sábado. 24.02.2024

Unas 125.000 personas estaban en riesgo de pobreza en Cantabria en 2021, es decir, un 21,4% de la población total, suponiendo así un descenso del 2,9% (unas 16.000 personas), según datos de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN) en Cantabria a raíz del XII Informe 'El Estado de la Pobreza. Seguimiento de los indicadores de la Agenda 2030 UE 2015-2021', presentado el pasado viernes. Con ese descenso, que a nivel nacional ha aumentado 0,8 puntos, la región se sitúa entre las cinco comunidades autónomas con menor tasa AROPE.

Así lo ha indicado el presidente de EAPN Cantabria, Daniel Pesquera, quien ha destacado que este último año se ha registrado en Cantabria una mejora en la "práctica totalidad" de las estadísticas que se ofrecen con el indicador AROPE (en riesgo de pobreza y/o exclusión, en español), que tiene en cuenta la población en riesgo de pobreza, con carencia o privación material severa (PMSS), y la que vive en hogares con baja intensidad de empleo (BITH).

En lo que al análisis por sexo respecta, el importante descenso de la tasa en Cantabria se debe a la mejora en la situación de los hombres, donde se reduce en 5,6 puntos, mientras que para las mujeres se mantiene prácticamente como en 2020. Así, la brecha de género aumenta y la tasa AROPE en el sector femenino llega al 22,3%, siendo la de los hombres del 20,5%.

La PMSS es un indicador de carencia, que muestra la dificultad para consumir algunos productos concretos básicos que se definen a nivel europeo y supone una vulnerabilidad muy grave para los afectados. Se emplean 13 factores, y si una persona tiene carencia de 9 de ellos, se considera en PMSS. Dichos factores son: retrasos en pago de gastos de vivienda principal o compras a plazos en el último año; no poder permitirse una temperatura adecuada en la vivienda; no poder irse de vacaciones al menos una semana al año; no poder comer carne, pollo o pescado cada dos días; no tener capacidad para afrontar gastos imprevistos; no poder tener un automóvil; no poder sustituir muebles estropeados por unos nuevos; no poder sustituir la ropa; no poder tener dos pares de zapatos; no poder reunirse con amigos o familiares para comer o tomar algo una vez al mes; no poder realizar actividades de ocio regularmente; no poder gastar dinero en si mismo; y no poder permitirse conexión web en el hogar.

Solo cuatro de ellos muestran en Cantabria valores más altos que la media nacional. La mayor diferencia está entre las personas que no pueden permitirse internet, que en Cantabria es del 10% y en España del 2,7%. Los otros tres son el no poder irse de vacaciones (34% respecto al 32,7%); no poder comer carne (6%-4,7%); y no poder reunirse con amigos o familiares (9,3%-8,6%).

En relación con el año anterior han descendido 5 factores y 8 han aumentado, destacando el crecimiento de cántabros que no pueden permitirse una temperatura adecuada en sus hogares que dobla su porcentaje hasta el 11,5%. También han aumentado un 68,7% las que no pueden consumir proteínas; un 60,7% los que no pueden quedar a tomar algo; y un 53,6% quienes no pueden participar en actividades de ocio.

Por otro lado, en 2021, la tasa de pobreza severa en Cantabria ha sido del 6%, lo que supone una reducción de 2,7 puntos frente al año pasado, situándose así como la tercera de España con menos tasa, solo por encima de Navarra y País Vasco. En términos absolutos, en Cantabria hay unas 35.000 personas en esta situación, por las 50.900 de 2020.

125.000 cántabros estaban en riesgo de pobreza en 2021, un 2,9% menos que el año anterior
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