domingo. 03.07.2022

El uso problemático del móvil, que incluye comportamientos adictivos, antisociales o peligrosos en torno a la utilización de este dispositivo, ha sido reconocido como un problema de salud pública, especialmente frecuente entre la población adolescente (entre el 10% y el 30%), según un informe emitido por la Organización Mundial de la Salud.

Así, profundizando en este fenómeno, investigadores de la Universidad de Málaga han llevado a cabo un estudio donde relacionan la rumiación -respuesta desadaptativa en la que la persona piensa de manera continua en lo que le causa malestar- y la inteligencia emocional -capacidad para reconocer las emociones, comprenderlas y manejarlas de manera efectiva- con la adicción al 'smartphone'.

De igual modo, otro de los conceptos clave para el análisis es el 'distrés psicológico', que hace referencia a unos "altos niveles de malestar, caracterizados por síntomas de estrés, ansiedad y/o depresión", según ha explicado la investigadora Christiane Arrivillaga, coautora de este estudio junto a Natalio Extremera y Lourdes Rey.

Así, la investigación, publicada recientemente en la revista Journal of Affective Disorders, se plantea desde distintas variables: en primer lugar, analiza si el distrés psicológico se relaciona con un uso conflictivo del móvil; en segundo lugar, si la rumiación puede actuar como un mecanismo que ayude a explicar esta relación; y en tercer lugar, si la inteligencia emocional contribuye a amortiguar este efecto.

El grupo Applied Positive Lab, responsable de la investigación, está centrado en aportar evidencias sobre el papel que desempeñan los recursos psicológicos positivos en el bienestar. En este estudio, los investigadores contaron con una muestra compuesta por 1882 adolescentes con edades entre 12 y 19 años (54% chicas y 46% chicos) de la provincia de Málaga.

"Los resultados indicaron que mientras más ansioso, deprimido y/o estresado se encontraba un adolescente, mayor es la probabilidad de que use excesivamente el móvil. Por otra parte, se encontró que al menos una parte de esta relación entre salud mental y uso problemático del smartphone se explica porque la persona rumia como una forma de afrontar las situaciones negativas", ha afirmado Christiane Arrivillaga.

EL FACTOR PROTECTOR DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

Frente a estos hallazgos, los investigadores también advirtieron el efecto positivo de la inteligencia emocional, capaz de amortiguar el distrés psicológico.

De este modo, los resultados del estudio sugieren que los adolescentes que sufren ansiedad, depresión o estrés y que tienden a la rumiación como forma de afrontar estos sentimientos, sin embargo, no suelen utilizar el móvil de manera problemática si poseen un nivel alto de inteligencia emocional, han señalado desde la UMA en un comunicado.

"La inteligencia emocional es un recurso que se puede entrenar, por lo que implementar programas de prevención que enseñen a los adolescentes sobre sus emociones y cómo manejarlas puede ser una estrategia efectiva para ayudarles a afrontar mejor las situaciones negativas de su vida y, específicamente, a no desarrollar un uso problemático del smartphone", ha concluido la investigadora.

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