martes. 31.01.2023
NOJA

Los alumnos del Colegio Público Palacio protagonizan una exposición con motivo del Samuín

La muestra, compuesta por gorros de bruja, podrá verse del 31 de octubre al 6 de noviembre en la Sala de Invitados del Palacio de Albaicín.

Gorros de bruja
Gorros de bruja

La Sala de Invitados del Palacio de Albaicín acogerá, del 31 de octubre al 6 de noviembre, una exposición de gorros de bruja creados por todo el alumnado del Colegio Público Palacio, con motivo de la celebración del Samuín en la Villa.

Las obras forman parte de la segunda edición del concurso organizado en el centro educativo, en el que ha habido diferentes categorías por edades y premios consistentes en material escolar. También se han reconocido con premios especiales las creaciones más originales, sostenibles…

Como ha subrayado la concejala de Educación, Rocío Gándara, todas estas obras “las han creado los alumnos y las alumnas del Colegio Palacio”, lo que “aporta un valor añadido a esta exposición”.

La edil ha señalado además que el concurso, que cuenta con la colaboración del AMPA del centro educativo, “ha sido una gran herramienta para desarrollar la imaginación de los más jóvenes, impulsando además el trabajo en equipo para lograr estas creaciones tan originales”.

El alcalde de Noja, Miguel Ángel Ruiz Lavín, ha añadido que la exposición, que se inicia con la celebración del Samuín en los jardines del Palacio de Albaicín, permite también “fomentar el conocimiento de nuestras tradiciones y nuestro pasado de una forma divertida y más accesibles para los estudiantes”, además de “reconocer la calidad creativa de estas obras”.

El objetivo del Ayuntamiento, como ha señalado el regidor, es que la cultura y las tradiciones cántabras tengan un lugar destacado en la formación de las nuevas generaciones en la Villa, de ahí que se organicen “eventos de estas características en lugar de fiestas importadas de otros países”.

En Cantabria, el Samuín es una noche de conjuros, verrugonas (calabazas), castañas y cuentos de miedo. La tradición era vaciar estas calabazas para simular los espíritus fallecidos, colocando velas en su interior. Cuando estas se apagaban, se creía que el espíritu comenzaba su viaje.

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