jueves 2/12/21

El estremeñu, o de cómo hacer las cosas bien

Una lengua esta que tiene similitudes con el asturleonés, si bien a quien se aproxima realmente es al habla que se da en el País Cántabru, pues aunque tiene una escritura parecida y similar a ella, a la hora de hablarlo, el estremeñu utiliza unas aspiraciones que son propias y particulares de esa tierra.

El extremeño (estremeñu) tiene su propia ortografía normativa y también más de un siglo de literatura en esta lengua o “luenga”, como también se dice en algunos pueblos. De hecho, existe un antes y un después en la dignificación de su realidad lingüística, siendo este comienzo el año 2002, tras la realización del I Congreso del estremeñu organizado en Calzadilla (Cáceres) por Pedro Cañada. Dos años más tarde, (en 2004), APLEX, (Asociación para el Estudio y Divulgación del Patrimonio Lingüístico Extremeño), celebró en Cáceres lo que fue el I Congreso Internacional del Extremeño, el cual acogió a ponentes e investigadores de todo el mundo venidos de Francia, Portugal, e incluso, de Canadá.

La razón última de por qué no continuó este desarrollo o labor investigadora en favor del estremeñu es porque, por desgracia, la mayoría de los integrantes de la Asociación Cultural APLEX no tenían un interés más allá de lo que pudiera ser una cuestión meramente documental o de archivo. Y dado que no se hizo nada concreto con toda esa base de conocimiento acumulado, en el año 2011 surgió OSCEC: Órganu de Siguimientu i Cordinación del Estremeñu i la su Coltura. OSCEC es a día de hoy el organismo más importante y más autorizado dedicado al estudio, conservación y promoción del estremeñu a nivel regional. Está formado por unos sesenta expertos, entre los que destacan filólogos, historiadores y periodistas.

Ha sido OSCEC quien verdaderamente ha sacado al estremeñu de la invisibilización y de la marginación en la que se encontraba desde hacía tiempo, ya que no solo ha elaborando una normativa estándar, sino que también ha realizando y confeccionando programas radiofónicos o bien promocionado festivales literarios que han podido llegar a mucha gente.

"Disfrutar de una norma ortográfica unificada abre las puertas de la divulgación y el aprendizaje de cualquier lengua"

Desde OSCEC se afirma y se defiende que: “Disfrutar de una norma ortográfica unificada abre las puertas de la divulgación y el aprendizaje de cualquier lengua. En el caso del estremeñu (que hasta entonces había servido de sistemas viables, pero no efectivos de escritura), las posibilidades de divulgación pasan de estar restringidas a la oralidad rural y familiar a multiplicarse por el formato escrito de manera coherente en cualquiera de los ámbitos de la comunicación de los extremeños”. Y se matiza que: “El aprendizaje de las normas gramaticales y del léxico que se facilita a través de toda la ortografía sirve para ampliar las posibilidades de alfabetización y ampliación del número de hablantes. Además de que sirve también para potenciar la facultad del estremeñu como lengua escrita en los ámbitos literarios, científicos, de prensa y de publicidad”.

A todo ello hay que sumar el hecho más que relevante y significativo de ser la voz referencial a la hora de informar y vigilar de las constantes vitales del estremeñu ante el Consejo de Europa, lo cual esto es ya de por sí una gran responsabilidad y privilegio. Una lengua esta que tiene similitudes con el asturleonés, si bien a quien se aproxima realmente es al habla que se da en el País Cántabru, pues aunque tiene una escritura parecida y similar a ella, a la hora de hablarlo, el estremeñu utiliza unas aspiraciones que son propias y particulares de esa tierra.

Tras la aparición de OSCEC se ha desarrollado también la primera norma ortográfica consensuada para el estremeñu (publicada en 2017), al tiempo que se ha revitalizado también, y notablemente, la enseñanza de esta lengua. Lengua que tiene literatura en estremeñu desde finales del siglo XIX, si bien recientemente se han encontrado obras del siglo XVI, en las que el habla de los campesinos que hablan en estremeñu frente al castellano culto de los clérigos es claro, y sin duda, un valor más a resaltar de esta modalidad lingüística.

