jueves. 30.06.2022
ISABEL CAMPOS

"Me preguntaron: ¿y cómo te ha dado por estudiar Física siendo mujer?”

En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia hablamos con la científica del CSIC Isabel Campos, que nos recibe en el Instituto de Física de Cantabria (IFCA), en el Campus de Las Llamas, para hablar sobre la importancia de la ciencia y la relevancia en ella de la mujer.

Isabel Campos Plasencia
Isabel Campos Plasencia

Isabel Campos (Zaragoza, 1970) es licenciada en Ciencias Físicas por la Universidad de Zaragoza y actualmente se encuentra desarrollando su trabajo en el grupo de Computación Distribuida en Grids en el Instituto de Física de Cantabria. Allí nos cuenta como ha sido su carrera y la situación de las mujeres científicas hoy en día en nuestro país.

¿Cuándo surgió su interés por la ciencia?

De pequeña, yo creo que la curiosidad es algo con lo que se nace. Siempre tuve interés en saber de qué están hechas las cosas y cómo funciona el universo. Aunque con el paso de los años llegas a la conclusión de que todavía no sabes nada, pero esa era la motivación inicial. Yo fui al colegio en los años 70, cuando no había actividades de ningún tipo.

Recuerdo la primera vez que alguien me preguntó por qué había estudiado Física siendo mujer, fue cuando me marché de Postdoc a Alemania, después de haber hecho la tesis. Una vez allí, me dirigí al servicio que te ayudaba a buscar piso y me preguntaron: “¿Y cómo te ha dado por estudiar Física siendo mujer?”, y yo pensé: “vaya pregunta más tonta, ¿y por qué no?". A veces contar un problema o exponer demasiado lo que uno cree que son las causas del problema puede ser contraproducente, esa es la impresión que tengo.

¿Qué referentes de mujeres científicas tenía de pequeña?

Recuerdo que me impresionó mucho un artículo que leí de Josefina Castellví en el que contaba su experiencia en La Antártida, al leerlo pensé: “esta mujer debe ser la más feliz del mundo”, ella misma lo decía. En el fondo me impresionó no tanto por el hecho de ser mujer, sino por dedicarse a una profesión que requiere una dedicación absoluta. O sea, si alguien quiere de verdad contribuir a la ciencia debe tener en cuenta que los problemas que quedan por resolver son complicadísimos.

Recuerdo que me impresionó mucho un artículo que leí de Josefina Castellví

Para hacer una contribución hay que mirar a una esquinita y resolver esa esquinita, pero para hacer eso te matas a trabajar y eso es un trabajo que no se ve. Para arreglar una cosa de un problema muy grande te matas a trabajar, te estoy hablando de diez o quince años de trabajo. Por lo tanto dedicarse a eso en la vida es algo muy duro. Requiere muchos sacrificios. Tu vida cultural y familiar está mucho más limitada y aceptar que vas a llevar una vida así... eso no es para cualquiera.

¿Sigue habiendo una brecha de género entre hombres y mujeres en la ciencia a día de hoy?

Tú puedes pensar: “pues mira yo no voy a rendir toda mi vida a esto”

Hay una diferencia entre el número de mujeres y de hombres, eso es evidente, es algo que se ve. Probablemente esto sucederá por muchas causas. Contrariamente a las corrientes actuales, me da la impresión de que no hay una sola causa, esas diferencias, digamos de equilibrio, no pueden ser solamente debido a una hipotética discriminación, hay más causas. Hay causas de personalidad, no es muy difícil de entender…Tú puedes pensar: “pues mira, yo no voy a rendir toda mi vida a esto”.

Usted está en el grupo de Computación Distribuida en Grids, para alguien que no sepa en qué consiste, ¿cómo se lo explicaría para que lo entendiese?

Yo hago simulaciones numéricas de física de partículas y para eso utilizamos centros de computación que están distribuidos por todo el mundo, por eso se dice distribuidos en grids.

¿En qué ámbitos de la vida diaria se aplica esta tecnología?

