domingo. 26.06.2022
SUCESOS

Las familias de las niñas de Aguilar urgen nuevas diligencias sobre dos sospechosos

Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Cervera de Pisuerga | Foto: Google Maps
Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Cervera de Pisuerga | Foto: Google Maps

Las familias de las niñas de Aguilar de Campoo desaparecidas hace treinta años en Reinosa urgen a la jueza que instruye el caso desde su reapertura, el pasado verano, que practique más diligencias en torno a las dos líneas de investigación establecidas, con sendos sospechosos en cada una de ellas, según han confirmado fuentes personadas a Europa Press.

Los representantes legales de los familiares de Virginia Guerrero y Manuela Torres, que fueron vistas por última vez el 23 de abril de 1992 cuando hacían auto-stop para regresar de la localidad cántabra a la palentina, piden a la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Cervera de Pisuerga que se pronuncie respecto a su petición, y tras considerar "insuficientes" las pesquisas llevadas a cabo hasta ahora.

El despacho criminológico jurídico que asiste a los allegados de las desparecidas, que entonces tenían 13 y 14 años de edad, remitió a la magistrada a finales del pasado mes de marzo las alegaciones derivadas de la investigación realizada por la Guardia Civil de Palencia durante los casi seis meses de secreto de sumario desde que se volvió a abrir la causa.

Y también interesaban que autorizara diligencias que consideran "de sumo interés para avanzar en el caso", sin que más de dos meses después de tal solicitud -lamentan- hayan obtenido respuesta alguna, por lo que urgen al juzgado a que se pronuncie ya.

LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN

Según han confirmado a esta agencia, una de las líneas de investigación está relacionada con la declaración de una mujer que en 1991 y también junto a una amiga, cuando ambas eran menores, se habría subido igualmente a un Seat 127 de color blanco en la misma zona de la desaparición de las dos niñas de Aguilar, testimonio que dio pie a la reapertura de la causa.

Esta testigo surgió a raíz de la difusión, en febrero del año pasado, de una noticia en un programa de televisión recordando el caso de Virginia y Manuela y solicitando colaboración ciudadana.

Al parecer, la mujer aseguró que el conductor del coche que se había ofrecido a llevarlas a casa se desvió del camino, por lo que tuvo que agarrar el volante para dirigir el vehículo a la cuneta y poder abandonarlo y huir.

El sospechoso fue identificado, también por esta testigo, y se comprobó además que había tenido un turismo de la marca y modelo en cuestión en las fechas de los hechos y años posteriores, y que le constaban antecedentes, como intentos de agresión sexual.

Las familias de las niñas de Aguilar piden, entre otras cosas, averiguaciones en torno al vehículo, si todavía existe, y para comprobar en ese caso el color del mismo y otros extremos.

La segunda línea de investigación gira en torno a otro hombre, del que las familias de las niñas lamentan que la investigación carezca de una fotografía suya próxima a 1992, el año de los hechos, para exhibírselas a una testigo y que intentara determinar así si era el conductor del coche implicado.

El objetivo es que las diligencias solicitadas sean autorizadas para "poder así acercarnos, definitivamente, a los hechos que dieron lugar a la desaparición de Manuela y Virginia, y al autor o autores implicados", y saber qué ocurrió, que es el fin que persiguen los familiares.

MÁS DE 7.400 VEHÍCULOS RASTREADOS

Desde la reapertura del caso y durante el secreto de sumario, la Guardia Civil rastreó más de 7.400 vehículos Seat 127 en seis provincias, 68 de ellos en la misma zona en la que Virginia y Manuela fueron vistas por última vez.

Entre las pesquisas realizadas figura asimismo la toma de declaración por parte de los agentes al propietario del coche al que se subió la denunciante -que no es blanco, sino marrón-. Fue desvinculado del caso tras haberle incluso 'pinchado' el teléfono y la instalación de un dispositivo de seguimiento en su actual turismo.

Las investigaciones desde la reapertura del caso llevaron al instituto armado a hacer lo propio, con la toma de declaración, escuchas telefónicas e instalación de dispositivos de seguimiento en sus vehículos a las tres personas que en su momento fueron también investigadas por estos hechos, pero igualmente sin resultado alguno.

El letrado de la Asociación Clara Campoamor, que ejerce la acusación particular, calificaba de "exhaustiva" la investigación realizada ahora y la que se efectuó en su momento, aunque se adhirió a las peticiones de la familia al juzgado.

Comentarios