Recientemente (03/10/2021) el semanario valenciano de actualidad en lengua catalana El Temps, publicaba una muy interesante información relativa al estremeñu titulda: “Estremeñu, lengua silenciada”, y en ella podemos leer lo siguiente: “Las raíces de este idioma propio a numerosas comarcas de Extremadura son de carácter asturleonés, a raíz de la conquista cristiana que protagonizaron durante el siglo XII y XIII las tropas del Reino de León en los antiguos territorios musulmanes. Para encontrar los orígenes de la lengua extremeña debemos retroceder al sustrato celta que lusos y vetones dejaron en un latín que evolucionó hasta constituir las antiguas hablas andaluzas. Este romance andalusí occidental, influenciado por el árabe hispano, es quien fundamenta el sustrato del leonés Oriental, el cual se consolida a partir de la conquista cristiana de los siglos XII y XIII. Así tenemos, por ejemplo, el Fuero de Coria, promulgado en 1227, y redactado en un leonés antiguo; el cual es uno de los ejemplos que podemos considerar como origen del extremeño. Pero a partir de entonces, ya desde el siglo XIII en adelante, con la unión de Castilla y León, el castellano se convierte en la lengua culta y de referencia en la corte. El habla popular se convierte en leonés, el cual acabará evolucionando progresivamente hacia el extremeño”.

En la Red hay numerosos diccionarios, y en papel hay uno conocido (de Antonio Viudas Camarasa), que en el fondo no dejan de ser meros palabreros y, en cualquier caso, extremeño-castellano. Desde OSCEC se ha publicado en 2017, un diccionario castellano-extremeño con unas 5.000 entradas, si bien el grueso de su diccionario (aún sin publicar) lo conforma un volumen (gratis) de aproximadamente 27.000 palabras. No está disponible de momento en formato papel, pero sí en la web: http://oscecestremaura.wordpress.com

Un dato muy a tener en cuenta es que en la actualidad (entre lingüistas, poetas, cuentacuentos…), se puede decir que escriben en estremeñu en torno a 300 personas. Pero, por el momento (y debido a la reciente publicación de la ortografía), la mayoría de ellos lo hacen de manera libre y no ajustada a la norma que ha sido propuesta desde OSCEC. Otra cosa es que a nivel de aficionado, o bien a nivel de redes sociales, se empiece a ver claramente como la gente aprende ya directamente con la nueva ortografía que de una manera progresiva ya se está estandarizando en lo que se podría llamar o denominar como el estremeñu koiné.

Igualmente hay que destacar que el año 2018 ha resultado ser muy fructífero para la lengua extremeña, pues se han conseguido pequeñas secciones en estremeñu en Canal Extremadura (la televisión autonómica), además de haber tenido esta lengua bastante presencia en diferentes ámbitos y medios públicos; así como un interés destacado por la actividad divulgativa que viene desarrollando OSCEC desde hace tiempo.

En la lucha por difundir el estremeñu, OSCEC ha conseguido (desde el 2019) un espacio semanal en Canal Extremadura Radio

Estas apariciones en la televisión autonómica las han denominado: “Escuela de Extremeño”, y se pueden visualizar en YouTube. Hubo también un programa llamado “Palabras vivas” al respecto del estremeñu, y que era un espacio de Canal Extremadura diseñado para mostrar de manera amena cómo hablan los extremeños. Y es que en la lucha por difundir el estremeñu, OSCEC ha conseguido (desde el 2019) un espacio semanal en Canal Extremadura Radio denominado: “La Corrobra”, y otro en la Cadena Ser.

