lunes 27/9/21

El Racing que yo quiero

Quiero un Racing con el que los cántabros nos identifiquemos, quiero un Racing que tenga convenios respetados y respetuosos con todos los clubes de Cantabria, quiero un Racing en el que todas las categorías jueguen de la misma forma, que el modelo parta del club y a partir de ahí se busque a las personas que encajen en esa filosofía, no al revés. Quiero un Racing que no dé la espalda a su gente, que sepa de dónde viene y sobre todo hacia dónde debe ir.

Va a culminar la temporada futbolística más extraña de nuestras vidas con un resultado que, por desgracia, no nos es ajeno en los últimos tiempos. El Racing tras una temporada para el olvido, volverá a dar con sus huesos en la Segunda División B –o como quiera que se llame el futuro engendro– por sexta vez en la última década.

El declive es notorio, en 2011 el equipo estaba en Primera División, hoy deambula sin pena ni gloria por el subsuelo balompédico. La peor década en 107 años, la peor década de la historia.

Los tambores de guerra que en 2013 desparasitaron el club, hoy vuelven a sonar. Pensamos que todo cambiaría, que lograríamos tener un club libre, nuestro, moderno y con la mirada puesta en el futuro. Hoy vemos que al final, por miles de circunstancias, acabamos inmersos en el “gatopardismo” al que se refiere Tomasi en su novela cuando dice: “Cambiar todo para que nada cambie”.

Está bien tirar piedras a determinados (pésimos) empleados mientras que los que los pusieron en ese cargo salen de rositas

Y en esas estamos, con la afición de uñas, una dirección desnortada y una desafección hacia la verdiblanca tan extraña como preocupante. No quiero entrar en señalar culpables, responsables y cómplices por acción u omisión. Sólo diré dos cosas. La primera, que está bien tirar piedras a determinados (pésimos) empleados mientras que los que los pusieron en ese cargo salen de rositas y la segunda, que una afición que no fiscaliza y observa con espíritu crítico todo lo que acontezca en su equipo, está condenada a repetir errores del pasado.

El asunto que a mí me preocupa es… Y ahora, ¿qué? ¿Vamos a volver a lo mismo? ¿Volveremos a hablar de ascenso por la vía rápida y a Primera División en 3 años? Miren lo siento, me bajo de esa burra.

Recuerdo la primera Junta General de Accionistas tras la liberación. En ella habló Quique Setién como abanderado de un proyecto del que pronto se desmarcó y que terminó haciendo aguas. Cantera, identificación, largo plazo… y si tenemos que estar 5 años en Segunda B los estaremos, pero construiremos una base sólida. No entrecomillo la frase ya que no recuerdo con exactitud las palabras, pero sí el significado.

Siempre fui de esa opinión, cuando Quique habló la multitud le brindó una ovación cerrada. Yo no podía aplaudir, por aquel entonces cubría aquel evento para ‘Aquí Hay Pelotas’ y uno tiene que mantener la compostura profesional. Me sentía respaldado en mis opiniones al escuchar semejante ovación ante esas palabras.

Evidentemente no seré yo quien ponga en un pedestal a Quique Setién, las opiniones están muy bien y son muy válidas si los actos las respaldan, hablar desde Sevilla –en aquel momento– es muy fácil, renunciar a un sueldo millonario y venir aquí a implantar ese modelo era otra cosa. El caso es que creo que se me entiende cuando me refiero a las palabras de Quique.

Hasta que la base sea sólida y un ascenso no suponga un posterior trauma, que así sea

¿Quiero que el Racing ascienda? Por supuesto. ¿Quiero que ascienda por encima de cualquier cosa? Pues… ¡Oh, sorpresa! Mire, como que no. Si con una base de 15 chavales y 4 fichajes te da para ascender, maravilloso, firmo con sangre. Si te da para ser 10º me da igual, seamos el 10º. Y si tenemos que estar esos 6 años más –que por cierto, ya los podíamos haber pasado y estar en otra situación– hasta que la base sea sólida y un ascenso no suponga un posterior trauma, que así sea.

Quiero un Racing con el que los cántabros nos identifiquemos, quiero un Racing que tenga convenios respetados y respetuosos con todos los clubes de Cantabria, quiero un Racing en el que todas las categorías jueguen de la misma forma, que el modelo parta del club y a partir de ahí se busque a las personas que encajen en esa filosofía, no al revés. Quiero un Racing que no dé la espalda a su gente, que sepa de dónde viene y sobre todo hacia dónde debe ir. Quiero el Racing que nos imaginamos una vez en aquellas reuniones del Centro Cultural Doctor Madrazo, durante los años de plomo.

No quiero un Racing en Segunda por la vía rápida. Ese es el objetivo de los mediocres. Quiero al Racing en Primera, su lugar.

Y no quiero un Racing en Segunda por la vía rápida. Ese es el objetivo de los mediocres. Quiero al Racing en Primera, su lugar. El que le corresponde, el que nos corresponde. Y si el objetivo es la Primera, no es que quiera un Racing que genere valor añadido formando jugadores (por desgracia es el único patrimonio que tenemos), es que es la única manera de conseguirlo. Los de mi quinta recordarán al ascenso de Segunda B de la 1990/1991, recordarán qué plantilla había. Si eres demasiado joven, te invito a que busques los integrantes de aquel plantel y en qué derivó: El ascenso a Primera División en la 1993/1994.

Si el proyecto vuelve a ser de 15 fichajes para asaltar el ascenso, volveremos a caer el año siguiente cuando haya que fichar a otros 15 y así sucesivamente. Lo hemos visto, hemos visto lo que supone este modelo. De hecho, lo vimos ya en tiempos del inefable presidente y, espero, futuro presidiario. Gigante con pies de barro que en cuanto pisa un charco y el barro se reblandece, queda cojo y cae derribado.

Lo peor de todo es que el modelo que propongo, mi modelo y, para mi sorpresa el de bastante gente, no encaja con el paradigma del fútbol negocio y beneficio rápido que parece instaurado. Al menos, y a la espera de lo que suceda cuando los actuales mandamases nos presenten su “nuevo proyecto”, ese cortoplacismo es el que ha prevalecido y el que nos ha dejado en la casilla de salida por sexta vez.

Soy del Racing, no del Racing en Primera o en Segunda. Soy del Racing, del nuestro; esté en la categoría que esté. Pero digno, soy del Racing digno.

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