domingo 24/10/21
MIGUEL RODRÍGUEZ

“Vamos a prorrogar las medidas 14 días más si la situación no mejora”, hasta el 13 de agosto

El consejero de Sanidad del Gobierno de Cantabria cree que la sociedad ha tenido una sensación de euforia con la relajación de las medidas y de que "esto había pasado", pero advierte que se tardará en volver a la normalidad anterior.

Defiende una Ley de Salud Pública estatal "que permita tomar medidas restrictivas en casos y situaciones excepcionales".

El consejero de Sanidad, Miguel Rodríguez | Foto: edc
El consejero de Sanidad, Miguel Rodríguez | Foto: edc

Como miembro del Gobierno de Cantabria, Miguel Rodríguez (Reinosa, 1964), licenciado en Medicina y Cirugía en la Facultad de Medicina de la Universidad de Cantabria, acaba de superar el ecuador de la legislatura haciendo frente a una quinta ola que, como él mismo reconoce, nadie se esperaba con un proceso de vacunación como el que se está realizando. Al frente de la Consejería de Sanidad le ha tocado gestionar la peor pandemia que ha vivido Cantabria, España y el resto del mundo. Pero superados los peores momentos de la crisis sanitaria, toca gestionar este proceso de vacunación y, en la parte que le corresponde, las expectativas de una sociedad que tiene ganas de dejar atrás más de un año de restricciones y mascarillas. Hablamos con él en su despacho sobre las recientes medidas adoptadas en Cantabria, el proceso de vacunación y lo que han sido estos dos años de gestión.

Superamos el ecuador de una legislatura atípica. ¿Ha sido una maratón o una carrera de obstáculos?

“Estamos pagando no haber tomado decisiones en su momento y haber estado sin restricciones”

Es muy difícil hacer un balance respecto al planteamiento de legislatura que teníamos. Ha habido que dejar aparte muchas cuestiones que nos habíamos planteado, otras las retomaremos cuando nos lo permita la situación, y han aparecido otras nuevas, como la protonterapia. El balance en principio es positivo, pero muy marcado por la pandemia y todo lo que ha habido que hacer a golpe de situaciones que no teníamos previstas, y que ha habido que abordar sobre la marcha. Es una pandemia para la que no había manual, y hemos tenido improvisar continuamente.

Personalmente, ¿cuál ha sido el peor y el mejor momento?

El peor está claro, fue durante la primera ola, cuando no sabíamos nada del virus y además estábamos escasos de medios. Eso nos obligó a un esfuerzo terrible a toda la organización, a los profesionales en primera línea y a la gente que estaba detrás. Había que buscar material de protección donde no lo había, porque el mercado se convirtió en un mercado buitre. Nos enfrentamos ante una situación insólita, no había pasado nunca, y encima con falta de medios. Fue muy estresante.

Me costaría destacar un buen momento. Posiblemente uno de los mejores para el sistema sanitario fue con los Fondos Europeos, cuando se decidió apostar por la protonterapia en Cantabria. Pero eso está en un marco general de mejora de las instalaciones, que es necesario actualizarlas. Seguimos teniendo muchas necesidades.

Durante los primeros meses hubo muchas críticas a las decisiones que se tomaban, tal vez porque no se sabían muchas cosas del virus. ¿Entiende esas mismas críticas ahora?

“Hay ingresos de gente joven que se podrían haber evitado”

En el caso de la oposición lo entiendo, es su papel. A mí me gustaría que hicieran oposición de otra forma, basada en ciencia, pero entiendo que el juego político es así. Pero nuestro papel es velar por la salud de los ciudadanos, y la cuestión económica y de los sectores que se vean afectados por las decisiones que tomemos, claro que habrá que resolverlas. Me parece muy bien que se den ayudas a hostelería y otros muchos sectores afectados. Habrá que buscar esos recursos y compensar las posibles pérdidas. Pero cuando hemos tomado decisiones ha sido pensando en que era lo mejor para la salud de los ciudadanos y para las repercusiones que tenía el sistema sanitario. Cuando no hemos tomado las decisiones, se ha desbocado, y el ejemplo más claro es ahora. Estamos pagando no haber tomado decisiones en su momento y, por diferentes circunstancias, haber estado sin restricciones. Lo que tiene que ir siempre por delante es la salud, y no me refiero solo a que no muera gente, sino a que no enferme. La salud es lo más importante, sin salud no hay economía.

El consejero de Sanidad, Miguel Rodríguez | Foto: edc

¿Está la situación controlada?

