lunes 6/12/21

El pasado 4 de febrero un paciente de 79 años del Centro de Salud de Santoña acudió a llevar una muestra de orina de su mujer que padece cistitis casi crónica. Dicho usuario, tras el trato recibido, decidió abrir una cuenta de Facebook para poner una denuncia pública, presentarse y contar la situación vivida esa misma mañana. En el texto publicado, en formato de carta abierta, cuenta que “he llevado a primera hora una muestra de orina para confirmar si, efectivamente, tenía infección, y que le recetasen la medicación adecuada. En el día de ayer, ya acudí al Centro de Salud para llevar a analizar una muestra de orina de hace 12 días, debido a que había tenido una infección. He llegado a las 09:10h de la mañana, y he sido recibido por la celadora que se encuentra en la entrada”.

El nieto del protagonista considera que “este tipo de actitudes no deben suceder ni en el centro de salud de Santoña ni en ningún otro"

Dicha publicación, asimismo, cuenta que la celadora le ha “informado” de que la muestra iba a ser enviada a la enfermera de guardia. El usuario posteriormente cuenta que su mujer no tolera ciertos medicamentos y pidieron ser atendidos por el médico habitual de su mujer.

En ese momento es cuando comienza el conflicto, según lo que pone en la red social, diciendo que la celadora le ha “increpado” con un “no me levante la voz” a lo que el hombre ha dicho “no le he levantado la voz, sino que mi tono de voz es elevado”. Posteriormente, nuevamente la celadora le dijo “no me falte al respeto”. Así comienza un conflicto que ha dado que hablar en Santoña estos días atrás, tras la denuncia publicada en Facebook.

Hoy jueves en el programa Cantabria en Sintonía ha hablado el nieto del denunciante en la red social y ha contado la situación. Entre todo lo que ha dicho destaca que en el momento que la celadora le dijo que “no me falte el respeto”, cuenta que “la celadora se negó a recoger la muestra o hizo que alguien la recoja”, a lo que su abuelo cuenta que “insiste en que por favor recoja la prueba que era de su mujer”. En ese momento, según dice, la celadora llamó a la Guardia Civil que posteriormente interviene en el propio centro de salud “por dos veces”. Asimismo “todos los usuarios que allí se encontraban salieron en defensa de mi abuelo diciendo que el trato que estaba recibimiento no es normal”.

Respecto a la entrega de la prueba de orina cuenta que la lleva “a las 9 de la mañana y a mi abuelo le dan el resultado a las 12 del mediodía cuando una prueba de esas tarda a lo sumo un minuto”. El nieto del protagonista considera que “este tipo de actitudes no deben suceder ni en el centro de salud de Santoña ni en ningún otro y que por eso, a través de una denuncia pública en Facebook, hay que ponerle fin a esto”.

Al día siguiente “le acompañé yo a mí abuelo a hacer el trámite de reclamación. Ese día la trabajadora que estaba allí, que no era la celadora del conflicto, me dijo que no podía dar el nombre de una compañera. Entonces solicitamos la presencia de la coordinadora del centro de salud. Esta nos dijo que no podía facilitar ese dato y que si queríamos presentar una reclamación sea directamente al centro”. En sus palabras, el nieto del usuario añadió que “mi abuelo consideraba que no era justo hacer una reclamación contra el centro porque después de tantos años el trato había sido exquisito y que no había tenido problemas con nadie y que por eso quería dirigirla solo hacia esa celadora”.

Finalmente, el nombre de la celadora le saca “por mediación del capitán de la Guardia Civil de Santoña, que nuevamente tuvo que acudir al centro de salud para poner orden, pero finalmente conseguimos un número de identificación que supuestamente estaba asociado a la trabajadora”.

Al día siguiente de presentar la reclamación, la propia Guardia Civil “llama a mi abuelo y le dice que la celadora ha presentado contra él una denuncia por un delito de amenazas que son inexistentes y falsas como acreditan los testigos allí presentes”. Respecto a la recogida de firmas, se lleva a cabo “después de que la celadora ponga la denuncia”.

La profesional cuenta que “la coordinadora del centro tuvo que llamar a la benemérita porque el tono de ellos no era el apropiado”

También ha hablado la celadora en el programa Cantabria en Sintonía, en el que ha explicado que “me encontraba en la puerta, ya que debido a una serie de medidas debido al Covid-19 mis superiores me trasladan que hay que controlar el acceso al centro de salud. Ese es el motivo por el que estoy en la puerta y por el cual tengo que preguntar a la gente a qué consulta viene”.

En el momento de la entrega de la muestra, la celadora dice que “viene con la muestra envuelta en papel y me lo tira encima de la mesa de muy malas maneras, gritándome que viene a entregar esa muestra, recógemela. Yo un poco asombrada le explico que este no es el horario de muestra ya que el que está establecido es de 8 a 9 de la mañana y cuando este señor ha llegado allí eran las 10:30”.

Asimismo, la protagonista habla de la opción que le ofrece al usuario que era la atención por parte del médico de urgencias a lo que “accede de mala manera, pero me dispongo a pasar los datos a la administrativa para que puedan coger la muestra”. La trabajadora cuenta que “en ese momento es cuando este señor sigue alzando la voz, a lo que le pido que por favor baje el tono que me siento faltada el respeto”. En ese momento cuenta la celadora que el señor “se tira al suelo en el hall de la entrada delante de todo el mundo y empieza a gritar una serie de improperios”. Sobre el arrodillamiento, el nieto lo ve como “una súplica a un intento de humillación o burla como hizo ver la celadora”.

A raíz de eso la profesional dice que le atienda mejor otra persona para así “retirarme de la situación”, pero el paciente “quiere continuar detrás mío”. En ese momento decide llamar a la Guardia Civil “ya que el centro de salud no tiene seguridad privada”. Posteriormente, los agentes llegan para “sacar al señor a hablar fuera”, pero desde el centro de salud “le propusimos que nosotros directamente nos quedásemos la muestra y posteriormente de manera telefónica le comunicaríamos el resultado y que el médico le recete lo que tenga que ser, pero no le parece bien, pero al final nos la da”. Al cabo de un rato “sucede todo el tema de las amenzas que me hacen volver a llamar a la Guardia Civil, por lo que otra vez le tienen que sacar del centro de salud”. En ese momento cuenta la celadora que “el nieto aparece ese mismo día y mientras la Guardia Civil está fuera con su abuelo, él entra al centro de salud a decirme unos improperios y es por eso por lo que la Guardia Civil también le saca fuera”.

Al día siguiente, que no estaba la celadora, había otra compañera, pero ella cuenta, según lo que le han dicho, que “entró el señor y su nieto derecho a la mesa donde suelo estar, sacan un teléfono móvil y empiezan a grabar mientras exigen conocer mi nombre”.

Respecto al respaldo de la Guardia Civil a ellos, la profesional cuenta que “la coordinadora del centro tuvo que llamar a la benemérita porque el tono de ellos no era el apropiado”. Asimismo, la coordinadora “tuvo una reunión con el abuelo, sin dejar entrar al nieto, en el que estaba presente un miembro del cuerpo, y le facilitaron mi número de expediente”.

Pero la trabajadora dice que a “ellos lo que les interesaba era mi nombre, apellidos y fotos para ponerlo en Facebook y hacer incitación al odio y a la violencia”.

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