jueves. 29.02.2024

Los expedientes abiertos a jóvenes por un delito de violencia contra sus progenitores en Cantabria bajaron un 13,2% en 2022 respecto al año anterior, al pasar de 53 a 46. Sin embargo, este dato representa un aumento del 27,7% sobre los 36 casos registrados en 2020, marcado por la pandemia del Covid.

En España, el número de expedientes se mantiene por encima de los 4.000, aunque han descendido un 8,6% en el último año, pasando de los 4.740 en 2021 a los 4.332 en 2022, según los datos que publica Fundación Amigó en su estudio 'Violencia filio-parental en España. Datos 2022'.

A pesar de este descenso, la fundación advierte de que la cifra es similar a la de los últimos años y señala que es un "grave problema social" ya que se estima que solo se denuncian los casos más graves, entre un 10% y un 15% del total, quedando ocultos la mayoría de los casos.

Por comunidades autónomas, el estudio analiza las diferentes memorias regionales de las Fiscalías de Menores y muestra datos heterogéneos. Así, Andalucía es la región donde se abren un mayor número de expedientes a menores por este tipo de delito, con 1.095 durante 2022, seguida por la Comunidad Valenciana con 707 y la Comunidad de Madrid, con 677.

"Hay que destacar que la violencia filio-parental sigue siendo un fenómeno silenciado, por lo que solo se denuncia una mínima parte de los casos. Los padres y madres sienten mucha culpa y muchas dudas a la hora de dar este paso; continuamente escuchamos que si dan ese paso sus hijos no les van a perdonar nunca. Por ello, es necesario incidir en el acompañamiento a los padres y madres, y en las labores de prevención y sensibilización", ha señalado la psicóloga en el Proyecto Conviviendo de la Fundación Amigó, Cristina Vaquero.

Según ha advertido, "los casos que se denuncian suelen ser los más graves en cuanto a nivel de violencia, pero la violencia no se inicia cuando ya está presente la violencia física, siempre se inicia en niveles de violencia más bajos, ante conductas que se normalizan o a las que se resta importancia". Por ello, ha insistido en la necesidad de "prevenir y empezar a intervenir en cuanto se den las violencias más leves, potenciando la implicación de todos los miembros de la familia y agentes socioeducativos".

Desde Fundación Amigó han llevado a cabo un proyecto de investigación para conocer el perfil de las personas que viven situaciones de violencia filio-parental. A través de esta investigación, con una muestra de 3.800 personas, han analizado diferentes factores de riesgo que influyen en la incidencia de este tipo de violencia.

Entre las conclusiones, destaca que la media de edad de los hijos que ejercen esta violencia contra sus padres es de 15 años y medio; que la incidencia es mayor en los niños (56%) que en las niñas (44%) y que en el 30% de los casos son hijos únicos.

Además, revela que en el 54% de los casos, ha disminuido el rendimiento escolar de los hijos; que en el 23%, los niños han sufrido acoso escolar; que en el 49%, presentan algún tipo de adicción y en el 32%, han sido testigos de algún tipo de violencia. Además, el 51% forma parte de familias nucleares, seguido de un 23%, que son familias monoparentales maternas.

Para frenar la violencia filio-parental, Fundación Amigó desarrolla el Proyecto Conviviendo en Madrid, A Coruña, Vigo, Lugo, Bilbao, Torrelavega, Valencia, Castellón y Alicante. Se trata de un recurso gratuito para familias que viven situaciones de conflicto y que tiene el objetivo de acompañarlas en la adquisición de las estrategias, herramientas y habilidades necesarias para afrontar la situación desde una perspectiva diferente.

Asimismo, la entidad ha puesto en marcha un crowdfunding en su web con el objetivo de conseguir fondos para seguir atendiendo de manera gratuita a familias que viven este tipo de situaciones.

Las denuncias por agresiones de hijos a padres bajaron un 13% en Cantabria en 2022
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