jueves. 18.04.2024

La situación en Aspla continúa paralizada, una situación que cumple hoy sus 46 días de paro. Un paro que ha logrado bloquear la producción de la fábrica de Torrelavega y que ha movilizado en  manifestaciones a miles de personas en apoyo de los trabajadores, que reclaman unas condiciones laborales más dignas.

Así, un ciudadanos que lleva más de cincuenta años paseando cerca de las instalaciones de esta empresa de la ciudad ha lanzando a través de una carta, su visión de esta situación que están viviendo tantas familias del Besaya.

Nací hace casi 60 años en un barrio próximo a la empresa Armando Álvarez. Durante varias décadas he pasado a diario por delante de sus instalaciones. El sueño y el proyecto de un empresario local que comenzó, según creo recordar, con un edificio de dos plantas, una nave de madera y poco más. La empresa fue creciendo en altura, al norte,  hacia el este ocupando instalaciones cerradas, y al oeste donde solo había prados dedicados al pastoreo de vacas ahora ocupados por Aspla. Un crecimiento impensable, un sueño convertido en realidad. ¿Pero alguien cree que eso es solo fruto del esfuerzo de los directivos? Alguien duda de que sin la decidida implicación de las personas trabajadoras eso no hubiera llegado hasta aquí. Ese proyecto personal se convirtió en proyecto de vida para cientos de trabajadores y sus familias. Y apostaron decididamente por ello. Ahora asisto entristecido a la criminalización sistemática de los trabajadores allí concentrados. Por circunstancias personales he tenido bastante tiempo libre y he compartido bastantes ratos junto a ellos y he de decir que su comportamiento ha sido en todo momento ejemplar y alejado de cualquier comportamiento violento como cada pocos días se insinúa en los medios de comunicación.

Ahora se ha decidido castigar a cientos de trabajadores, a cientos de niños y familias, y se les somete a una durísima situación,

Todos han dedicado esfuerzos y desvelos a sacar la empresa adelante, directivos y operarios, pero unos han dejado salud, a veces demasiada, en el camino. Y ahora se ha decidido castigar a cientos de trabajadores, a cientos de niños y familias, y se les somete a una durísima situación, lejos de cualquier lógica empresarial, prefiriendo perder mucho más dinero del que sería necesario para resolver el conflicto de una manera equitativa. Pero es que no solo se castiga a los huelguistas, es que a aquellos que por uno u otro motivo han decidido acceder a sus puestos de trabajo, se les “obliga” a realizar un paseíllo humillante ante quienes resisten en las puertas. Me asombra esta actitud lejos de toda lógica social y de falta de la más mínima consideración hacia sus empleados.

El delito de trabajadores y representantes sindicales es pedir que un trozo del pastel de beneficios que, con su implicación y esfuerzo, han contribuido a poner encima de la mesa, sea repartido y revierta en las familias y en la lógica irrenunciable del mantenimiento del poder adquisitivo.

Si como dice el Grupo Armando Álvarez en su Informe No Financiero del año 2021 “La cultura ética corporativa se ha convertido en un elemento fundamental” de la empresa, y si en 2018 el Grupo Armando Álvarez se adhirió al Pacto Mundial de Naciones Unidas “consolidando su compromiso con sus diez principios, relacionados con el respeto a los derechos humanos, la protección de los derechos laborales,…  ¿cómo se puede haber llegado a esta situación?

Por favor señores, muestren un poco de señorío empresarial y siéntense a negociar de buena fe y equitativamente con quienes han contribuido con esfuerzo y salud a lograr que aquel sueño sea esta realidad. Algún día habrá una vuelta a la normalidad y sería más productivo para todos que se hiciera en una situación de constructividad social.

 

¿Cómo se puede haber llegado a esta situación?
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