco significa “el valle”) que significa “valle” en aranés. Arán es pues “el valle de los valles”, siendo esta la quizá mejor significación que mejor define a este país montañoso, que como la mayoría de los idiomas y los dialectos que son hablados de España tiene sus orígenes en el latín; e incluso posee algunas influencias y coincidencia con el euskera antiguo. Y aunque el aranés hoy no es una lengua oficial en España, sí que lo es en cambio en Cataluña, donde se le ha otorgado derechos y disposiciones especiales, como clases obligatorias en todas las escuelas de la Val d’Aran; así como también señales en las calles escritas en esta variante del occitano.

El común sentir y general piensa y considera que el aranés es un dialecto del occitano más que una lengua por derecho propio (está estrechamente relacionado con el occitano, o lenga d’òc, que significa “el idioma del sí”), sin embargo no hay ninguna duda de que tanto el aranés como el occitano tienen muchas cosas en común, tanto lingüística como culturalmente gracias a su proximidad geográfica.

Con todo, y sin embargo, lo importante aquí es señalar que si la lengua aranesa no fuera apoyada hoy por las instituciones (por ejemplo, el Institut d’Estudis Aranesi-Acadèmia aranesa dera lengua occitana) ésta se perdería irremediablemente y para siempre en favor de los inmigrantes, por ejemplo, castellanoparlantes y catalanoparlantes, y por lo tanto, sería absorbida irremediablemente por el castellano (lengua madre del 38% de la población) y por el catalán (lengua madre del 13% de la población). De hecho, el castellano es la única lengua que progresivamente ha ido ganado terreno y espacio consecutivamente en los últimos años, principalmente debido a la llegada de españoles, pero también de otras colectividades y pueblos diversos del continente americano en donde el español (con sus variaciones) es hoy la lengua principal y fundamental de estas naciones.

Para Francesc Boya (síndico de Aran, y diputado por el PSC en el Parlamento de Cataluña) la lengua occitana de Arán se encuentra en la “unidad de vigilancia intensiva”. Una lengua aranesa que es oficial en la Val d’Aran desde 1990 (y en el conjunto de Catalunya desde el 2010), además de que, curiosamente, el Valle de Arán es hoy el único territorio del Estado español que tiene reconocido el derecho a la autodeterminación.

A pesar de su escasa población, y de que la traducción de obras al aranés es poco atractiva comercialmente, el nivel de edición de textos, sin embargo, es elevado en proporción al número de lectores (muchas de ellas ediciones de iniciativas privadas), aunque regularmente la Academia Aranesa de la Lengua publica textos normativos y ediciones de clásicos como “Guerra e patz”, de Tolstoi, “Eth Latzèret, de Tormes”, “Es Frairs Karamazov”, de Dostoievski, o “Eth Bucón, de Quevedo”.

A día de hoy el conjunto empresarial del País Cántabru es profesional y competente, además de que cuenta con cuatro factores que le hacen sobresaliente

Otto Winkelmann Giessen (profesor de lingüística románica) en su trabajo: “Sobre la estandarización de las lenguas minoritarias de España”, en el capítulo 4, que lleva por título: “Instancias de estandarización”, revela datos históricos muy interesantes que pueden ser aprovechados y convenientemente tenidos en cuenta por el movimiento cantabriego que hoy lucha y está a favor de su lengua a través de los párrafos que siguen a continuación, y que de una manera objetiva hacen referencia al catalán, el aranés, el aragonés, el asturiano y el gallego.

Los textos que siguen a continuación son estos:

A finales de los años 70 se crearon en el Valle de Arán círculos lingüísticos privados que fueron organizados por profesores del valle. En estos círculos lingüísticos (laicos en su mayor parte) se llevaban a cabo, generalmente, discusiones interminables y en las que rara vez superan el estadio de la simple y mera recogida de materiales. Los intentos individuales, sin embargo, si no están coordinados, son improductivos en el proceso de búsqueda de una codificación. Solo cuando comenzó la Generalitat a preocuparse por el aranés se vieron progresos en el plano lingüístico.

La política lingüística de la Generalitat actuó entonces a favor del aranés y se pudo constatar, tanto en Francia como en España, cómo una lengua minoritaria cuidaba de otra lengua minoritaria que se hablaba en la zona. En 1981 la Generalitat creó una comisión formada por profesores y profesoras nativos, personas del mundo de la cultura y lingüistas (tanto franceses como catalanes), a quienes propuso la tarea de elaborar normas ortográficas para el aranés. Las normas establecidas por esa comisión fueron publicadas en 1982, como “Nhmzes ortogrdfiques der aranés”, y entraron en vigor por decreto de la Generalitat el 14 de enero de 1983.

