jueves 19/5/22

Paulu Lobete (Santander, 1991) es un sociólogo y activista que vive actualmente en Torrelavega y lidera la fuerza política Cantabristas, que hace una apuesta decidida por Cantabria y sus valores intrínsecos. Esta semana ha revalidado su cargo como secretario general al frente de la fuerza política tras su II Congreso. Lobete nos cuenta cuáles son sus objetivos para Cantabria de cara a las elecciones autonómicas y municipales de 2023.

¿Qué cambios necesita Cantabria a día de hoy?

Nosotros intentamos plantear la alternativa al modelo del turismo masivo, un modelo económico que se ha impuesto en Cantabria en las últimas décadas. Pensamos en un modelo apoyado por las diferentes fuerzas políticas que han gobernado Cantabria, es decir, abogamos por algo que no sea exclusivo de este Gobierno sino un modelo compartido a lo largo del tiempo.

Quizá el cambio más relevante que pensamos que debe producirse es un cambio de modelo, de decidir hacia dónde vamos, tanto en la parte económica como en muchos otros aspectos. Si queremos una tierra basada exclusivamente en el turismo y pensada para el visitante, donde la cultura está a disposición del turismo o todas las actuaciones del Gobierno de Cantabria están basadas en la estética e incluso en el postureo para intentar agradar al visitante, o si por otro lado queremos un lugar donde la gente puede hacer su vida, ya que los jóvenes hemos visto dificultades para poder trabajar y vivir aquí y creo que eso es lo que debemos poner en el centro, que todas las zonas de Cantabria sean un lugar en el que se pueda vivir, trabajar y estar. Sobre todo ahora, que tenemos esta cuestión de las zonas rurales y de la despoblación encima de la mesa, es fundamental dotar de servicios y ofrecer alternativas donde la gente pueda seguir viviendo aquí.

El consejero de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Guillermo Blanco, pedía en un vídeo la dimisión del ministro Garzón por las declaraciones de este sobre las macrogranjas. ¿Están de acuerdo con esto?

En primer lugar este es un debate que viene generado a partir de una interpretación torticera de las palabras de Garzón. No es por el hecho de defender al ministro, sino por defender la literalidad de las cosas que dijo. Creo que lo que dijo lo comparte mucha gente, no es lo mismo la carne de una macrogranja que la de la ganadería de extensivo, eso es evidente.

Pienso que las palabras en el fondo nos llevan a un debate completamente lógico y que tiene un transfondo mucho más interesante. Pienso que eso no es cierto, la cuestión de la ganadería en Cantabria está en un momento en el que hay que alcanzar acuerdos y llegar a un consenso todas las fuerzas políticas sobre el modelo y la ganadería que queremos. Se ha hecho una apuesta tímida por la ganadería extensiva y por el modelo ganadero tradicional que tenemos en la comunidad y en Cantabristas pensamos que es una apuesta acertada pero de momento demasiado tímida, porque sabemos la situación que atraviesa este sector. Dejando al margen bulos, polémicas, exabruptos y exageraciones como la que vimos en el vídeo de Guillermo Blanco, es necesario plantear cuál es el modelo de futuro que queremos.

Nadie o casi nadie en su sano juicio debería defender un modelo como el de las macrogranjas, porque es un modelo que nos es completamente ajeno y porque tiene unas consecuencias bastante negativas. Nosotros estamos abiertos a que se genere un debate en el que participen las personas que trabajan en el sector primario, la gente que trabaja en la ganadería y todos los agentes sociales. Dejando al margen estos debates que muchas veces vienen de los medios de comunicación estatales, de la política estatal y que vician debates que son de futuro para Cantabria.

