martes 7/12/21

Desde que en 1953 James Watson y Francis Crick describieran el código genético humano y lo identificaran con la doble hélice se ha considerado que era la única estructura del ADN. Sin embargo, un grupo de investigadores científicos del Instituto Garvan de Asutralia ha hallado algo más en las células vivas del ser humano. Concretamente, una nueva estructura parecida a un “nudo enmarañado” conocida como “i-motif”

Según Daniel Christ, co-director de la investigación publicada en la revista Nature Journal, “la investigación nos recuerda que pueden existir estructuras totalmente diferentes de ADN y que podrían ser importantes para nuestras células”.

En un comunicado del Instituto Garvan del que se hacen eco varios medios internacionales se indica que el estudio revela que fragmentos cortos de ADN pueden existir en diferentes formas que, según los investigadores, podrían desempeñar un papel importante en cómo se “lee” el código del ácido desoxirribonucleico.

“El i-motif es un nudo de cuatro hebras de ADN”, ha explicado otro de los investigadores, Marcel Dinger, que detalla que en esta estructura de nudo “las letras C de la misma hebra del ADN se unen entre sí, a diferencia de la doble hélice en la que las letras de las hebras opuestas se reconocen entre sí”.

La novedad del hallazgo radica en que este i-motif se había encontrado en condiciones artificiales en los laboratorios, y desde entonces se debatía si podrían llegar a existir en las células vivas, algo que ahora se ha confirmado. Para poder verlo se ha desarrollado una herramienta basada en un fragmento de una molécula de anticuerpo -que reconocía y se unía a estas estructuras- y técnicas fluorescentes, que permitían localizarlas como puntos verdes.

“Lo más emocionante es que pudimos ver cómo los puntos verdes, los i-motifs, aparecían y desaparecían en un período de tiempo, por lo que sabemos que éstos se forman, se disuelven y se forman otra vez”, ha explicado Mahdi Zeaati, cuya investigación apuntaló el descubrimiento.

Dicha formación, según los investigadores, se produce en un punto particular en el ciclo de vida de las células, en la última fase del G1, cuando el ADN es “leído” activamente. Asimismo, estos i-motifs aparecen en algunas regiones promotoras y en los telómeros, los extremos de los cromosomas que son importantes para el proceso de envejecimiento.

"Creemos que las entradas y salidas de los i-motifs dan pistas de lo que hacen. Parece que están para ayudar a los genes a activarse y desactivarse y para determinar si un gen es leído activamente o no", ha añadido Zeraati.

Los científicos consideran que la identificación de los i-motifs en las células vivas ayudará a entender la función de esta nueva forma de ADN y su potencial impacto en la salud o las enfermedades humanas.