miércoles. 17.04.2024

Anarcolingüismu y lingüística

Contrariamente a lo que hoy hacen las manipuladas, degradadas y muy depravadas culturas occidentales y orientales “modernas”, el anarcolingüismu se basa en la formación de una nueva y resuelta identidad colectiva rebelde e insumisa

Explorado y dado a conocer por primera vez por el autor del presente artículo, y muy pronto plasmado en un libro que llevará por título: “Anarcolingüismu y autarquía lingüística cántabra, otra forma de lucha y rebeldía en favor del cántabru”, el anarcolingüismu sería aquel enunciado y concepción que hace referencia a toda aquella expresión, revelación, manifestación y/o testimonio por el cual se pretende dar a conocer el uso de una lengua que en los tiempos presentes no es aceptada y/o reconocida por las instituciones y los distintos organismos y estamentos reguladores.

El anarcolingüismu se haría eco de la discriminación basada en los criterios del lenguaje, y de hecho se distinguiría entre quienes tienen acceso a la lengua dominante, y quienes por el contrario la ignoran, por precisamente preferir seguir manteniendo el uso habitual y continuado de la lengua que les es y siempre les ha sido propia del territorio que habitan, y que ellos y ellas voluntariamente con su existencia y permanencia deciden usar, conservar y dar a conocer para su propio beneficio y uso, o bien para el de las generaciones venideras.

El objetivo de la lingüística teórica es la construcción de una teoría general de la estructura de la lengua o de un sistema teórico general para la descripción de las lenguas

La libre asociación (o su mera apariencia) es la diferencia entre una humanidad libre y una sociedad de esclavos preparada y programada para solo hablar una única lengua, que además ha sido estructurada en no pocas ocasiones para anular la disidencia y el enfoque crítico y combativo de la personalidad individual y colectiva.

Por eso, y si la persona no puede desprogramarse, entonces esta es tan solo una prisionera de sí misma. Pero si ella, y por propia voluntad, decide alinear su destino con el destino del grupo, y en consecuencia, decide “someterse a la autoridad colectiva del mismo”, entonces ella ya no es nunca más un ser anulado y/o esclavizado por esa lengua impuesta que no es la suya o la propia, y que en este caso es la castellana o bien cualquiera otra.

Contrariamente a lo que hoy hacen las manipuladas, degradadas y muy depravadas culturas occidentales y orientales “modernas”, el anarcolingüismu se basa (y se debería de basar) en la formación de una nueva y resuelta identidad colectiva rebelde e insumisa, así como en la formación y en la disposición de una nueva identidad general y participativa, la cual simbolizaría los momentos, o bien, los muchos momentos de cuando las personas que no desean perder su identidad (para ser anulados por la globalidad) crean orden desde el caos que supone el que “los que más mandan” odian todo aquello que pueda ser diferente, variado y diverso en este mundo; pues ello es contrario al establecimiento de un único y exclusivo gobierno y dirección creado por ellos y/o las élites por ellos impuesta.

La verdadera “acción revolucionaria” en favor del cántabru se dará cuando se cree y se genere en la sociedad una proporción numérica lo suficientemente amplia como para que el cántabru pueda ser debatido y atendido con respeto y garantías de parte de una ciudadanía que aún no ha despertado y tenido la ocasión de conocer más acerca de su rico y variado patrimonio cultural.

Nos dicen y manifiestan las distintas y diferentes fuentes bibliográficas que la lingüística es el estudio científico, tanto de la estructura de las lenguas naturales, como del conocimiento que los hablantes poseen de ellas.

De esta manera el campo de la lingüística puede dividirse (en la práctica) en términos de tres dicotomías: 1) Lingüística sincrónica, versus lingüística diacrónica. 2) Lingüística teórica, versus lingüística aplicada. 3) Microlingüística, versus macrolingüística. Y así vemos que y como una descripción sincrónica de una lengua describe la lengua tal y como es en un momento dado, mientras que una descripción diacrónica se ocupa del desarrollo histórico de esa lengua y de los cambios estructurales que han tenido lugar en ella.

Aunque en sus inicios científicos la lingüística del siglo XIX se interesó en primer lugar (y ante todo) por el cambio lingüístico, así como por la evolución de las lenguas a través del tiempo, el enfoque ya más moderno se centra ahora en explicar cómo funcionan las lenguas desde un punto concreto en el tiempo, así cómo y en qué medida los hablantes son capaces de entenderlas y procesarlas mentalmente de una manera natural y espontánea.

Y es que el objetivo de la lingüística teórica es la construcción de una teoría general de la estructura de la lengua o de un sistema teórico general para la descripción de las lenguas, mientras que el objetivo de la lingüística aplicada es la aplicación de los descubrimientos y las técnicas del estudio científico de la lengua a una variedad de tareas básicas, como por ejemplo la elaboración de métodos mejorados para la enseñanza de los idiomas.

Ambos términos, y por lo que respecta al cántabru, han de ser combinados y estructurados con ilusión (y también con mucha eficacia) a la hora de hacer posible la nueva mentalidad y la nueva realidad que se pretende construir, y que en este caso pasa por hacer posible una “vuelta” a la mentalidad primigenia y local, que de una manera sigilosa e intencionada, solapada y maliciosa, taimada y sagaz, sutil y cautelosa se ha impuesto al conjunto del pueblo cántabro para anular así su voluntad y su despertar lingüístico.

Por otro lado, y aunque los términos “microlingüística” y “macrolingüística” aún no están bien establecidos y diseñados, a nosotros nos sirven y nos valen para definir mejor el concepto y la materia a resolver. El primero se refiere a uno más estrecho, y el segundo a un más amplio y general punto de vista en el ámbito de la lingüística.

Y es que desde un punto de vista microlingüístico las lenguas deben analizarse en provecho propio, y sin referencia a su función social, como tampoco a la manera en qué y cómo son adquiridas por los niños, como tampoco a los mecanismos psicológicos que subyacen en la producción y en la propia recepción del habla, así como igualmente en la función estética y/o comunicativa que en ese momento tiene y posee el lenguaje; por solo citar algunos enunciados. En contraste, la macrolinguística abarca y abarcaría todos estos aspectos de la lengua.

Por último, se puede manifestar que varias áreas de la macrolingüística han tenido un reconocimiento terminológico como, por ejemplo, la psicolingüística, la sociolingüística, la lingüística antropológica, la dialectología, la lingüística matemática, etc.

Anarcolingüismu y lingüística
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