sábado. 15.06.2024

La carrera profesional de Miguel Ángel Panduro (Miguel Esteban, Toledo, 1962) ha estado vinculada siempre con el espacio y las telecomunicaciones. Consejero delegado de Hispasat desde 2019, empresa a la que se incorporó en 1990, ha formado parte de importantes iniciativas y lanzamientos internacionales de la compañía. Con motivo de su participación en el XI encuentro HISPASAT sobre telecomunicaciones espaciales de la UIMP, hablamos con él en la sede de la Universidad en el Palacio de la Magdalena para abordar la situación de Hispasat actualmente, el papel de España en el sector espacial y los proyectos actuales que maneja la compañía, entre ellos ÚNICO-Banda Ancha, el satélite Amazon Nexus e IRIS2.

El curso que se desarrolla en la UIMP aborda las telecomunicaciones espaciales. ¿En qué momento se encuentra el sector?

El sector está en un momento álgido, en plena disrupción y transformación. Éramos un sector estable, donde se hacían inversiones a largo plazo con unas rentabilidades predecibles, pero en los últimos siete años ha aparecido una disrupción tecnológica muy alta que, además, se mezcla con un interés por el espacio y el sector de la defensa y seguridad. Esto ha creado un nuevo escenario de disputa.

Hispasat quiere ser una empresa del espacio, no renunciamos a otros productos y servicios además de las telecomunicaciones

En la parte comercial, esto trae consigo una ruptura de la cadena de valor establecida. Había unas compañías que lanzaban los satélites, otras los fabricaban, otras los operábamos, como Hispasat, y otras eran operadores de servicios. Competían, pero con unas reglas de juego. Ahora han aparecido nuevas compañías, fundamentalmente americanas, como SpaceX y Starlink, que han hecho una integración vertical de todo el negocio, de modo que tiene su lanzador, su fábrica de satélites, los opera y los vende. No necesita a nadie, y eso está creando en el sector una necesidad de reconfigurarlos.

El otro eje que ha aparecido en estos últimos años es que el espacio se ha convertido en un nuevo campo de batalla donde la defensa y la seguridad, por su componente geopolítico y estratégico, ha crecido y va a tener una importancia muy significativa en los últimos años.

¿Cuál es el papel de Hispasat en este nuevo escenario?

Hasta hace poco tiempo éramos un operador de telecomunicaciones que en esa cadena de valor vivía en competencia con otros y teníamos una marcada zona de influencia, que era la Península Ibérica y Latinoamérica. Nos dedicábamos a vender capacidad espacial. Esto ha cambiado, hemos crecido y ahora ofrecemos productos, servicios y proveemos a nivel mayorista el acceso a internet a ciudadanos, empresas y gobiernos. También pensamos en un sentido más amplio de lo que significa el espacio. Queremos ser una empresa de espacio, que por su puesto tiene una experiencia y un conocimiento muy importante en el área de las comunicaciones, pero no renunciamos a otros productos y servicios que se pueden ofrecer desde el espacio. Nos gustaría ser el referente nacional.

España entró en esta carrera en los años 90 con la creación de Hispasat. ¿Qué lugar ocupa España ahora?

Hispasat se ha convertido en la cuarta industria del espacio en el entorno europeo

Me gusta una definición que había hecho la vicepresidenta primera del Gobierno, que hablaba de los PERTE y comparaba a Hispasat como un PERTE de 1992. Efectivamente, en aquellos años España no era relevante en el ámbito espacial, pero al igual que se creó el AVE, se tuvo la brillante idea de lanzar dos satélites, uno en 1992 y otro en 1993. Desde entonces, Hispasat se ha consolidado y somos el sexto/séptimo operador del mundo. Hemos obtenido retornos industriales por más de 1.000 millones de euros, lo que quiere decir que ha habido una base industrial del espacio en España que ha crecido al calor de estos programas nacionales, y hoy somos la cuarta industria en el entorno europeo, con una capacidad de exportación y valor añadido muy importante.

Cantabria es una comunidad muy rural, y en muchos rincones internet y las telecomunicaciones todavía están llegando. He visto que el proyecto ÚNICO busca acabar con eso. ¿Cómo se va a lograr?

Ya el año pasado, aquí en Santander, anunciamos este tipo de programas y hablamos de la necesidad de España de lanzarlos. Este programa tiene por objeto universalizar el acceso a internet de todos los ciudadanos, se conecten estén donde estén y vivan donde vivan. Y eso garantizando un acceso de calidad de 100 Mb por segundo, que te permite desplegar todas las aplicaciones que utilizamos en nuestro día a día: correo electrónico, acceso a plataformas, televisión. Es una herramienta que nos dota, independientemente de dónde vivamos, de ese acceso garantizado al 100% de los ciudadanos. Hispasat va a dar un servicio mayorista a las empresas operadoras por algo más de 17 millones de euros, y el cliente final no va a pagar más de 35 euros al mes, con el derecho a una instalación gratuita en su casa. Esto es un paso de gigante, creo que somos un ejemplo en el mundo. Es poco conocido que España es el segundo operador en el mundo en despliegue de fibra, pero a pesar de eso hay áreas de nuestro territorio a las que eso no llega. No digo ya que se reduzca, lo importante es que eso no aumente, y este va a ser un instrumento muy importante para cubrir esa demanda social. Las compañías, aparte de vigilar la cuenta de resultados, tenemos que ganarnos la licencia social para que nuestro país y los ciudadanos comprendan que les servimos. Con este proyecto, Hispasat está ganando esa licencia social, en particular en territorios como Cantabria.