La vacunación ha cambiado mucho la situación, y no podemos medir con las mismas reglas de juego que en olas anteriores. Partiendo de esa base, en materia de incidencia estamos como en cualquiera de las olas anteriores, incluso hemos superado datos de alguna anterior. La preocupación es grande, pero la mayor parte de los que ahora mismo están cogiendo la infección son gente más joven, con consecuencias sanitarias mucho más leves. Y está teniendo menos repercusión en el sistema hospitalario, pero no en la Atención Primaria, que está con niveles de demanda de otras olas. Eso hay que aclararlo. Tenemos incidencias muy altas entre la gente joven, con 1.800-1.900 casos por cada 100.000 habitantes entre 20 y 29 años, y con 1.300 casos entre 10 y 19 años. La mayor parte, por suerte, superará el proceso sin secuelas, pero no será el 100%. Hay ingresos de gente joven que se podrían haber evitado. Por tanto, la situación está controlada relativamente. Las vacunas protegen de ir a la UCI y de morir, pero no protegen al 100% de la infección.

El 60% de los cántabros está ya inmunizado. ¿Alcanzaremos los objetivos marcados? ¿Qué impacto puede tener esto en la población de Cantabria?

“La vacunación no puede generar la sensación de que esto está superado y volvemos a la normalidad anterior”

En mayores de 16 años ya tenemos al 60% de la población con las dos dosis, pero tenemos que seguir avanzando. Estoy convencido de que en agosto llegaremos al 70%, puede que incluso a mediados de ese mes. Eso es importante, pero esta ola nos está demostrando que no es lo único que hay que tener en cuenta. La población se puede infectar incluso estando vacunada, y algunos pueden acabar en el hospital. La vacunación no puede generar, y creo que lo ha hecho en un momento determinado, la sensación de que esto está superado y volvemos a la normalidad anterior. Eso no va a poder ser así. Aun estando vacunados al 70% vamos a tener que seguir con medidas de precaución, incluso con restricciones en algunos casos, no tengo ninguna duda. Y cuando esté vacunada toda la población, cambiará la situación si se dan las mismas circunstancias que se dan ahora, pero los expertos ya nos están diciendo que cada cierto tiempo puede salir una nueva variante que nos complique la vida. Por lo tanto, no soy especialmente optimista, e incluso aunque estuviéramos vacunados al 90%, que no se alcanzará nunca, eso no nos va a librar de seguir con medidas de precaución, y la población tiene que ser consciente de eso.

¿Cree entonces que serán necesarias dosis de refuerzo cada cierto tiempo?

Es muy difícil hacer predicciones, pero lo más posible es que sea así. Sabemos que todos los virus mutan, pero en este caso la cantidad de mutaciones que se produce es increíble. Y solo se están dando a conocer las mutaciones que tienen peores efectos. Hay una cantidad mucho más grande que no tienen repercusiones importantes en la salud. Yo me temo que se convertirá en una enfermedad que necesitará dosis vacunales de refuerzo cada cierto tiempo. No lo puedo asegurar al 100%, pero es muy probable que sea así.

Y respecto a la vacunación de los más jóvenes, hay voces que piden que sean vacunados ya. ¿Está de acuerdo?

“Me temo que el Covid se convertirá en una enfermedad que necesitará dosis vacunales de refuerzo cada cierto tiempo”

No comparto ese criterio, pero es que los técnicos de Salud Pública, que llevan el peso de las decisiones en este sentido, tampoco lo contemplan. Está muy claro que el riesgo desde el punto de vista de la salud está asociado a la edad, y por lo tanto es preferible tener protegida a la población mayor antes que a la más joven. Hay muchos datos. Por ejemplo, entre los pacientes hospitalizados la edad mayoritaria es entre 60 y 70 años, y es a los que debemos de proteger. Está claro que, en cuanto a consecuencias graves, la edad es un factor de riesgo y lo mejor es tener vacunada a la gente de esta edad. De hecho, en la UCI no hay ningún paciente vacunado con las dos dosis. Pero eso no quiere decir que no haya que vacunar a la población joven. Si tuviésemos vacunas de forma ilimitada no tendríamos este problema, pero nosotros hemos decidido seguir la estrategia de la edad. La mortalidad va claramente asociada a la edad, cuantos más años tienes, más probabilidades tienes de morir por Covid. A los jóvenes les vacunaremos cuando les llegue el turno, y posiblemente para finales de este mes, como mucho a principios de agosto, abriremos la autocita para vacunar a los menores de 29 años.

¿Qué va a ocurrir finalmente con la vacunación de los alumnos que en septiembre acudan a las aulas?

Nosotros vamos a hacer lo que se establezca en la Comisión Nacional de Salud Pública. Es cierto que se ha hablado de vacunar a la población de 12 a 16 años unos 15 días antes de la vuelta al colegio, pero estaremos atentos a lo que diga la Ponencia de Vacunas y los expertos a nivel nacional. Tenemos que tener cierta tranquilidad. El año pasado, aunque no teníamos ni vacunada a la población mayor, el ámbito educativo se comportó extraordinariamente bien. Tuvimos casos, pero muy pocas aulas se tuvieron que confinar. Posiblemente a principios de curso tengamos que seguir con esa línea. No pensemos que vamos a volver a una normalidad absoluta en el ámbito de los colegios.