También desde OSCEC se han comenzado a impartir en Cáceres (y desde el año 2018) las clases de lengua extremeña, y próximamente se iniciarán también en Badajoz. A estas clases acuden de una manera regurlar una media de 15 personas, no entregándose títulos; puesto que no existe aún por parte de la Junta de Extremadura un reconocimiento institucional consensuado y habilitado. No obstante, las expectativas son positivas y muy halagüeñas para esta lengua. Actualmente el curso tiene un formato abierto y es flexible para los asistentes. Por otro lado, existe material para que la gente se vaya iniciando poco a poco en el estremeñu a través de Internet.

Igualmente, y dado la insistencia de la militancia en favor de su lengua, se han realizado diversos contactos institucionales con varios ayuntamientos, a fin de poner en marcha diversos talleres en lengua extremeña, que por el momento están pendientes de aprobarse en forma de experiencias piloto. No obstante se trabaja muy intensamente (y sobre todo desde 2019) en favor de este reconocimiento, y ya se están empezando a ver sus tímidos, pero esperanzadores frutos.

Uno de los logros de los cuales se puede sentir más satisfecho OSCEC es del hecho de haber logrado que el “Centro de Profesores y Recursos de la Junta de Extremadura” incorpore cursos de diversidad lingüística, debido a que, según cuenta Daniel Gordo, figura destacada y notable representante de OSCEC: “Las escuelas siguen, aún a día de hoy, siendo el principal foco de todos los problemas, ya que hay profesores que castigan y suspenden a los alumnos por hablar mal, cuando realmente lo que están haciendo es expresarse correctamente en estremeñu: su idioma. Por eso y a raíz de nuestros talleres y charlas en los colegios, la percepción de los alumnos ha cambiado, pues éstos han vuelto a recuperar la motivación escolar porque, por fin, sabían cómo argumentar al profesorado que su habla era el estremeñu y no una versión incorrecta del castellano. Se han dado incluso casos de padres que han llevado a los niños al logopeda al considerar que tenían problemas en el habla”.

Es importante resaltar que todo el trabajo que se desarrolla, y se viene desarrollando desde OSCEC se financia únicamente a través de las cuotas de los socios, pues no se cuenta con apoyo institucional; ni tampoco con subvención alguna por parte de Junta de Extremadura o de las Diputaciones Provinciales.

En torno a 200.000 y 500.000 personas son capaces de emplear el estremeñu de una manera fluida, incluyendo a muchos monolingües

A día de hoy, en torno a 200.000 y 500.000 personas son capaces de emplear el estremeñu (la inmensa mayoría sin ser conscientes de ello) de una manera fluida, incluyendo a muchos monolingües. Y es que estas personas, simplemente, piensan que hablan mal, o un mal castellano. A esto se le denomina y nombra con un término: diglosia. Diríamos que, como mucho, unas 10.000 personas son conscientes de estar hablando algo que no es castellano, aunque muchas veces suelen denominarlo con la variante local: hurdanu, garrovillanu, serraillanu, chinatu, poblanchinu, veratu, etc.

Daniel Gordo, ha sido una de las personas encargadas de enviar un informe detallando la realidad del estremeñu al Consejo de Europa para informar sobre la situación de este idioma minoritario, y a raíz de esta experiencia el mismo comenta que: “Estimamos que existe una considerable masa de hablantes en el Nordeste de la comunidad autónoma y en localidades fronteras con Salamanca, con menor competencia cuando las personas son más jóvenes y viven en entornos más urbanos. Esta densidad de hablantes se proyecta hacia el Este, hasta Tierras de Talavera y al Sur de la provincia de Ávila”.

“Al Sur del río Tajo, el cual parte la provincia de Cáceres, el estremeñu, se encuentra más debilitado y sus hablantes, debido al aislamiento geográfico, cuentan con menor conciencia de emplear una lengua diferente del castellano y, por tanto, utilizan variedades más castellanizadas en términos fonéticos”. En el artículo de Moisés Pérez (“Estremeñu, llengua silenciada”, y al que anteriormente nos hemos referido), podemos leer: “La lengua, en esta zona, está reservada al ámbito familiar o, como mucho, en los oficios tradicionales. Escucharla lejos de estos ámbitos es, desgraciadamente, como buscar una aguja en un pajar". “Los naturales de cada lugar, siendo pocos los monolingües, cambian al castellano para dirigirse a un forastero, o cambian de registro en el caso de hablar un castellano relleno de rasgos lingüístico del extremeño”, apuntan desde esta entidad civil que lucha por el reconocimiento social de un idioma propio en peligro de extinción”.