Hemos querido mostrar una realidad cercana (y quizá desconocida), porque sin duda ilustra muy bien y a las claras la sintonía y la sinergia que es necesaria aplicar y utilizar (poder político y empresarial) a la hora de trazar y demarcar bien a las claras el recorrido y la trayectoria que es necesaria emplear y ocupar en favor de nuestra lengua cántabra.

Combinar y cultivar adecuadamente el aprendizaje organizativo e interactivo, junto con las también estrategias de cambio y de planificación sistemáticas que sean más necesarias, junto a las también toma de decisiones y el laboratorio de arbitraje, y las oportunas reflexiones inducidas y el acuerdo transformador, es lo que finalmente puede servir para que a nivel empresarial y corporal la lengua cántabra pueda posicionarse mejor y de una manera más adecuada y precisa, al final en una sociedad que continua y constantemente crea nuevas necesidades y aspira a nuevas y mejores metas.

Encauzar adecuadamente los recursos humanos y materiales de los que se disponen en ese momento en pro de un objetivo loable, es siempre una tarea que requiere (aparte de inversión de tiempo) también muchos recursos económicos y altas dosis de empatía, para que al final el proyecto se ponga finalmente en marcha y vea la luz de una forma y manera más que satisfactoria y provechosa.

A todo esto podemos añadir que a día de hoy el conjunto empresarial del País Cántabru es profesional y competente, además de que cuenta con cuatro factores que le hacen sobresaliente: inmediatez, negociación, continuidad y transformación. Todas combinadas pueden ser una fuerza imparable que puede dar a nuestra lengua cántabra una proyección y una vitalidad muy sobresaliente, si en verdad esta fuerza es puesta adecuadamente al servicio de una gran causa y una gran empresa.

Hay pues que ir en busca de la vitalidad y de los talentos de las personas que yacen latentes en las muchas organizaciones empresariales

Técnicamente, y como bien indican Kast y Rosenzweig (1970), una organización es un “proceso de transformación” que utilizando unos recursos diversos (materia prima, energía, dinero, personas…) intenta obtener unos resultados en recompensa por haber respondido positivamente a las expectativas de un grupo más o menos representativo de la sociedad.

Alejando Llano (1992) en “La empresa ante la nueva complejidad”, habla de la complejidad “patológica” muy difícil de gestionar, y sugiere que la causa profunda de nuestra incapacidad de gestión, muchas veces no hay que atribuirla a la organización como tal, sino más bien a un enfoque equivocado de la administración y de los recursos. Si los empresarios de Cantabria se dieran cuenta de la enorme cantidad de beneficios que obtendrían defendiendo y promocionando el cántabru, su realidad inmediata se vería profundamente recompensada y ampliamente beneficiada.

Demasiadas veces la estructuras político-económicas se encuentran sobrecargadas y saturadas, porque no pocas veces tiende a cegar los canales de comunicación con el mundo vital (pueblo) y transformador (sociedad), por lo que se constituye así y de esta manea en un sistema cerrado y auto referencial que en el fondo no abre convenientemente los mecanismos de descarga hacia su base principal, pero que tampoco acierta a recoger de ella las aportaciones de ese “humus” primordial y principal. Pues en el fondo tendría que contribuir a vitalizar el Sistema, al tiempo que también flexibilizarlo y orientarlo, para así reducir la complejidad perversa que se auto alimenta de falsos clichés y viejos paradigmas, que previamente han sido manipulados y hábilmente transformados a fin de anular de esta manera la voluntad y el raciocinio de la sociedad masa compulsiva.

Hay pues que ir en busca de la vitalidad y de los talentos de las personas que yacen latentes en las muchas organizaciones empresariales que existen hoy a lo largo y ancho de Cantabria, porque ni los conocemos, ni tampoco los utilizamos adecuadamente al tener marcos de referencia y liderazgo muchas veces equivocados y no pocas veces erróneos.

Estrategia, orientación, control, habilidad, planificación, recompensa y gobierno, han de ser solo algunas de las metas que debe de tener en mente el tejido empresarial cántabro a la hora de lograr la excelencia y la preponderancia de la lengua cántabra en su camino hacia la magnificencia y el éxito.

Es hora ya de que el conjunto empresarial y de innovación que existe en Cantabria de un paso al frente (como ha sucedido en otras partes) y se posicione sin fisuras y sin titubeos en la defensa de nuestro idioma y de nuestra gloriosa tradición. Facilitémosles los caminos y los encuentros para que esta realidad se pueda llevar a cabo de una manea provechosa y con éxito.

La importancia de la empresa y el mérito de ésta en favor del cántabru. El ejemplo aranés
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