domingo. 03.07.2022
SOCIEDAD

Estos son los peligros reales a los que te enfrentas si conduces con alergia

Conducir con alergia puede ser peligroso
Conducir con alergia puede ser peligroso

Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), más de ocho millones de personas sufren algún tipo de alergia al polen, sobre todo a las gramíneas. Y en esta época del año es habitual que se sufran algunos de los efectos, desde estornudos a picores. Pero las consecuencias de la alergia pueden ir más allá, y la SEAIC ha alertado sobre los peligros que los alérgicos pueden tener al ponerse al volante de un vehículo.

En concreto, la afección a la conducción se debe a que la alergia puede producir irritación y picor de ojos, congestión nasal, picores en la piel, cosquilleo en la garganta, estornudos y silbidos en el pecho, como recuerda el Ministerio de Sanidad. Y aunque no son síntomas que impidan directamente la conducción, sí pueden hacer que se pierda la atención de lo que ocurre en la carretera durante el tiempo suficiente como para sufrir un accidente o no reaccionar con antelación.

Esto puede ser lo más habitual, pero hay otras consecuencias más perjudiciales. Los alérgicos saben que en estos meses se producen muchas alteraciones del sueño. Un 40% de los afectados reconocen sufrir somnolencia diurna por la rinitis alérgica, que impide un descanso adecuado. Y esa somnolencia puede derivar en mareos, visión borrosa, náuseas, descoordinación, ansiedad, dolor de cabeza, palpitaciones, etc.

El tratamiento habitual para esto suelen ser los antihistamínicos, pero esta solución puede ser incluso peor a la hora de conducir. Los datos así lo avalan: conducir medicado contra la alergia puede causar los mismos efectos que si condujéramos con 0,5 g/l de alcohol en sangre, lo que viene a ser el máximo resultado en un test de alcoholemia.

Evidentemente, la recomendación es no conducir. Pero si es necesario, existen algunos trucos que pueden ayudar a paliar ligeramente los efectos de la alergia. La principal puede ser llevar la mascarilla puesta y gafas de sol. Ambos reducirán la exposición al polen y el lagrimeo.

También es conveniente no bajar las ventanillas y, en caso de ser necesario, poner el aire acondicionado. Siempre que sea posible, hay que evitar conducir al amanecer o al atardecer, que es cuando más polen se acumula, al igual que es mejor no aparcar en lugares húmedos, que es donde mayor concentración de polen existe.

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