Ustedes apuestan por la enseñanza del ‘cántabru’

La mayoría de la gente entiende y conoce que en Cantabria tenemos una modalidad lingüística, el cántabru

Somos la única fuerza política que estamos comprometidos con esta cuestión. Nos parece que es importante, ya que la mayoría de la gente entiende y conoce que en Cantabria tenemos una modalidad lingüística, el cántabru, que es toda una manera de hablar que va mucho más allá de un acento o de simplemente una pronunciación sino que tiene un vocabulario, una gramática y que creemos que hay que defenderlo y protegerlo. Nuestro principal planteamiento es que no podemos dejar morir algo que forma parte de nuestra cultura y nuestro patrimonio y que además es una cultura viva. Hay que poner medidas para estudiarlo en mayor profundidad, porque se han hecho estudios científicos muy interesantes que sustentan este trabajo que hacen las asociaciones, pero pensamos que hay que hacer esfuerzos institucionales para defender esta variedad lingüística que es el cántabru.

Consideramos que debe haber compromiso por parte de las instituciones y tiene que haber medias de protección. Como por ejemplo la cuestión de la toponimia, no tiene sentido lo que se ha hecho en Cantabria cambiando el nombre de barrios, de zonas naturales, de picos y de lugares por nombres que son interpretaciones lingüísticamente erróneas. Desde Cantabristas propusimos la creación de un instituto de cultura y patrimonio, que entre sus funciones tuviese la de contribuir a la investigación y divulgación de esto. También pensamos que hay que avanzar hacia una ley de protección del patrimonio lingüístico del cántabro o cántabru, como lo queramos llamar.

Yo creo que socialmente se está avanzando, un buen ejemplo de ello es eldiariocantabria.es porque es un medio que ha apostado por contenidos en cántabru que es una labor fundamental. Pensamos que cada vez la gente ha tomado conciencia de la importancia de esto y nos gustaría sentirnos más acompañados en el plano político. Que más organizaciones y partidos políticos apuesten por ello.

El contrato de basuras de Santander ha sido un tira y afloja constante entre el Ayuntamiento, la nueva adjudicataria y la antigua. ¿Cómo debería haberse tratado esta problemática para que no afectase a la salubridad de los vecinos y las vecinas de Santander?

Es un problema que viene de largo aunque se ha manifestado de la forma más clara en los últimos meses. Desde Cantabristas y desde el consejo de Cantabristas de Santander, que lleva un tiempo en marcha liderado por la portavocía de Manuel Núñez, estamos apostando por la remunicipalización de las basuras y de las aguas, porque en Santander de alguna manera no se han planteado estos debates de fondo en la medida que fuese deseable.

En muchos municipios o ciudades de tamaño parecido a Santander, incluso con ayuntamientos de diferente color político, se ha afrontado esta cuestión de la remunicipalización, que no deja de ser la gestión indirecta por parte del Ayuntamiento de un servicio público y que se gestiona de una manera más barata y más eficiente.

Por todo ello, creemos que la solución, en lugar de hacer este contrato a todo correr, que está resolviendo poco o nada porque al final es una cuestión de medios más allá de la empresa que lo lleve, debería ser aprovechar este contexto para replantear la recuperación de estos servicios que nunca se tenían que haber privatizado.

En este sentido, hemos lanzado una campaña de recogida de firmas para la cual hemos salido a la calle en Santander para volver a la remunicipalización de las recogidas de basuras y las aguas. Intentaremos presentarlas en el Ayuntamiento y presionar para que se tome esta medida que es de sentido común.

Paulu Lobete Paulu Lobete

En los dos últimos años se ha producido un aumento exponencial del turismo, lo cual se ha traducido en unos altos ingresos económicos que sin embargo contrastan con una mayor contaminación debido al mayor número de desplazamientos, aumento del precio de la vivienda, etc. ¿Cuál es la fórmula secreta para conjugar el auge del turismo y unas condiciones de vida favorables para los cántabros?

