viernes. 23.02.2024

Un vuelo con salida en el Aeropuerto Seve Ballesteros con dirección Barcelona de la compañía Vueling tuvo que ser detenido por culpa de una bandada de gaviotas que interrumpió el despegue. El piloto, ante el impacto de los animales con el Airbus, optó por abortar el despegue temiendo posibles averías en las turbinas de la aeronave.

Los pasajeros fueron desalojados del avió y la aerolínea les habilitó un nuevo vuelo que finalmente despegó hacia el Aeropuerto de El Prat cinco horas más tarde de lo que estaba previsto el vuelo inicial.

Aena informó de que el protocolo de despegue se había realizado siguiendo todas las medidas se seguridad pertinentes para evitar la presencia de aves en la pista de despegue pero que no siempre se puede garantizar al 100%, y que este problema es relativamente habitual en todos los aeropuertos.

De hecho, este mismo problema, conocido como 'Birdstrike', sucedió con un mismo vuelo el pasado mes de julio pero en sentido inverso, con origen en El Prat y destino en la capital cántabra. Aena aseguró, también, que el impacto de una única gaviota no supone ningún riesgo para la aeronave pero que, al tratarse de una bandada, se optó por desalojar el avión para asegurarse de que no hay problema alguno en las turbinas.

Al no haberse alcanzado la velocidad suficiente como para despegar, el protocolo indica que se aborte el despegue, como así hizo el piloto el pasado jueves en el Seve Ballesteros.

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