lunes. 20.05.2024

“Un auténtico calvario”, eso es lo que está sufriendo María, una joven santanderina víctima, según denuncia la afectada a este medio, de una “negligencia médica” por parte de un ginecólogo de la capital cántabra que la ha dejado “graves secuelas físicas y psicológicas”. María manifiesta haber sufrido el pasado mes de diciembre un caso de violencia obstétrica por parte de un ginecólogo en activo en Santander, al que acudió aquejada de un bulto en la zona del clítoris.

La afectada se sometió a dos cirugías simultáneas el pasado diciembre, una debido a un absceso clitoroideo y otra de reducción del tamaño de los labios menores “por recomendación del propio profesional”, asegura, y acabó, según ella describe, con “una amputación de 2/3 de mis labios menores”.

El informe posterior del Hospital Marqués de Valdecilla, a donde la joven acudió tras la cirugía que, afirma, le ha dejado graves secuelas como dolor crónico o insensibilidad, recoge una “cicatriz en los 2/3 inferiores de labio”, tal y como se detalla en el documento al que ha tenido acceso eldiariocantabria.es.

Además, María ha recurrido a varios profesionales más por toda España buscando ayuda médica, uno de los cuales, con consulta en Valencia, llegó a afirmar que, según detalla la afectada, lo que le habían realizado “se asemeja a la mutilación genital femenina cometida en África”, denuncia María.

La mutilación genital femenina (MGF) es reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas. En la legislación española, se considera además como una forma de violencia de género.

Como define la Organización Mundial de la Salud, la MGF comprende todos los procedimientos encaminados a la lesión o resección parcial o total de los genitales externos femeninos por motivos no médicos. La mutilación genital femenina se clasifica en varios tipos, entre ellos incluye la resección parcial o total del glande del clítoris y/o del capuchón del clítoris, de los labios menores y los labios mayores, el estrechamiento de la entrada de la vagina o cualquier tipo de lesión de los genitales externos.

La OMS constata que la MGF no tiene ningún beneficio para la salud pero sí se han comprobado las complicaciones físicas, psicológicas y sociales. Las consecuencias a largo plazo pueden desembocar en problemas urinarios, vaginales y menstruales, disfunciones sexuales, trastornos psicológicos, y mayor riesgo de complicaciones en el parto.

La afectada relata cómo su vida se ha convertido en “un infierno”, convive con dolores crónicos, insensibilidad y problemas psicológicos que arrastra desde entonces.

“No me quiero quedar callada ante un caso humillante y devastador para la mujer”, sostiene la víctima, que denuncia  además haber sufrido comentarios “machistas” por  parte de este profesional. “Me ha tratado de loca”, sentencia María.

Una mujer denuncia que un ginecólogo le ha realizado algo que “se asemeja a la...
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