jueves. 29.02.2024

La pasada noche de miércoles, 19 de octubre, estaba prevista la llegada de un vuelo procedente de Bucarest (Rumanía) al aeropuerto Seve Ballesteros-Santander. Sin embargo, las adversas condiciones meteorológicas forzaron al avión de la compañía Wizz Air a aterrizar en suelo aragonés a altas horas de la noche.

El viaje fue accidentado desde el principio, pues el vuelo en cuestión partió con varios minutos de retraso del aeropuerto Internacional de Bucarest-Henri Coandă, cuyo despegue estaba previsto para las 18:40 horas.

Durante el vuelo la situación fue absolutamente “terrorífica”, según han denunciado los propios pasajeros que aseguran que “se oían constantemente ruidos extraños” que la tripulación achacaba una y otra vez “a las turbulencias”. Incluso se llevó a cabo un primer intento de aterrizaje que fue en vano, infundiendo aún más miedo en los allí presentes.

Finalmente, el avión –que debía haber llegado a las 22:30 horas a la capital cántabra– consiguió tomar tierra en Zaragoza, a más de 300 kilómetros de su destino original, donde abandonó a su suerte a 200 personas en un aeropuerto cerrado, sin comida ni ningún tipo de atención. Este hecho, “completamente inadmisible” se agrava aún más si se tiene en cuenta que entorno al 80% de los pasajeros eran mujeres, niños, personas de avanzada edad o con algún tipo de discapacidad y de carácter humilde.

En vista de que no iban a recibir ayuda, algunos llegaron a pagar hasta 800 euros por un taxi que les llevara hasta tierras cántabras, vascas u alrededores. No obstante, no todos corrieron la misma suerte y tuvieron que quedarse en el aeropuerto, en el que aún se encuentran a fecha de cierre de esta publicación, puesto que debido a un congreso era imposible conseguir una habitación de hotel en la ciudad. Como consecuencia de esto, algunas personas implicadas han llegado incluso a perder su trabajo.

Abandonadas 200 personas en Zaragoza tras ser desviado su “terrorífico” vuelo a Santander
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