domingo 5/12/21

El futuro que sembramos

Me niego a irme de este mundo sin seguir gritando desesperadamente que el futuro se puede tocar. Que las respuestas a las tensiones que vive nuestro mundo se agravan con nuestra evasión. Despertad. Os habéis creído, os habéis dejado convencer por comodidad de que no podéis cambiar nada. Y es mentira.

Hace ya tiempo que una hipótesis me ronda la mente. Caminamos hacia una sociedad cada vez más estúpida, y espero obtener buenos argumentos en contra de los que os voy a mostrar en este breve ensayo. 

Verán, la cultura son formas de hacer, sentir y vivir de forma conjunta. Tiene como función integrar a partir de los ritos, las metáforas o los valores. El sentimiento de pertenencia es básico. Es decir, la cultura es materializada y materializa a la vez la sociedad. Pero: ¿Y si los valores que transmite una determinada cultura suponen una contradicción en sí misma a la propia vinculación humana? Es decir: ¿Y si algo a lo que llamamos cultura no lo es, en tanto y cuanto fomenta el individualismo frente a un sentimiento comunitarista o de pertenencia?

El individualismo cada vez hace más mella debilitando la inteligencia emocional y la conciencia social

Nací en 1994. Vivo en un mundo cada vez más globalizado y consumista. Cada vez más, en el sentido insano, competitivo e individualista. Mi generación vive en la hipermediatez. Buscamos una secuencia inmediata de estímulos y respuestas. No nos educaron para sembrar, tan solo para recoger… Vivimos un presente continuo. No importa el pasado, no importa el futuro. El individualismo cada vez hace más mella debilitando la inteligencia emocional y la conciencia social. El relativismo, el posmodernismo filosófico nos arrebató la verdad y nuestro papel en la historia. Cada día es una oportunidad de hacer un futuro mejor, pero vivimos cada día como si fuese el final de la historia. Un presente continuo. Yo al menos, me recuerdo que cada día más es un día menos.

Sin embargo, vivo bajo la impotencia de vivir en una sociedad que vive como espectadora de su propia historia. Una cultura que en vez de forjar sociedad busca la evasión del individuo frente a los problemas sociales por medio del entretenimiento. La sociedad no es un elemento pasivo de la historia mis queridos pueblos del mundo. La sociedad es el actor principal de la historia, y no estamos haciendo nuestro trabajo. 

Me niego a irme de este mundo sin seguir gritando desesperadamente que el futuro se puede tocar. Que las respuestas a las tensiones que vive nuestro mundo se agravan con nuestra evasión. Despertad. Os habéis creído, os habéis dejado convencer por comodidad de que no podéis cambiar nada. Y es mentira. Os habéis creído que sin mover un dedo seguiréis con el pan debajo del brazo. Y es mentira. La harina cada vez es peor y el pan cada vez es más caro. Pero os da igual. Estáis muy entretenidos con hombres y mujeres y viceversa, con Maluma, con la play station y con Omar Montes. El futuro puede ser nuestro o te lo pueden robar, igual que la dignidad. ¿Vas a dejar que te sigan timando? El mundo no se sana en un momento, se sana sembrando. Pero os lo están quitando todo y no sois capaces de verlo. Encogidos en vuestros propios problemas, con ansiedad y en aislamiento. ¿Creéis en serio que vais a solucionar problemas conjuntos y globales de esta manera? Yo sé que el entretenimiento te ha ensañado justamente a no pensar, pero inténtalo. ¿No crees que de esta manera los monstruos de nuestro tiempo se harán más grandes y nosotros más pequeños? La evasión no es la solución. Piensa en el mundo del futuro sin idealismos y en base al camino que llevamos… Yo veo montañas y ciudades de basura. Veo tormentas, terremotos y tsunamis. Veo comida que no es alimento, que es plástico. Veo enfermedades que somos incapaces de combatir porque no actuamos de forma conjunta ni con conciencia. Veo personas que no piensan. Veo personas que no sienten. Veo personas estúpidas y un mundo decrépito.

Os grito; despertad y sembrad. Solo cuando llega la muerte es tarde. El futuro al que caminamos se puede cambiar. La historia no ha acabado. Somos su motor, somos el actor principal. Recobremos el papel que nos corresponde y salvemos a la humanidad. Lo que hacemos en el presente tiene su eco en la eternidad. Dejemos de sembrar basura, muerte y tempestades. Empecemos a sembrar vida y dignidad.


 

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