El problema de fondo es que ha habido una apuesta por el turismo y nada más. Se ha abandonado el planteamiento industrial y se ha jugado todo a una carta que es la de intentar que vengan cuantos más turistas mejor. El turismo es una actividad fundamental y desde Cantabristas creemos que es importante que se mantenga, pero queremos que se haga de una manera compatible con los derechos y con la vida de la gente de aquí y con el medio ambiente. Porque el turismo, además de unos beneficios, tiene unos costes. Por otra parte, el turismo no puede ser el motor de la comunidad, debemos tener diferentes sectores precisamente para cuando llega una crisis económica o cualquier fluctuación económica incluso a nivel internacional, ya que el turismo es de los sectores que más sufre, es un sector por naturaleza bastante frágil.

El turismo es una actividad fundamental y desde Cantabristas creemos que es importante que se mantenga

Por todo ello, pensamos que es importante avanzar hacia un modelo mixto. Yendo a la cuestión sobre cómo compatibilizar el turismo, pensamos que hay que hacer política en materia de vivienda. No puede ser que los pueblos de la costa estén expulsando a los jóvenes que no pueden vivir en ellos. Tenemos un caso evidente en Comillas, donde también estamos trabajando porque la gente joven no puede permitirse vivir, ya que los precios están acordes con la demanda del turismo. Un problema que se acentúa con la construcción de las segundas viviendas que promueve o facilita esta ley del suelo y que es una cuestión sobre la que también hay que legislar para proteger.

Cantabria por el contexto internacional o por el cambio climático, está sometida a una presión turística mayor, entonces hay que tomar medidas para que las cosas cuesten lo que valen. Lo que no puede ser es regalar el territorio de Cantabria al primero que venga a cualquier coste. Por otro lado, hemos planteado otras cuestiones en relación con las explotaciones y los servicios jurídicos que tiene Cantabria, por ejemplo en el bosque de las secuoyas en Cabezón de la Sal planteamos la necesidad de establecer medidas de sentido común: limitación de aforo, preservación y que haya personal velando porque los entornos naturales se conserven.

Lo que no puede ser es que el turismo sea una avalancha de gente que va arrasando por los lugares por los que pasa. Porque eso lo que va a hacer es minar al propio turismo dentro de unos años, que difícilmente va a querer visitar un lugar masificado y donde todo está degradado. Por tanto, la respuesta es sí al turismo pero hay que poner medidas y sentido común sobre esta cuestión y orden en determinados aspectos.

Se luchó contra el fracking y se paró. Pero parece que los aerogeneradores continúan adelante, ¿qué ventajas y desventajas traerá?

Cantabria, por sus características orográficas y geográficas, es un lugar muy complicado para la implantación de este tipo de tecnología porque tiene un impacto muy alto en los espacios donde se pretende colocar. Pero quizá el aspecto diferencial es que se ha puesto el carro delante de los bueyes en este planteamiento eólico. Precisamente porque lo lógico es que una comunidad plantee a través de un Plan de Ordenación de Territorio dónde se va a colocar cada dotación e infraestructura. El problema es que en Cantabria no se ha querido aprobar el Plan de Ordenación del Territorio y digo no se ha querido porque se podía haber hecho. Hubo tiempo para hacerlo, se redactó y se metió en un cajón aposta y ahí sigue.

En cambio se ha preferido dejar que este tipo de iniciativas salgan adelante antes de hacer el planeamiento. Nos encontramos con un desorden total, una cantidad de proyectos totalmente fuera de toda lógica con la oposición de los ayuntamientos y de los vecinos en una cuestión de la que a veces se habla poco y es que los eólicos están partiendo de las empresas y nosotros pensamos que debería ser al revés, es decir, que el Gobierno de Cantabria hubiera planteado después de un debate o de una participación ciudadana amplia en qué espacio se quieren instalar aerogeneradores, y una vez decidido esto se hubiera planteado que las empresas hicieran ofertas. Lo que no puede ser es que esto sea como el salvaje oeste y las empresas sean las que dicen dónde se colocan aerogeneradores. Ese es el problema que ha generado el Gobierno de Cantabria. Yo espero que en estas condiciones no salgan adelante estos parques.

