sábado. 25.05.2024

La nueva Directiva 2024/825 anunciada el 7 de marzo por la UE pretende acabar con las afirmaciones ambientales poco concretas que confunden más que aclaran. Desde su entrada en vigor, los fabricantes solo podrán poner en sus etiquetas información fiable, concreta y relevante. No valdrá con anunciar productos "sostenibles" o "amigos del medio ambiente" sin dar datos, ni presumir de lo que sea obligatorio por ley.

Los criterios medioambientales cada vez pesan más en las decisiones de consumo y para tomarlas los consumidores se basan en los datos que reciben al comprar o contratar servicios. Esto lo saben las empresas, que cada vez utilizan más estas cuestiones en sus estrategias de venta: es el famoso greenwashing o lavado de cara ambiental, con el que intentan convencer, muchas veces sin un fundamento sólido. Ahora, una nueva normativa sobre información medioambiental trata de ponerle coto, informa la OCU. 

PONER FRENO AL "LAVADO DE CARA" AMBIENTAL

El 7 de marzo se anunció la Directiva Europea 2024/825 que, con el sencillito título de 'Empoderamiento de los consumidores para la transición ecológica mediante una mejor protección contra las prácticas desleales y mediante una mejor información', se propone combatir el greenwashing al garantizar que las afirmaciones medioambientales sean veraces, comprensibles y fiables.

La Directiva se tiene que trasladar a la legislación de los estados miembros antes de marzo de 2026 y se tendrá que aplicar antes de septiembre de 2026. Las nuevas normas modifican las actuales directivas de prácticas comerciales desleales y derechos de los consumidores.

DATOS CLAROS Y FIABLES, LA RESPONSABILIDAD DE LAS EMPRESAS

Las empresas serán responsables de proporcionar información clara, relevante y fiable sobre el impacto ambiental de sus productos. Para ello, la directiva introduce normas específicas sobre algunas prácticas comerciales desleales, como la obsolescencia prematura, las afirmaciones engañosas sobre el medio ambiente o la responsabilidad social de las empresas y sus productos, y también sobre los distintivos de sostenibilidad poco fiables.

Además, próximamente se publicará otra directiva, la de Alegaciones Ecológicas (Green Claims), que se enfocará en regular las ecoetiquetas y alegaciones ambientales para que sean fiables. Simplificando: la Directiva actual establece lo que no se puede decir, la de Green Claims se centrará en lo que sí se puede decir y con qué condiciones.

ADIÓS AL "RESPETUOSO CON EL MEDIO AMBIENTE" Y "CLIMÁTICAMENTE NEUTRO"

La nueva Directiva se propone controlar de manera más efectiva el greenwashing, aclarando qué afirmaciones se permiten y cuáles no. Entre los principales cambios, se prohíben las afirmaciones genéricas sobre el medio ambiente como "respetuoso con el medio ambiente", “ecológico”, “sostenible”, “biodegradable” o "bueno para la naturaleza”, por considerarlas engañosas. Ningún producto es en sí bueno para el ambiente, todos provocan una huella ambiental, la cuestión es saber cómo de grande es esa huella. Por eso, a partir de ahora, las afirmaciones ambientales deben ser específicas, una petición que llevan tiempo haciendo desde OCU.

Por ejemplo, que una empresa de ropa diga que su ropa es “amigable con el medioambiente” estará prohibido con las nuevas normas, pero decir que una prenda tiene un 50% de algodón certificado como ecológico estará permitido.

También se prohíben afirmaciones sobre compensación de emisiones de carbono, como "climáticamente neutro" o “cero emisiones netas” que hagan pensar al consumidor que un producto tiene un impacto neutro, reducido o positivo en las emisiones de gases de efecto invernadero. En nuestras encuestas, hemos visto que cuando se les pregunta a los consumidores sobre su significado, la mayoría responde de forma incorrecta, así que la prohibición es oportuna.

Otras afirmaciones relacionadas con el clima quedarán prohibidas si no están respaldadas por compromisos y metas claras, objetivas y verificados por un tercero independiente.

La directiva indica las características ambientales, sociales y de circularidad que se agregarán a la lista de características principales del producto que los comerciantes no pueden falsear. Además, está prohibido anunciar beneficios irrelevantes para los consumidores, como afirmar que las hojas de papel no contienen plástico.

DISTINTIVOS: SOLO LOS RESPALDADOS DE FORMA INDEPENDIENTE

Tampoco se podrán usar distintivos de sostenibilidad que no estén basados en un sistema de certificación o establecidos por las administraciones públicas. Y las empresas no podrán hacer afirmaciones medioambientales sobre todos sus productos o toda la empresa, cuando en realidad solo se refieran a un determinado aspecto del producto o a una actividad específica.

Se aclara que no se pueden usar como reclamo ecológico las limitaciones establecidas por ley, como por ejemplo indicar “sin fosfatos” en un detergente de lavavajillas o de lavadora, algo que desde OCU llevan años pidiendo.

TAMBIÉN SOBRE LOS DISPOSITIVOS DIGITALES

La nueva directiva también afecta a aspectos del software y las actualizaciones en los productos digitales. 

- Impide ocultar información sobre los posibles efectos negativos de una actualización de software en productos digitales, por ejemplo, si acorta la duración de la batería o empeora el rendimiento del dispositivo.

- No se podrá inducir a los consumidores a cambiar partes o consumibles antes de que realmente sea necesario por razones técnicas, por ejemplo, programar que una impresora diga que los cartuchos de tinta están vacíos antes de que realmente lo estén.

- Los fabricantes podrán seguir requiriendo la compra de accesorios o repuestos de la marca original, pero no podrán ocultar información sobre cómo funciona el producto cuando se utilicen piezas o accesorios de otras marcas. Por ejemplo, si una impresora necesita cartuchos de tinta específicos para funcionar correctamente, esto debe quedar claro antes de comprarla.

MEJOR INFORMACIÓN CON REPARABILIDAD Y DURABILIDAD

Otro aspecto que se aborda es la información sobre cuánto duran los productos y cómo es de fácil o difícil repararlos. En este sentido:

- La Directiva exige que se facilite información detallada sobre duración y posibilidad de reparar sobre todos los productos antes de la compra.

- También prohíbe hacer afirmaciones falsas sobre la durabilidad de un producto y su capacidad de ser reparado. 

- Cuando no exista una calificación de reparabilidad a nivel de la UE, las empresas tendrán que proporcionar detalles sobre la disponibilidad de recambios, coste estimado y procedimientos para obtener los repuestos que son necesarias para que los productos sigan funcionando en buenas condiciones. También tendrán que informar de si están disponibles las instrucciones de reparación y mantenimiento, y cualquier restricción asociada a la reparación.

- Para los productos digitales, los consumidores deben ser informados sobre durante cuánto tiempo dispondrán de actualizaciones gratuitas de software.

- Y cuando sea aplicable, se debe informar a los consumidores sobre la disponibilidad de opciones de entrega respetuosas con el medio ambiente, como bicicletas de carga o vehículos eléctricos de reparto, o la posibilidad de optar por envíos agrupados, como pedía OCU.

LA NORMATIVA QUE PREPARA ESPAÑA

El Gobierno de España prepara una Ley de Consumo Sostenible que pretende acabar con los mismos fraudes que persigue la Unión Europea, pudiendo ser sancionados con hasta 100.000 euros de multa.

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