En todo el tema de distribución de datos, que ahora mismo está en todos los proyectos tecnológicos. Eso ha nacido en proyectos de este tipo, de datos distribuidos. Por ejemplo, la tecnología cloud, que ahora le suena a todo el mundo, surgió de lo que era la computación en grids. Nosotros nos hemos pasado 20 años con ellos y lo entendemos. La parte de física es más complicada porque es física fundamental y eso es muy raro que tenga algún impacto a corto plazo. Pero la parte tecnológica la tiene constantemente.

¿Cuánto tiempo pasa desde que se comienza un proyecto de investigación hasta que se ven los primeros resultados?

En nuestro caso, típicamente tienes que hacer una simulación numérica en la que hay que escribir un código. Estamos hablando del orden de tres o cuatro años para publicar un resultado, porque necesitamos muchos recursos de computación y eso es muy desagradecido.

Es un tiempo de trabajo que no se ve reflejado en el número de publicaciones, porque es muy fácil publicar cualquier cosa, sobre todo con los parámetros que hay ahora para medir la calidad científica. El problema es el trabajo oscuro, el que al final levanta obstáculos, ese es muy difícil de ver y la gente se frustra porque se te echan los años encima.

¿Cree que la pandemia por Covid-19 ha abierto los ojos a la gente en cuanto a la importancia de la ciencia y la investigación o seguimos necesitando apoyos para sacar adelante más proyectos científicos?

En España seguimos como en los tiempos en los que se quejaba Severo Ochoa

Desde luego en España seguimos como en los tiempos en los que se quejaba Severo Ochoa. Estamos a la cola del mundo en mentalidad, porque ¿quién le ha salvado la cara a la ciencia en toda esta crisis? Pues la gente que hace vacunas de ARN mensajero. Sobre el resto de contribuciones científicas yo soy crítica y pienso que no se ha contribuido, que los únicos que han contribuido han sido los del ARN mensajero, que nos han salvado. Han salvado la economía mundial, es su área de investigación y lo han hecho muy bien.

Y el problema es que mucha gente se ha puesto a hacer lo que no sabía y ahí se han producido fallos. ¿Quién es el experto ahí? Yo soy física computacional y no me voy a poner a simular cómo se expande el coronavirus porque me parece arrogante meterme en algo que no es mi especialidad. Entonces aquí en España ha habido mucho de eso y muy poco de lo otro. Fíjate como se ha quedado el tema de las vacunas.

¿Qué le diría a una niña que hoy está pensando en ser científica?

Que siga lo que su cabeza le pida y no escuche a nadie. Porque yo estuve en un colegio y veías a las chicas con miedo porque a veces al exponer demasiado un problema lo que haces es expandirlo. Si una chica quiere hacer una carrera de ciencias y te dicen: “no, no te preocupes porque puedes ser científica”, tú piensas: “¿y por qué no voy a poder serlo?”. Entonces ya estás con la mosca detrás de la oreja. A mí nunca me dijo eso nadie, en mi generación no pasaban estas cosas. Por ello deberían hacer un análisis más cuidadoso de cómo se hacen este tipo de eventos porque simplemente por construcción no son positivos.

Hay que hacer las cosas con mucho más cuidado y analizando las consecuencias de lo que se hace

Tienes que analizar qué es lo que ha pasado para ver si están siendo positivos o no. Es como decirles “estudia una carrera de ciencia pero ten cuidado porque siendo mujer...”. Jamás se habían tenido estas discusiones en este país. Yo he estado diez años fuera de España investigando y la realidad era muy curiosa, sobre todo en Europa, donde en los centros de investigación la mayoría de mujeres éramos españolas, italianas o griegas, tanto en física como en todas las áreas científicas, ¿por qué? Porque en el norte de Europa, que lleva muchos años intentando impulsar medidas igualitarias, resulta que van para atrás en vez de para adelante. Yo creo que hay aspectos culturales que se están olvidando y que hay que hacer las cosas con mucho más cuidado y analizando las consecuencias de lo que se hace.

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