El pasado domingo hubo una manifestación en el parque de La Viesca para exigir que se publicasen unas normas que garantizasen la preservación del parque. ¿Están protegidas todas las zonas naturales de Cantabria?

Sí, además el tema de La Viesca viene de largo. Se ha venido evitando mediante trampas, por algo será. Ha habido algunos proyectos que se han sondeado para lanzar allí. Tenemos el caso del nefasto proyecto del parque acuático que en su momento se mencionó que podría estar en La Viesca, por lo tanto son lugares que merecen una protección o una seguridad jurídica.

En general, tenemos un problema y es que toda la normativa y todo el planeamiento desde la política se ve como un impedimento para el desarrollo en vez de una posibilidad para ordenar las cosas para crecer y desarrollarnos mejor. Se intenta regular lo mínimo. Con esta cuestión de la ley del suelo se abre la puerta a la desregularización total porque la herramienta de los Planes Singulares de Ordenación Territorial hacen que prácticamente cualquier proyecto se pueda sacar adelante en cualquier lugar. Es una herramienta de desregularización en el marco de la transición ecológica y en el que deberíamos tender a regular el territorio.

¿De cara a las próximas elecciones pensáis que Cantabristas puede tener representación en el Parlamento?

Somos conscientes de la dificultad que atañe sacar adelante un proyecto nacido en Cantabria para Cantabria que no parte con financiación pública ni privada

Estamos trabajando para intentar ofrecer una alternativa que tenga posibilidades. Somos conscientes de la dificultad que atañe sacar adelante un proyecto nacido en Cantabria para Cantabria que no parte con financiación pública ni con financiación privada (más allá de las aportaciones de los propios afiliados) y de la propia gente que participa en Cantabristas, por lo tanto sabemos que es una tarea inmensa y para eso estamos trabajando. Desde Cantabristas planteamos un proyecto interesante en el que la gente que lo sigue está viendo que hacemos propuestas interesantes y constructivas siendo críticos pero profundamente constructivos en algunas cosas y estamos intentando dibujar un modelo alternativo. Tengo confianza en que la gente de Cantabria sabe valorar ese trabajo y sabe poner en valor el esfuerzo que estamos haciendo. Ese es el trabajo en el que estamos ahora mismo.

¿Habéis pensado en ir en coalición con otro partido?

La situación política de la comunidad es muy compleja y especialmente en algunos espacios políticos, lo que pasa es que al mismo tiempo somos una fuerza de Cantabria y pensamos que lo que la sociedad reclama es lo que nosotros reclamamos como cántabros y cántabras, y es que haya un proyecto político que sea sólido, que genere confianza, que piense en el largo plazo y que plantee un modelo alternativo. Ese es el verdadero objetivo y no podemos esperar de alguna manera a que todo eso se construya en base a las iniciativas, soluciones o directivas que llegan desde Madrid, porque creemos que la manera de hacer un proyecto estable a largo plazo es hacer el trabajo desde aquí.

¿Tenéis pensado expandiros a otros lugares?

Sí, estamos empezando a trabajar en Comillas y en la comarca del Besaya e intentando desarrollar un trabajo para ir creciendo en otros lugares, porque tenemos bastante claro que es importante crecer con bases sólidas. Nosotros no pretendemos intentar sacar el numero máximo de candidaturas a cualquier precio, lo que queremos es proyecto.

Un proyecto para los pueblos, para los municipios, para las comarcas, para que la gente que participe en Cantabristas tenga voluntad de trabajar por su pueblo, por sus problemas, por solucionar lo que nos sucede a los cántabros y cántabras. Ese es el objetivo, crecer con solidez y con proyecto. Evidentemente es más difícil crecer con proyecto que crecer a base de fichajes y telefonazos, que es lo que se ha hecho muchas veces en Cantabria, pero estamos convencidos de que es la única manera de hacerlo bien.

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