miércoles. 29.05.2024

El camino desde Potes al monasterio de Santo Toribio es cortito y no tiene nada complicado, salvo que es en constante subida, un “escondido” desnivel de 220 metros en apenas tres kilómetros, pero prácticamente casi todo por un cómodo andadero junto a la carretera, sin ninguna perdida hasta el monasterio. Al poco de salir de Potes nos encontraremos con el monumento al peregrino, obra de la escultora cántabra Mercedes Rodríguez Elvira, donde seguramente caerá alguna fotografía, y mirando a nuestra derecha, por supuesto en días despejados, tendremos una más que magnifica y bella vista de los Picos de Europa.

Monumento al Peregrino
Monumento al Peregrino

Y así, sin apenas darnos cuenta, llegaremos al lugar donde se emplaza el monasterio de Santo Toribio de Liébana, localizado en el municipio de Camaleño y próximo a Potes, en la comarca de la Liébana (Cantabria, España). El monasterio de Santo Toribio está localizado en el centro  de la Comarca de Liébana, en una estrecha vaguada al oeste del monte de la Viorna, y fue durante gran parte de la Edad Media el eje alrededor del cual giraba toda la vida cultural, religiosa e incluso económica y social de esta zona montañosa, importante reducto de la resistencia cristiana contra los invasores musulmanes en los comienzos de la Reconquista.

Potes a lo lejos mientras continúa con la subida al Monasterio
Potes a lo lejos mientras continúa con la subida al Monasterio

La tradición, leyenda y la propia historia atribuyen su fundación a Toribio, obispo de Astorga, quien trajo a España, a principios del siglo V, el Lignum Crucis, que se puede traducir como “madero de la cruz”, y es el venerado trozo de la cruz de Cristo existente más grande que aún existe según la tradición católica, reliquia que fue traída  de Astorga a donde llegó a su vez desde Roma de manos de Santo Toribio, primer obispo de Astorga.

Capilla donde se cuestodia EL LIGNUM CRUCIS
Capilla donde se custodia el LIGNUM CRUCIS

Una vez llegado al recinto del monasterio, restaurado varias veces a lo largo de los siglos, compruebo que hay bastante gente, docenas y docenas de adolescentes apenas controlados por unos monitores, así como visitantes, turistas y algunos con pinta de peregrino como yo. ¿Qué cuál suele ser la pinta de peregrino? Pues lo normal es que vayas con ropa de senderismo-trekking-deporte, estés más moreno de lo normal por lo que te ha acariciado el sol, vayas a veces renqueando de alguna pierna o pie y vayas disfrutando de todo. Pero bueno, hay de todo y he visto de todo, hasta peregrinos con traje y corbata o zapatos de tacón, en mis diecisiete años de peregrino de todo mis ojos han llegado a ver, pero sigo respetando la libertad y el Camino de todos, siempre que respeten el mío, porque es la esencia de la más que amada libertad, convivencia y tranquilidad.

Puedes sellar la credencial y obtener la “Lebaniega”, ese certificado que declara que has realizado la peregrinación, en una caseta frente al monasterio, y luego dirigirte hacia la Puerta del Perdón, que solo en años jubilares como este –el anterior fue en el 2017 y también estuve aquí- se abre para los peregrinos y personas que deseen atravesarla para acceder al interior de la iglesia del monasterio. En esa Puerta del Perdón, ante la cual me detuve para meditar unos instantes porque así quedará grabado en tu interior, y luego con una sincera sonrisa crucé dos veces para que se me quitara algún pecadillo más si era posible, por despistar más que nada, podemos ver reflejados a cada uno de los 15 Santos Lebaniegos, como son Toribio, Caradoro, Tolobeo, Justo, Sinobi, Eusebio, Euxostonio, Ofaro, Lucrecio, Propendio, Nonita, Opila, Sisenando, Beato y Eterio. Todos ellos son los monjes y compañeros que acompañaron en vida a Santo Toribio. Pero eso si, quizás muchos no se fijen en un "pequeño" detalle en esa puerta y que es bastante significativo, especialmente si nos atenemos a aquellos tiempos digamos tan soberanamente masculinos… ¿Lo habéis adivinado ya? Claro, seguro que si, y es que como podéis ver, de los seguidores y compañeros de Santo Toribio uno de ellos no era él, sino ella, una mujer, y que como tal así ha quedado reflejado sin voluntad de esconderlo.

Puerta del Perdón
Puerta del Perdón

En la pequeña y sobria pero bella iglesia, podremos ver una talla en madera de Santo Toribio, a la cual durante siglos, la devoción por la talla del Santo llevó a los peregrinos a arrancar astillas, de ahí su deterioro actual. Y por supuesto, como no, podremos acceder en horas determinadas a la capilla donde se custodia el Lignum Crucis, donde con suerte podrás admirarlo fuera de su lugar de ubicación. Hace unos años, antes de la triste pandemia, se permitía tocar o besar la reliquia, pero desde entonces ya no se permite ello.

En la iglesia
En la iglesia

Y ya concluyendo, decir que siempre es bastante y muy reconfortante culminar en un sitio de peregrinación, ya que la energía que has ido tomando a cada paso hasta llegar al lugar parece entonces unirse toda en ese sitio, y me gusta. La felicidad no existe en lo que tienes sino en lo que piensas, donde quizás debas preguntarte aquello de ¿es que acaso es tan importante saber si alcancé la felicidad? ¿O será mejor sentirse en un estado en que pueda decir que estoy feliz? Aunque existan infinitas definiciones de felicidad, podemos decir que cuando tu dices que te sientes feliz, es porque has racionalizado un conjunto de emociones o estados de ánimo, que pueden abarcar múltiples variantes como la tranquilidad, la paz, la ambición, la empatía, el placer, la compasión, la excitación, la alegría o lo que puedas imaginar, entre otras...

Bueno, amigos, en el próximo sábado os contaré un poquito de la historia de este pequeño gran Camino de peregrinación, que tiene guardado para ti más de lo que a simple vista quizás crear ver, eso te lo puedo asegurar, pero lo cierto es que no hay que dejar pasar de largo esta ocasión, este año que se celebra el Año Jubilar Lebaniego, una oportunidad para comprobar dónde empieza la tradición, dónde la realidad, dónde la leyenda y donde tus ganas de disfrutar de una bella tierra. Lo tiene todo, hasta una Puerta del Perdón que fue abierta unas semanas si quieres alcanzar una indulgencia plenaria, ¿y por qué no? todo es posible…

 

Camino Lebaniego día 3
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