viernes. 27.01.2023

Un trabajador del Instituto Municipal de Deportes califica de “lamentable” la gestión que el Ayuntamiento de Santander hace del agua en las instalaciones del IMD e insta al concejal de deportes, Felipe Pérez Manso, a tomar cartas en el asunto “urgentemente” así como propone una serie de medidas.

Según este trabajador, en las instalaciones de La Albericia y en el “Ruth Beitia”, en todos los campos de fútbol municipales, en la recientemente renovada pista de atletismo y campo de rugby que circunscribe, en los campos de hockey hierba, en las Instalaciones de rugby de San Román  y en el campo municipal de golf de Mataleñas se está produciendo un “nefasto" uso del agua potable. "Todo esto se riega con agua potable directamente de nuestro grifo, del grifo que con mucho esfuerzo y sacrificio pagamos las familias de Santander para que otros con competencias deportivas y concejalías a su cargo, regalen y derrochen en estas instalaciones deportivas”, afirma. "En los campos de hierba artificial de fútbol, hockey y rugby no olvide que el agua se tira al césped para que los deportistas y jugadores no se quemen si caen o resbalan por el mismo, no se lo van a beber", asevera el trabajador dirigiéndose al concejal.

En concreto, denuncia que “en los campos de hockey hierba del IMD, que están a escasos 10 metros de la arqueta por la que se pierden estos millones de litros, el caso es especialmente doloroso”. “Un solo campo de hockey en un partido o entrenamiento de una hora, y 10 minutos por estación de riego (cañón), son no menos de 160.000 litros de agua potable, en el mejor de los casos. Para que se hagan una idea un camión cisterna de tres ejes. Más de 5.000 personas al día podrían saciar su sed con este consumo”, afirma. Aclara que a escasos 10 metros de esa arqueta se encuentra el depósito de agua potable ante lo que se atreve a proponer una solución: “Un tubo de diez metros de PVC de 300 mm de diámetro resultaría suficiente para canalizar ese despilfarro y un sencillo sistema de filtraje de partículas, capaz de atrapar desde hojas a pequeñas impurezas que pudieran dañar u obstruir los cañones”. 

Instalar grifos termostáticos en detrimento de los viejos grifos de dos llaves, poner temporizadores a esos grifos termostáticos, instalar aireadores que disminuyen el caudal de lavabos y duchas en vestuarios y baños, cisternas de doble tiro, incluso los sistemas de pulsador permanente o innovaciones como las placas solares para uso de agua caliente sanitaria, son algunas de las medidas que plantea para poner fin al “despilfarro”.

Otra idea que sugiere es canalizar el agua de lluvia que recogen los tejados de instalaciones anexas. “Con un promedio anual de más de 1.100 litros por metro cuadrado en Santander nos daría para unos cuantos riegos y ciclos”, sostiene. 

Por último, dejando a un lado el tema del agua en las instalaciones del IMD, también alude a la “nefasta” gestión energética de los sistemas de calefacción de Pabellones, del cambio a luces Led en las torres de iluminación de campos de fútbol y hockey, o “del despropósito que se va a cometer en fechas próximas en el Palacio de Deportes pagando una fortuna en instalar luces halógenas para conseguir los lux suficientes para la celebración de un campeonato, para acto seguido, cambiar todas tras el evento a luces Led”. Contextualiza, “todo ello a principios de septiembre con un presupuesto agotado y sin previsión alguna”.

También hace referencia a “sentencias judiciales condenatorias y firmes (sentencia nº 003331/2022 del juzgado de lo social nº 6 de Santander), sobre la no entrega de la ropa laboral en el año 2021 y en el 2022 a los empleados de mantenimiento, conserjería y puerta del IMD y que se encuentran ahora en fase de petición de ejecución de sentencia; o que se haya registrado una petición de investigación en la Inspección de Trabajo del Gobierno de Cantabria por la ausencia o insuficiencia de planes de emergencia y de autoprotección en nuestras muchas instalaciones municipales deportivas”, según detalla el trabajador.
 

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