¿Estaba dentro de las previsiones que, con el proceso de vacunación tan avanzado, se produjera una ola como esta?

Nadie nos lo podíamos imaginar, evidentemente si lo hubiéramos hecho se habrían tomado medidas a nivel nacional. Nadie previó que en esta quinta ola los afectados serían los jóvenes, pero al final se transmitiese a otros rangos de edad. No genera prácticamente ingresos, pero evidentemente se está trasladando a los padres y, ahora, a los abuelos de esos jóvenes.

“Deberíamos trabajar en tener una Ley de Salud Pública estatal que permita tomar medidas restrictivas en casos y situaciones excepcionales”

¿Nos hemos relajado demasiado con el proceso de vacunación o medidas como retirar la obligatoriedad de la mascarilla en exteriores?

Creo que sí. Hemos dicho que la campaña de vacunación va tan bien, hemos relajado algunas medidas como la mascarilla, y la gente ha tenido una sensación de euforia y de que esto había pasado. A las pruebas me remito de que no ha sido así. Cantabria, además, fue de las primeras que empezó en esta ola, aunque ahora nos han superado muchas comunidades en datos de incidencia. Nunca pensamos que íbamos a llegar a estos niveles de incidencia, era inconcebible.

Parece que el primer fin de semana del toque de queda y las nuevas medidas han funcionado. ¿Van a ir a más o se van a mantener las medidas?

Hay que tener prudencia. Lo que nos han demostrado las olas es que las medidas no tienen efecto inmediato. Primero por el tiempo de incubación de la enfermedad, y luego porque, para que se noten las medidas, tienen que pasar dos ciclos, por lo que, como mínimo, son 12 o 14 días. Las medidas se tomaron el viernes pasado y no van a tener efectos esta semana, por tanto vamos a ver cómo evoluciona la próxima semana. Y te adelanto que vamos a hacer una prórroga de 14 días más si la situación no mejora (hasta el 13 de agosto aproximadamente).

Soy muy optimista respecto a que las medidas tengan efecto. Lo primero porque la restricción de movilidad en horario nocturno quiere impedir la concentración de personas que, además, se reúnen para actividades sociales que implican quitarse la mascarilla o no guardar la distancia de seguridad. Y esto es un riesgo extremo, incluso en exteriores. Alguien podrá decir que parece que el virus por el día no se contagia. Claro que contagia, pero las concentraciones de personas por el día no se daban, eran fundamentalmente por la noche. No podemos evitar que la gente se concentre en las casas, pero lo hemos regulado, no puede haber más de 6 personas. Ahí tendrán que actuar las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Y respecto a la venta de alcohol, habrá mucha gente que dirá que pueden comprarlo a las 12:00 horas. Y si se programa el botellón, claro que se comprará antes, eso lo sabemos. La medida quiere evitar el acceso inmediato al alcohol, que se acabe y se consuma más y más.

Hay comunidades y sectores que piden un nuevo Estado de Alarma. ¿Cantabria es partidaria de eso o con el marco legal actual es suficiente?

Esa discusión excede las competencias de la Comunidad Autónoma, y la sentencia del Constitucional tampoco ayuda. No participo de ese debate, creo que cada comunidad autónoma tiene que hacer sus medidas. Me gustaría un pronunciamiento más unánime de la Justicia, pero entiendo que las circunstancias son distintas. En aquellos sitios donde el Tribunal Superior de Justicia no ha autorizado las medidas supongo que tendrán sus razones. En circunstancias iguales las resoluciones deberían ser iguales. Es el escenario que tenemos, la alternativa es un escenario irreal, depende del Gobierno central y ya se ha expresado diciendo que lo deja en manos de las comunidades. Creo que deberíamos trabajar en tener una Ley de Salud Pública estatal que permita tomar medidas restrictivas en casos y situaciones excepcionales, porque esta situación se puede repetir en el futuro.

¿Se podría llegar a algún acuerdo para aplicar medidas conjuntas en el Consejo Interterritorial de Sanidad, o es complicado?

Se puede, sin ninguna duda. En determinados momentos de la pandemia se han tomado decisiones que además son de obligado cumplimiento al trasladarse a una Orden Ministerial. ¿Es difícil? Sí. Cada comunidad mira su situación y responde a sus propios intereses, y no podemos olvidar que los gobiernos de las comunidades autónomas son de diferente color, y eso también influye en la toma de decisiones coordinadas. Por tanto, es posible, pero muy complicado.

Comentarios