En el mismo informe documento remitido hace unos meses a las instituciones comunitarias se detalla que: “La uniformidad cultural y lingüística promovida por el Estado convirtió el español en la lengua popular de la Extremadura moderna”. Lo cierto es que el llamado “trasvase” masivo de hablantes de estremeñu hacia castellano se produjo (como en buena parte del Estado) a mediados del siglo XX.

En el siglo XIX, aunque persistía la diferencia idiomática de clase, la población (que estaba empobrecida o muy empobrecida) continuaba hablando de manera habitual el estremeñu. Solo los representantes del Estado en esta tierra (funcionarios, maestros, médicos, etc.), o bien los emigrantes venidos de otras partes de la Península Ibérica, o incluso los terratenientes (si bien no todos); eran los únicos que empleaban el castellano “en las tierras de la Extremadura”.

A raíz de este avance inexorable del castellano a lo largo de la segunda mitad siglo XX y principios del primer cuarto del siglo XXI, hay que sumar y añadir luego el de los hablantes que venidos de fuera Europa (principalmente) no hablan castellano, circunstancia que ha motivado que el estremeñu haya terminado por quedar reducido, o muy reducido, a pequeños lugares y espacios poblacionales ubicado a más distancia de los grandes núcleos urbanos; y que es en donde la presencia del castellano o de otras lenguas forasteras es más que notable.

Concursos literarios en la lengua extremeña los ha habido hasta época bien reciente (certámenes que se celebraban en el pueblo de José
María Gabriel y Galán, referente principal de la lengua extremeña), y ya se trabaja para que estos certámenes vuelvan de nuevo a realizarse.

Existen blogs en estremeñu desde el año 2008 (algunos muy bien estructurados como es el caso de: http://www.geolectos.com/encuesta.htm), además de revistas digitales (Belsana), iniciada esta en el año 2001. Belsana fue una importante revista de Internet, siendo la primera publicación digital escrita prácticamente en su totalidad en altoextremeño (artuestremeñu); tanto las noticias como los artículos científicos. Pero hay más ejemplos, siendo interesante reseñar la Oja Local, una hoja mensual que se distribuye de forma gratuita (tanto en Cáceres, como en Miajadas); así como también en formato digital.

Existen algunos grupos de música que cantan a menudo en este idioma, como Anhinojo Folk y El Pelujáncanu, (A) Garulla, etc, al tiempo que también se ha construido una cierta red de literatos que impulsan la minoritaria literatura en estremeñu, como con la obra La Huélliga, de Cruz Díaz Marcos. Y es que “El Miajón de los Castúos”, “Requilorios” o “Los relatos de Ceborrincho y Mamaeña”, son obras que forman ya para siempre parte de la literatura en las lenguas autóctonas de Extremadura. “Igualmente hay que destacar a Luis Chamizo y José María Gabriel y Galán, pero queremos citar a otros como José María Alcón Olivera, Cruz Díaz Marcos, los hermanos Herrero Uceda o Luisa Durán. Son multitud las personas que de una manera u otra han escrito y publicado en lengua extremeña”, informan desde una entidad que han promocionado en Mayo de 2021 el primer “Día de las Letras Extremeñas”, dedicado a la figura de la escritora y doctora en biología en Ceclavín (Cáceres), Elisa Herrero Uceda.

Las 3 lenguas autóctonas de Extremadura: el estremeñu, a fala y el portugués rayano suman un amplio repertorio literario que cobra vida en los encuentros literarios de este tipo donde hay recetarios, poemas, novelas y guías, entre otras publicaciones. Y es que son miles las obras que reflejan la gran riqueza lingüística de Extremadura, que poco a poco se está recuperando y diulgando.