Hay áreas de España a las que no llega internet, y el proyecto ÚNICO quiere universalizar el acceso de todos los ciudadanos

En febrero Hispasat lanzó el satélite Amazonas Nexus. ¿En qué situación se encuentra?

Es un satélite de nueva generación desde el punto de vista tecnológico, y es el primero de nuestra flota totalmente orientado al continente americano. Lleva una misión para el Departamento de Defensa americano, otra para cubrir un territorio tan vasto y extenso como Groenlandia, y el objetivo fundamental es dar servicio de acceso a internet en toda Latinoamérica y, lo que es más importante, en el mundo de la movilidad. En diez días lo vamos a poner en servicio, y desde el punto de vista de nuestro plan de negocio, ha cubierto con creces los contratos que teníamos previsto firmar a día de hoy. Haber abordado un proyecto de última tecnología, haberlo puesto en marcha en plena pandemia, con todos los problemas logísticos, y que sea un producto muy demandado comercialmente, nos permite decir que culmina el proyecto de Hispasat.

Cuando hablamos de “última generación”, me refiero a que, por el mismo precio por el que se lanzaba un satélite hace diez años, hoy se lanza ocho veces más capacidad. Por tanto, este satélite es como decir que hemos lanzado ocho satélites de los antiguos hoy. La tecnología está avanzando de forma muy importante y permite que hoy el espacio sea más barato.

Estamos hablando de proyectos de Hispasat como empresa, pero también forma parte de iniciativas europeas. Una de ellas es IRIS2. ¿En qué consiste?

En diez días vamos a poner en servicio el Amazonas Nexus, que dará servicio a Groenlandia y a toda Latinoamérica

Es un programa lanzado por la Unión Europea como reacción a una situación que se ha dado en los últimos tres años. Hay dos grandes proyectos que provienen de Estados Unidos, uno liderado por Elon Musk y otro por Jeff Bezos. El primero tiene ya más de 3.600 satélites volando, y el segundo viene detrás. Además de ser muy ambiciosos, destrozan esa cadena de valor y están utilizando una estrategia de fuerza bruta. Están invirtiendo miles de millones de dólares en el despliegue de estas infraestructuras, y les importa mucho menos ganar dinero que hacerse con cuota de mercado. Con el comienzo de las hostilidades de la guerra de Ucrania hubo un despliegue de terminales del famoso Starlink para dar soporte, pero cuando llevaba dos meses, el Departamento de Defensa americano se encontró con la pregunta de quién iba a pagar esos servicios. Esto abrió los ojos a la Unión Europea, que entendió que desde el punto de vista de la autonomía geoestratégica es muy importante tener nuestros propios activos que dependan de nosotros mismos, no de lo que nos dé no ya Estados Unidos, sino un señor de los Estados Unidos. Como reacción a esta iniciativa, la UE ha lanzado IRIS2, un programa ambicioso que pretende poner en marcha una constelación de satélites de órbita baja. En ese contexto, se ha creado un consorcio porque la idea es que este programa sea una colaboración público-privada, de modo que una parte de esas capacidades podamos venderlas a nivel mundial. Ese consorcio la forman cinco empresas europeas, entre las que está Hispasat. Y somos la única empresa española del proyecto. Este programa va a ser muy comentado en los próximos años porque uno de sus principales objetivos es garantizar las comunicaciones seguras en Europa con esta constelación de satélites. Fabricación y control absolutamente europeos.

IRIS2 es una constelación de satélites que va a garantizar las comunicaciones seguras en Europa

¿Cómo puede influir en las telecomunicaciones por satélite, si es que lo hace, el uso de la inteligencia artificial?

Por supuesto que va a influir, y mucho. La inteligencia artificial no se escapa a ningún sector, y menos a uno tan innovador como el del espacio. Los datos ahora son el nuevo petróleo, y efectivamente, todo lo que tiene que ver con su gestión, con los procesos de fabricación, de provisión de comunicaciones, de observación de la Tierra, de navegación, se va a ver influenciado. Todo esto tiene que ver con la propia evolución del modelo, y a los operadores nos afectará en la medida en que los servicios y la gestión desde el espacio va a ser fundamental. Creo que hay un tema importante de la ética de la gestión de la inteligencia artificial. Eso daría para otra entrevista, pero hay que tener mucho cuidado con este tema. Cuanto más conoces, más te preocupas, y creo que va a haber un momento en el cual los estados o las Naciones Unidas van a tener que tomar iniciativas para regular el uso de la inteligencia artificial. Dicho esto, creo que es un instrumento que nadie puede despreciar para ser competitivo en el futuro. Encontrar el equilibrio es donde está el problema.

“Va a haber un momento en el cual los estados o las Naciones Unidas van a tener que...
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