sábado 25/9/21

Cuandu desborrega la ñevi. Cuando cae la nieve.

Aprovechemos siempre que cae la nieve sobre nuestra tierra para dejar evidencia clara de nuestra lengua en todos los lugares que sean posibles.

Alcuentru, la Asociación pa la Decensa y Promoción del Cántabru, recoge a través del Riquirraqui, 1 livel básicu (Dicionariu + garamática), año 2020, la voz cántabra “ñevi”, con el significado al castellano de: nieve.

En el libro de Marco. A. Robles Bárcena: “Primer Diccionario Castellano-Cántabro”, de ediciones Tantín, Santander, 2006; podemos ver en las páginas 153 y 154 varias voces relativas a la nieve. Palabras que en su día fueron recogidas, que se hablaron, y que en definitiva, no deben, ni deberían nunca de perderse por ser ellas una parte principal y fundamental de nuestra identidad. Así tenemos:

Nevada (nevá). Nevada pequeña (jaluspá, jaliscá, jolasquía). Nevaducha (jaliscaúca). Nevar (trapear). Nevar de forma tormentosa (torberiar). Nevar trapos (trapiar). Nevero (cembá, carabón). Nieve (ñevi, ñeve). Nieve del Norte (cercina). Nieve en las ramas (cárama). Nieve pesada (ñevi maceáu). Nieve que desciende en canal (neveru). Nieve sin comprimir (ñevi espelde).

En el libro: “Aportación al estudio del habla cántabra”, de Roberto Diego Romero, podemos ver que “neveru” significa: Conjunto grande de nieve que desciende en canal ayudado por los aires calientes. VL.

El libro: “Diccionario Castellano Cántabro”, de Daniel Estrada Gómez-Acebo, recoge la voz cántabra “ñevi” con el significado de: “nieve” al castellano. A la voz cántabra “jaliscá”, este autor le da al castellano la significación de: “nevada”. Y así podríamos hablar de muchos y muchos más ejemplos a través de varias docenas de trabajos y diccionarios, que recogen de una manera clara el habla de nuestra tierra.

Sin embargo, a las ya referenciadas, habría al menos que añadir no menos de 25 más, que no aparecen en estos diccionarios que hemos nombrado, pero que sin embargo sí que son parte de nuestra tradición cultural y lingüística. Una ya ha sido empleada, y es “jolasquía”, sin embargo, ella haría también mención a la acción de cuando nieva de manera intermitente. Cuando el nevero es de grandes proporciones se le llama: “carabón”, aunque cuando éste es de menores dimensiones, o bien más pequeño, entonces se le llama: “cembá”.

Si la nieve es de primavera, a esta nieve se la llamaba antes en Cantabria, y sobre todo en Campoo, aunque también en la Cantabria Palentina, como igualmente en la Cantabria Burgalesa: “zurela”.

Antiguamente existía en nuestro País Cántabru el oficio del “viñaleru”

A veces ocure que nieva en la orilla del mar, cuando esto sucede se le llama: “viñala”. “Viñalar” es la acción de nevar a la orilla del mar. Esta antigua palabra cántabra (ya completamente perdida) proviene de la también voz cántabra “viñal”, que al castellano es “un secadero de redes”. Antiguamente existía en nuestro País Cántabru el oficio del “viñaleru”, que no era otro que el de encargarse de cuidar que las redes, no solo estuvieran secas, sino también adecuadamente dispuestas antes de sacar los barcos a faenar.

Cuando tras nevar inmediatamente sale el sol, la forma en como se la conoce a la nieve es: “talera”. Si la nieve es más ligera y/o pequeña de lo normal, entonces la palabra que se emplea es: “tiznellu”. Pero si la nieve es temprana de por la mañana entonces es: “macañara”.

A veces ocurre que la nieve se posa sobre los animales que están en el campo, cuando esto ocurre a este suceso se le denomina: “pesera”. La nieve entonces adquiere la categoría o connotación de: “ñevi pesera”. Y si tras nevar, esta nieve desaparece porque llueve a continuación, o al poco tiempo, entonces la nieve que ya no está recibe el nombre de: “sulana”. En otros casos menos comunes también: “sulina”.

En las grandes nevadas de antaño, la nieve a veces llegaba a taponar hasta las mismas puertas de las casas, llegando incluso a cubrirlas a veces en parte, o bien en su totalidad. Cuando esta circunstancia se llegaba a producir la nieve adquiría entonces la connotación de: “ñevi concisca”. O simplemente: “concisca”. En el libro: “Léxico cántabro”, de Miguel Ángel Saiz Barrio, podemos apreciar que existe una palabra para referirse a “travieso”, y esta es: “conciscáu”. Quizá esta palabra tenga algo que ver con la sabiduría popular, o bien, simplemente, haga mención de alguna manera a la “travesura que hace la nieve cuando cae de una manera tan copiosa”.