Lo que se habla en Valverde del Fresno no es estremeñu, sino fala. Y de hecho, en San Martín de Trevejo (Sã Martin de Trevellu), todo está rotulado en bilingüe fala/castellano. También en Eljas (As Ellas) o en Valverde del Fresno (Valverdi du Fresnu); los otros dos pueblos donde se fala, y en donde si hay más rótulos bilingües. De todas formas, no es oficial en ninguno de ellos.

Actualmente ninguna editorial publica por iniciativa propia en estremeñu, si bien se están publicando poemarios en estremeñu, además de que ya se trabaja para traducir “El Principito” a la modalidad estandarizada, pues la que existe actualmente con el nombre de “El Prencipinu” está escrita de una manera no muy ajustada a la realidad, al emplear “zetas” con puntos y “eses” con rayas debajo; y todo y a pesar de que el libro es una preciosa edición con calidades de lujo.

Existe una falsa creencia ampliamente extendida, o mito, que afirma que el estremeñu se habla, o conserva mejor en el Norte que en el Sur; pero esto no es cierto, pues se habla por igual en el Norte y en el Sur; encontrándose mejor conservado en los pueblos y regiones apartadas. Por ejemplo, los pueblos de las Sierras de Badajoz conservan el estremeñu igual de bien que las del Norte de Extremadura, aunque, como decíamos, sin ser conscientes de ello.

Aparte de en Extremadura y en el Sur de Salamanca lindando con Portugal, se podría decir que también se habla estremeñu, en la Sierra de Huelva; la cual sigue mostrando el léxico y la prosodia del estremeñu. De hecho, su habla y folklore no son andaluces. Y en Portugal se emplea en Barrancos, si bien, en realidad, es una mezcla de portugués alentejano con un arcaico estremeñu, ya lamentablemente desaparecido. Barrancos es una villa portuguesa rayana del distrito de Beja, región de Alentejo y comunidad intermunicipal de Baixo Alentejo. Con aproximadamente 1.700 habitantes, este lugar es el municipio que presenta la población más reducida en el Portugal continental.

Esta modalidad lingüística del estremeñu se mantuvo, sin embargo, en dicho lugar debido a que durante la Guerra Civil Española de 1936-1939, Barrancos recibió una avalancha importante de refugiados españoles que huían de la contienda civil entre fracciones; razón por la cual en este lugar aún pervive el denominado barranqueño: modalidad lingüística reconocida por el Gobierno portugués, y enseñada actualmente (aunque de una manera muy tímida) en la escuela local.

El pueblo de Barrancos se encuentra muy cerca de los municipios españoles de Oliva de la Frontera y Valencia del Mombuey (provincia de Badajoz), y de Encinasola (provincia de Huelva), al Sur y al Oeste con el municipio de Moura; y al Noroeste con el municipio de Mourão.

Por otro lado, también se habla portugués en una amplia zona de Badajoz (Olivenza y Táliga), en su variante de subdialecto del portugués alentejano; lo cual es debido a que estos territorios pertenecieron durante varios siglos (de 1297 a 1801) al Reino de Portugal. Es lo que se conoce como português raiano (que aparte de hablarse en Olivenza y Táliga), también lo hace en La Codosera, San Vicente de Alcántara, Valencia de Alcántara, Cedillo y Herrera de Alcántara.

En la actualidad la lengua portuguesa (en su variante de subdialecto del portugués alentejano) sufre desde hace tiempo un agudo, progresivo y acentuado proceso de castellanización, razón por la cual la modalidad lingüística en esta zona está siendo anulada y sustituida rápidamente en favor de la lengua castellana y de otras hablas de gentes provenientes de otros lugares de la tierra que no hablan siquiera el castellano o el portugués.

La comarca oliventina fue, hasta la década de 1940, una zona bilingüe con mayoría lusohablante. Sin embargo, en la actualidad, la generación de la época empezó a usar con sus hijos, poco a poco, el castellano de una manera generalizada, y es esta la razón principal por la cual en la actualidad ya casi nadie emplea el portugués en esta área.

