martes. 09.08.2022
NOJA

“En general, y en Cantabria en concreto, se habla más de Cuba y Puerto Rico por el tema de los indianos”

Miguel Luque, decano de Historia de la Universidad Complutense de Madrid, hace balance de la importancia de los territorios de ultramar para España antes de su participación en las II Jornadas Culturales Luis Vicente de Velasco en Noja.

Calixto Alonso del Pozo y Miguel Luque Talaván
Calixto Alonso del Pozo y Miguel Luque Talaván

Tras la gran repercusión que supuso la realización de las primeras Jornadas Culturales Luis Vicente de Velasco, el Ayuntamiento de Noja ha tenido a bien retomar esta iniciativa en una segunda edición que promete ser tan exitosa como la primera. Para ello, el Consistorio ha colaborado con la Cátedra Extraordinaria de Estudios sobre Filipinas de la Universidad Complutense de Madrid para organizar estas jornadas, que tendrán lugar del 27 al 29 de julio en el Palacio de Albaicín.

Miguel Luque Talaván, decano de la Facultad de Geografía e Historia de la UCM, es el director de esta gran cita. Luque ha sido profesor en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (México) y autor de numerosos trabajos sobre Historia de América en la Edad Moderna, Filipinas y el Pacífico, Antropología y Derecho indiano, además de miembro de diferentes sociedades y asociaciones científicas en diferentes partes del mundo.

A pesar de su apretada agenda, concede esta breve entrevista en la que habla de la importancia de los territorios de ultramar para la historia de España, la repercusión que tuvo para el archipiélago pertenecer al imperio y lo trascendente de permitir acceder a las investigaciones universitarias a los más pequeños núcleos de población.

Este año la temática de las II Jornadas Culturales Luis Vicente de Velasco de Noja es ‘El ultramar insular. Cuba, Puerto Rico y Filipinas desde una perspectiva comparada (s. XVI – XIX)’. ¿Cómo surgió esa idea y qué cree que va a aportar a Noja como municipio el conocimiento de la importancia de estos territorios?

El año pasado fue la primera toma de contacto. Tuvimos un primer encuentro dedicado específicamente a la historia de Filipinas que estuvo inaugurado por el Presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, el Embajador de España en Filipinas, Jorge Moragas, y el Embajador de Filipinas en España, Philippe Jones Lhuillier, y fue muy interesante. A raíz de ese curso, que funcionó muy bien, el Ayuntamiento me pidió darle una continuidad en esta segunda edición. 

Esta vez hemos elegido los mencionados territorios de ultramar –que guardan una gran relación– para interpretarlos desde una perspectiva comparada. La idea es hacer un recorrido desde el siglo XVI hasta finales del XIX, con la independencia de 1898. Creo que este tipo de eventos son muy importantes porque los lugares más pequeños tienen que tener también opción a acceder a la investigación que se hace en las universidades. En ese sentido, yo alabo al Ayuntamiento por su preocupación por convertir a Noja en un lugar con actividades culturales, no solamente en un sitio precioso y turístico sino también un centro cultural para que, por un lado, los veraneantes puedan disfrutar de esta oferta que el pueblo tiene para ofrecer y, por otro, para poder escuchar a algunos de los mejores especialistas de todo el país. 

¿Cómo surgió ese interés por la influencia española en América?

Cuando empecé la carrera, básicamente. Antes tenía un interés por la historia en general, pero fue al llegar a la universidad cuando decidí especializarme en América y, concretamente, en la proyección de la Corona española sobre el Océano Pacífico y, por lo tanto, por Filipinas. Supongo que uno siempre busca ir más allá de lo habitual y por eso llegué hasta el archipiélago. En general, y en Cantabria en concreto, se habla más de Cuba y Puerto Rico por el tema de los indianos. De hecho, el Marqués de Valdecilla, por ejemplo, hizo fortuna en Cuba. Uno de los mayores ejemplos de resistencia de la historia de España es el sitio de Baler, conocido popularmente por los últimos de Filipinas, y al final es algo que ni si quiera se enseña en los colegios.

¿Qué importancia cree que tiene que la gente sepa la relación entre los territorios de ultramar con España? 

Toda la historia tiene su interés porque nos ayuda a comprender cómo somos y cómo hemos llegado a ser así. Los territorios de ultramar también han jugado un papel importante en la definición de la España que conocemos a día de hoy. De hecho, Cuba, Puerto Rico y Filipinas nunca fueron colonias, sino provincias de la corona española igual que Albacete. Lo que sí que es verdad es que sí que tuvieron en algunos casos leyes diferentes. Desde luego conocer su historia es fundamental porque forma parte de nuestra historia. Por ejemplo, en los libros de texto deberían figurar los escritores hispano-filipinos, como los hispano-cubanos o los hispano-puertorriqueños. En literatura, música y las artes, en general, están ausentes. Esto es algo que poco a poco se va paliando, especialmente gracias a iniciativas como la del Museo del Prado, que ha incluido dos cuadros de autores filipinos del siglo XIX reivindicando esa conexión que existe entre ese arte y el arte español del momento, que era uno solo. Más de cien años después de la Independencia, a la población española en general les parece algo ajeno, pero no es así. Es algo muy nuestro que forma parte de nuestra cultura igual que de la suya. Estamos indisolublemente unidos. De hecho, formamos parte del mismo imperio durante casi cuatro siglos y es algo que a veces se pasa por alto.

¿Qué cree que queda de lo que dejaron los españoles en Filipinas?

Quedar, queda poco. Han pasado más de cien años entre los que está el dominio norteamericano hasta 1945, que fue un proceso muy intenso de deshispanización del archipiélago. Además, es verdad que la presencia española está reducida a lugares muy concretos, no a todas las islas. Entonces, contrariamente a lo que se piensa, casi no se habla castellano porque nunca se habló en todo el territorio. Hablaban muchas lenguas, como el tagalo, pero el castellano sólo en los núcleos de población más importantes. Por esta razón, mucho se ha perdido. Queda el patrimonio artístico y el recuerdo, pero la presencia está bastante diluida. Ahora el Instituto Cervantes está haciendo un gran esfuerzo por reintroducir el castellano, que se ha convertido en una lengua de negocios por su posición estratégica entre Asia y América. Así que los jóvenes lo aprenden, pero no está ni cerca de la presencia que hay en Cuba y Puerto Rico.

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