Cuando la nieve es helada y los aspectos más notorios son que los granos de hielo desaparecen, y luego la superficie se muestra lisa y brillante, entonces la denominación que recibe esta nieve (sobre todo en Soba) es: “zaquera”.

En la página 266 del libro: “Léxico cántabro”, de Miguel Ángel Saiz Barrio, en la página 266, aparece la palabra: “zurriascada” (y popularmente también conocida como: “zurriascaa”), que lleva el siguiente significado: Aguacero, nieve o granizo impulsados por la fuerte intensidad del aire. Vid. Zurrasquera. Habría que prestar especial atención a este libro, pues es posible que en él aparezcan más significados relativos a como se denomina antaño la nieve en el País Cántabru.

Cuando la nieve se acumula en los “sindios” (senderos), la nieve entonces pasa a llamarse: “uncera”. Pero si la nieve hace que se lleguen hasta a helar los ríos, entonces a esta nieve se la llama: “curriciera”, “curricera”. O si se prefiere: “ñevi curriciera-curricera”.

Si la nieve forma carámbanos (agujas), entonces la palabra empleada era antiguamente: “churronceru”. Sin embargo, cuando estos duraban tiempo, por ser en otras épocas los inviernos largos y fríos (cosa que ya no sucede); entonces estos carámbanos recibían el nombre de: “clinu”. Es curioso que exista recogida una antigua voz cántabra (“Léxico cántabro”, de Miguel Ángel Saiz Barrio) denominada “clin” para referirse en castellano a “tentáculo”. Quizá esta antigua palabra tenga ahora mucho que ver con la actual “clinu” para hacer referencia a los carámbanos que en Cantabria duran más tiempo en los tejados de lo normal.

Cuando la nieve se acumula en los tejados es: “yucera”. Pero cuando lo hace metiéndose por las puertas de las casas, o por las ventanas, entonces es: “chuspera”. Quizá esta palabra provenga de la voz cántabra “chuspir” (escupir), que aparece, una vez más en el libro: “Léxico cántabro”, de Miguel Ángel Saiz Barrio; sin embargo esto no lo podemos corroborar al cien por cien.

En ocasiones la nieve y el agua se mezclan en diferentes proporciones, cuando esto sucede la nieve pasa a denominarse: “pericera”, “pericea”. “Pericear” fue antaño un verbo muy vivo y muy usado en las épocas del “Hibiernu” (Inverno) y del “Tardíu” (Otoño) en nuestro país.

Si la nieve es de la consideración de “habitual”, la nieve entonces es: “chapurriáu”. Si la nieve es copiosa entonces pasa a ser: “jalopéu”. Y si la nieve es muy abundante, uno de los términos también es: “trapéu”. En este último caso los copos suelen ser más grandes de lo habitual.

“Ñalar” es la forma verbal que hace mención a una nieve dura

Cuando la nieve es dura, la nieve es en ese momento para el cántabru una nieve: “ñala”. “Ñalar” es la forma verbal que hace mención a una nieve dura, e incluso a veces especialmente dura. Pero si la nieve posee costra, entonces esa nieve ya es: “ancera”. La nieve escarchada es para las gentes del Pas: “furiana”. Y para cuando la nieve cae en los tiempos que hay mucha humedad, entonces se la llama: “hungría”, “jungría”.

Son tiempos estos días en los que sobre Cantabria nieva de una manera intensa y copiosa, abundante y generosa. Hoy más que nunca sabemos que todas las formas imaginables de divulgación y lucha, resistencia y empuje en favor de nuestra lengua deben de ser empleadas y dispuestas, organizadas y habilitadas convenientemente, a la hora de hacer visible nuestra realidad lingüística en cualquier ocasión y momento en que este se pueda presentar y ocurrir.

Una de estas puede ser el escribir sobre los coches que están aparcados en las calles y en plazas, palabras y frases en cántabru cuando sobre la ciudad o el pueblo nieva. Su impacto (es lo que se pretende) será siempre visible y muy revelador, original y llamativo. Al hacerlo, incluso, estas acciones pueden ser comentadas, y también imitadas por otras personas que deseen dar a conocer su rebeldía e inconformismo, o, simplemente colaborar en favor del cántabru sumándose a este tipo de iniciativas espontáneas y desenvueltas.

Aprovechemos siempre que cae la nieve sobre nuestra tierra para dejar evidencia clara de nuestra lengua en todos los lugares que sean posibles. Viralicemoslo a través de nuestros teléfonos móviles, redes sociales y demás plataformas, a fin de poder llegar al mayor número posible de personas y entidades, organizaciones y grupos.

Que nu apare enjamás l’engarra del muestru pueblu pola su identidá. (Que no pare jamás la lucha de nuestro pueblo por su identidad).
 

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