El Estatuto de Autonomía de Extremadura dice que es competencia de la Junta de Extremadura la protección de las modalidades lingüísticas de Extremadura. No obstante esta disposición no se cumple como se debería en su totalidad, y por esta razón los diferentes colectivos en favor del estremeñu se están esforzando en realizar actualmente unas muy curiosas e interesantes campañas de visibilización y divulgación de su patrimonio lingüístico.

Sin un apoyo institucional concreto por parte de la Junta de Extremadura, el reconocimiento de esta lengua parte ahora de las instituciones municipales, que tímidamente reconocen el habla extremeña, si bien ningún municipio ha aprobado hasta el momento ninguna moción o ordenanza para la defensa o promoción de la lengua extremeña. Solo se encuentran letreros de manera habitual en la Serraílla-Serradilla (Cáceres) o rótulos aislados en localidades como en El Barrau-El Barrado (Cáceres).

En muchos municipios se empiezan a usar frases y palabras como elemento decorativo, como es el caso del Carcavosu-Carcaboso (Cáceres), mientras que otros, como Mairigal-Madrigal de la Vera, comienzan a emplearlo para parte de sus programas de fiestas. El único lugar en el que el estremeñu se emplea en rotulaciones oficiales es en El Rebollal-El Rebollar (una subcomarca del Campo de Robledo, dentro de la comarca de Ciudad Rodrigo, en el Sudoeste de la provincia de Salamanca), lugar este en el que el estremeñu es tratado con consideración y respeto por autoridades municipales e institucionales; si bien ellos lo denominan palra del Rebollal, o leonés meridional.

Debido a la todavía no implicación directa y comprometida por parte de la Junta de Extremadura en la defensa de su propio idioma, lo que sin embargo sí que se está haciendo actualmente es “sembrar”, que en términos estratégicos significa: “sembrar las bases en los ayuntamientos para que éstos emitan dictámenes en favor del  estremeñu”. Y es así como se están empezando a lograr avances significativos, que poco a poco van implicando a los territorios que están más en contacto con sus poblaciones en la defensa de su patrimonio lingüístico.

Esta estrategia se hace en tres fases: A) En la primera fase se presentan las asociaciones que defienden el estremeñu en los pueblos informando al alcalde y al ayuntamiento respectivo de que en los mismos se van a realizar diferentes actividades tendentes a la difusión y divulgación de la cultura extremeña. Una vez que el ayuntamiento facilita “el visto bueno” o aprobación (que prácticamente siempre es favorable), la asociación o asociaciones que defienden el estremeñu ponen en marcha sus mecanismos para en el día y hora acordado se puedan realizar en el lugar las actividades que puedan resultar ser las más convenientes o adecuadas. Las cuales pueden durar uno o varios días, o bien semanas o días alternos.

B) En una segunda fase se aprueba una moción en pleno para que el estremeñu tenga también, y principalmente, carácter de lengua vehicular, a fin de que esta pueda ser usada y empleada, si bien, y aún no a un nivel llamado “institucional”. Porque lo que se pretende en esta segunda fase es que la idea se “aposente” y se “madure”, a fin de así poder tener “el terreno preparado” para iniciar el camino hacia la tercera y última fase.

C) En la tercera y última fase ya se aprueba una ordenanza por la cual se pueda regular y reglar su uso a un nivel oficial, por lo que el ayuntamiento podría emplear a partir de ahora el estremeñu junto al castellano en su área específica y/o de demarcación exclusiva.

En los momentos actuales, y de finales de Octubre del año 2021, cuatro ayuntamientos han pasado ya la fase uno (La Codosera, Torrejoncillo, Táliga y Benquerencia), por lo que se dirigen con buen atino y ritmo hacia la fase dos. Diez ayuntamientos más comenzaran en breve con la fase uno.

