lunes. 08.08.2022

Si hace 16 años se pudo con el lábaru, esto mismo ahora también se podría hacer con el cántabru

A día de hoy la inmensa mayoría del pueblo cántabro reconoce el lábaru como su símbolo más representativo e identitario, al tiempo que promueven su uso y también su difusión como expresión iconográfica del pueblo.

Si hace 16 años se pudo hacer del lábaru una bandera oficial de Cantabria, esto mismo ahora también se puede lograr con el cántabru si los Ayuntamientos hacen el papel que les corresponde en la defensa de su lengua propia, que no solo es el castellano. Y es que en efecto, habría que remontarse al año 2006, que es cuando por primera vez se alza oficialmente un lábaru en un Ayuntamiento de Cantabria.

Concretamente sería el Ayuntamiento de Comillas, si bien ya antes la organización política Conceju-CNC, había comenzado unos meses antes una campaña para el “Reconocimiento del Lábaru como Bandera también oficial de Cantabria”, y añadían desde su página oficial entonces y por aquellas fechas del año 2006 lo siguiente:

“(…) Con el objetivo de que en la Reforma del Estatuto de Cantabria se vea incluido en el articulado por petición y aprobación de los municipios de Cantabria. Esta propuesta ya ha sido aprobada en pleno municipal de Comillas al que acudieron miembros del Conceju de Comillas y del Cumité Nacional. Esta campaña se extenderá a los municipios cántabros y demás instituciones cántabras., intentando reconocer al estandarte como símbolo representativo de todos los valles, comarcas y pueblos de Cantabria”.

Raúl Huerta Fernández, Portavoz Nacional de Conceju-CNC, manifestaba entonces que “(…) tras la aprobación de la propuesta para el reconocimiento y difusión del Lábaro como bandera de Cantabria en el Ayuntamiento de Comillas, la organización extenderá tal propuesta a todos los municipios de Cantabria para que se promueva una petición popular e institucional para que en la próxima reforma del Estatuto de Cantabria se recoja como el estandarte que represente a todas las comarcas, valles, municipios, pueblos y gente de Cantabria”.

Tuvieron que pasar 10 años (concretamente hasta el 15 de Marzo de 2016) para que las inquietudes por hacer del lábaru también una bandera institucional triunfaran y salieran adelante con el apoyo, primero del PRC (quien en el Pleno del Parlamento de Cantabria, en su sesión del día 14 de Marzo de 2016, hizo la propuesta por el “reconocimiento del Lábaru como símbolo representantivo e identitario del pueblo cántabro y los valores que representa)”, y de luego el resto de fuerzas políticas: PSC-PSOE y Podemos Cantabria.

Ya solo una fuerza política se opone a que el lábaru sea también un símbolo representativo y oficial de Cantabria. Esta fuerza política se llama VOX

A este clamor popular de la sociedad civil cántabra no se sumaron dos fuerzas políticas: PP y Ciudadanos, quienes alegaron para oponerse: “(…) cuestionamientos de identificación y falta de acuerdo”. Tres años después estos dos partidos dejaron de mostrar oposición hacia el lábaru, y ya solo una fuerza política se opone en la actualidad de una manera abierta y frontal a que el lábaru sea también un símbolo representativo y oficial de Cantabria. Esta fuerza política se llama VOX.

A día de hoy la inmensa mayoría del pueblo cántabro reconoce el lábaru como su símbolo más representativo e identitario, al tiempo que promueven su uso y también su difusión como expresión iconográfica del pueblo.

En el Boletín Oficial de Cantabria, con fecha de 11 de Febrero de 2019, y firmado por la Presidenta del Parlamento de Cantabria, María Dolores Gorostiaga Saiz (PSC), podemos leer lo siguiente con relación al lábaru:

(..) Sin embargo, a pesar de la consolidación de nuestro hecho autonómico y, por extensión, de los símbolos que nos representan, en los últimos tiempos ha revivido con un vigor incomparable la utilización del Lábaro o Lábaru como expresión de la identidad cántabra, como símbolo de identificación del pueblo con su solar, lo que no deja de resultar, cuando menos, significativo y, en consecuencia, digno de ser observado y analizado por las instituciones que, en definitiva, no son más que la representación de la soberanía popular.

En la mayoría de los Ayuntamientos de Cantabria se aprobaran mociones para que ondeara el Lábaru en los Ayuntamientos, en plaza y diversos edificios público

Efectivamente, este símbolo, ajeno a la oficialidad, ha ido consolidándose y generalizándose, implantándose socialmente y de forma espontánea como representativo, lo que merece, cuando menos, cierto reconocimiento. El Parlamento de Cantabria en la sesión ordinaria celebrada el 14 de marzo de 2016, aprobó una proposición no de ley en la que se reconocía el Lábaru como símbolo representativo e identitario del pueblo Cántabro, y los valores que representa e instaba a todas las instituciones y la sociedad de Cantabria a que se promoviera y se participara de forma activa al reconocimiento, la difusión y el uso del Lábaru como expresión iconográfica de la identidad del pueblo Cántabro. Este reconocimiento por el Parlamento de Cantabria generó que en la mayoría de los Ayuntamientos de Cantabria se aprobaran mociones para que ondeara el Lábaru en los Ayuntamientos, en plaza y diversos edificios públicos. Y en día muy simbólico como lo es el 28 de julio podemos ver prácticamente en el 100% de los Ayuntamientos el Lábaru ondea en sus fachadas.

Estos trazos y apuntes de nuestra historia más inmediata y cercana son necesarios traerlos hoy a colación, pues si en 16 años se pudo lograr y conseguir que el lábaru fuera una enseña más de nuestro pueblo, también esto mismo podría suceder y ocurrir ahora con nuestra lengua cántabra: la de su institucionalización y posterior reconocimiento oficial junto al castellano.

Si hace 16 años se pudo con el lábaru, esto mismo ahora también se podría hacer con el...
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