jueves. 07.07.2022
TRIBUNALES

Un año y nueve meses de cárcel por conducir sin carné, drogado y en sentido contrario

Fachada del edificio del Tribunal Supremo
Fachada del edificio del Tribunal Supremo

El Tribunal Supremo ha ratificado la condena de un año y nueve meses de prisión impuesta a un conductor por circular sin carné, bajo la influencia de sustancias estupefacientes -cocaína- y en sentido contrario por la autovía del Cantábrico.

Se ha acordado la pérdida definitiva del permiso de circulación al implicado

En concreto, se ha acordado la pérdida definitiva del permiso de circulación al implicado, al que se le imponen uno y tres meses por conducción temeraria bajo los efectos de sustancias estupefacientes y medio año más por circular sin licencia.

A la hora de imponer la pena se ha tenido en cuenta la circunstancia agravante de reincidencia en relación al delito de conducir sin carné y al de circulación bajo los efectos de sustancias tóxicas o estupefacientes.

La condena también contempla la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotor durante cinco años y se rechaza suspender la ejecución de la pena de prisión, al tratarse de un reo habitual.

El Juzgado de lo Penal número 4 de Santander consideró probado que el implicado, que ya había sido condenado por conducir sin permiso y bajo los efectos del alcohol, circulaba a las 2.20 horas del 16 de julio de 2018 con un vehículo -marca BMW- por una entrada de la A-8 en dirección a Santander, cuando se trataba de los carriles de acceso hacia Bilbao.

Así, iba en sentido contrario, y a sabiendas de que no podía conducir por tener una suspensión temporal del permiso iniciada en enero de 2017 y que finalizaba el día 28 de ese mes.

En el momento de incorporarse a la autovía venía de frente, de forma correcta, un conductor al volante de una furgoneta, que se vio obligado a realizar una maniobra evasiva para evitar la colisión. Pese a ello, chocó lateralmente ocasionando desperfectos en su vehículo tasados en 343 euros.

En el momento de los hechos, el acusado tenía apariencia descuidada y se mostraba inquieto, nervioso y desorientado, con el paso vacilante y problemas de equilibrio. Tenía la retina enrojecida y las pupilas dilatadas, según la resolución recurrida, y que ha sido ratificada.

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