Estas actuaciones son un ejemplo admirable y de lucha decidida por parte de las asociaciones que defienden el estremeñu de no dejarse
amedrantar por lo que digan o dejen de decir desde el poder institucional, que en el caso de Extremadura (como igualmente pasa en otros lugares) no emana de su capital (Mérida), sino de lo que más bien se diga o se decida en Madrid.

El estremeñu no está muerto, sino en peligro de extinción por estar fuertemente acomplejad

Desde OSCEC se apunta a que el desprecio institucional y social hacia el estremeñu en buena parte se debe a que la Universidad de Extremadura considera a esta lengua como una modalidad lingüística extinta o muerta, por haber elegido los extremeños libremente hablar castellano y no estremeñu, cuando resulta evidente que un pueblo abandona su cultura, a menudo de una manera involuntaria por desconocimiento o bien por imposición, lo cual es el caso claro del estremeñu; como el de también otras muchas más lenguas. El estremeñu, como bien afirman las organizaciones que abogan por su visibilización, y tal como dicen los organismos internacionales, no está muerto, sino en peligro de extinción por estar fuertemente acomplejado. “La disglosia y la aculturación son dos conceptos que la Universidad de Extremadura prefieren ignorar”, apuntan desde la organización OSCEC.

Normativizar el idioma es la tarea más importante que ha de encauzar y acometer una lengua que desea y quiere alcanzar el grado de supervivencia necesario que le permita un mínimo de garantías y futuro, por eso, y puesto que la Universidad de Extremadura ha dado la espalda al idioma propio, “(…) la OSCEC, así como las organizaciones de lucha por los derechos lingüísticos del estremeñu que la precedieron, impulsaron la tarea hercúlea de consensuar una ortografía y una lengua estándar en la escritura”.

“Del brazo de investigadores en la materia y de filólogos, se ha fijado un estándar basado en las variedades más occidentales, ya que esta forma de emplear el estremeñu gozaba de una mayor conservación de los diferentes niveles gramaticales y del vocabulario. El texto se ha enriquecido con el léxico de todas las zonas de Extremadura que no son de lengua portuguesa o fala, al tiempo que se han rechazado todas aquellas estructuras, formas o palabras desviadas por obra de la alfabetización en castellano”.

“A pesar de que es impensable fijar una lengua para muchas normas que se redactan dimanadas de su uso, se trata de dar una base y una
referencia de la lengua con el objetivo de partir de ella para el aprendizaje, la escritura y la expresión, sin marginar en ningún momento las variedades extremeñas, al contrario, se las está reforzando. Solo así se podrá dar y conseguir un mínimo de garantías para hacer posible la supervivencia de la lengua”, afirman desde la entidad.

Aparte de contar con obras de teatro, también existe cine en estremeñu (la primera película realizada íntegramente en extremeño) desde el año 2013, con la película: “Territoriu de bandolerus”, del director extremeño afincado en León, Néstor del Barco; quien es a su vez autor de varios documentales centrados en el habla serradillana. “Territoriu de bandolerus” es una película basada en hechos reales, y que narra la vida del bandolero El Cabrerín. En 2014 se produjo “Genti de Muerti”, que es una leyenda propia de las Hurdes (Norte de Extremadura), y que guarda ciertas similitudes con la Santa Compaña gallega; donde algunas palabras de la película son en estremeñu.

Clasificada por organizaciones internacionales, el estremeñu posee su propio código SIL de tres letras: “ext”, y el mismo en la norma ISO 639-3; además de alguna nacional como la PROEL. También aparece en el “Atlas de Lenguas del Mundo” de la UNESCO, o en Ethnologue.

En la actualidad, el interés por conocer la realidad lingüística extremeña no ha hecho sino avanzar y crecer exponencialmente entre la sociedad, y, sobre todo, en la Red. Son ya varias las localidades de Extremadura en donde se pueden ver, desde carteles oficiales en estremeñu y en castellano (colocados por la Junta de Extremadura), hasta calles (también en bilingüe), o cuando no, eventos que son anunciados en estremeñu de manera habitual y normal.
 

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