domingo 5/12/21

Chema Ruiz, un músico cántabro y que llegó a ser uno de los de ‘El Canto del Loco’ -ese grupo que marcó a una generación-, se lanza al barro y presenta su nuevo proyecto Trötegalôpe. Hablamos con él para que nos cuente cómo nació la idea y en qué momento se encuentra tras ver la luz 'Oro, plata y miel', su carta de presentación. 

Después de tu andadura en grupos como El Canto del Loco o Belgrado, ahora ha despegado tu carrera en solitario con Trötegalôpe. ¿Cómo nació tu nuevo proyecto?

Este proyecto nació realmente hace muchos años lo que pasa que yo no me atrevía nunca a salir a la palestra y ponerme a cantar. Yo nunca había cantado, sí que había compuesto canciones, pero nada más lejos de eso, por eso en Trötegalôpe la primera canción con la que encontré mi tono de voz y me sentía yo era ‘Oro, plata y miel’. Tenía claro que con esa canción iba a presentarme, es como mi prólogo. 

Y el nombre, ¿tiene una historia detrás?

Tiene una historia bastante bonita. La esencia de todo es que mi abuelo era veterinario en Cantabria y nos contaba siempre historias de cómo recorría a caballo algunos pueblos cántabros. Pero no solo eso, aunque sea la esencia: un día estaba hablando con un amigo y me preguntó que cómo se iba a llamar el disco empezamos a decir tonterías, yo hasta mencioné el ‘corre, corre caballito’ de Marisol. Justo ese día fui a un concierto de Joe Crepúsculo y me compré una camiseta en la que salía Crepúsculo con Tomasito y un caballo. Después de eso llegué a mi casa y mi madre me mandó una foto de mi abuelo en un caballo. La realidad es que ese día se juntaron esas tres cosas y empecé a unir palabras como ‘trote’ y ‘galope’ y creé una palabra sonora que me gustaba juntando las dos palabras. 

- Juntaste esas dos palabras y creaste el nombre de tu nuevo disco pero, para ese público que tienes todavía por captar, ¿cómo describirías el proyecto?

Trötegalôpe tiene un contenido muy variado. Lo bueno y malo que tiene es que si te gusta una canción igual la siguiente no y viceversa. La primera canción que he sacado ‘Oro, plata y miel’, es una canción más orgánica, más de banda y la siguiente que verá la luz es más electrónica. Yo soy una persona que escucha diferentes estilos de música y cada canción me lleva a un lado y no me cierro a nada, a ningún estilo. Quiero que mi libertad creativa me lleve a otros sitios. Nunca he tenido ningún prejuicio con la música, no me gusta cuando la gente dice "eso es una mierda", no me gusta esa palabra porque aunque no te guste o te suene mal cada uno hace lo que le apetece y cómo le apetece. Hay música para todos. Luego te vas a tu pueblo a unas fiestas y te bailas 'El tractor amarillo', al final cada música tiene sus momentos. Yo por ejemplo los domingos escucho como yo digo, "buena música", como afro jazz y no tiene nada que ver con lo que hago yo, pero me gusta la música y enriquezco mi cultura. 

Lo bueno y malo que tiene Trötegalôpe es que si te gusta una canción igual la siguiente no y viceversa

Bueno algo muy curioso, ¿cómo se pasa de ser el músico de un grupo a ser el propio vocalista de otro?, ¿cómo es esa transformación?

Más que una transformación es atreverse a hacer cosas. Cuando acabó 'El Canto del Loco' me dediqué al vino y saqué 3.000 botellas de albariño con un amigo y dejé la música por un tiempo porque me apetecía desconectar. Yo siempre cantaba para mí y tampoco me gustaba mi voz pero ‘Oro, plata y miel’ me ha dado esa seguridad de atreverme. Cuando coges seguridad sobre las cosas te sale todo. Todos tenemos escondido algo dentro que no sacamos por miedos e inseguridades. 

Ha salido bastantes veces en la conversación ‘Oro, plata y miel’, veo que ha sido muy Importante para ti en este proceso pero, ¿qué vienes después?

Viene más. Ya tengo varias canciones grabadas y mezcladas y las iré sacando durante este tiempo. No quiero hacer las cosas deprisa, quiero que la gente se vaya familiarizando con el concepto y a partir de ahí empezar el disco. Con ‘Oro, plata y miel’ digo hola, este soy yo.  Además estamos ensayando mi banda y yo ahora aunque no vayamos a tocar ya porque queremos hacer un buen directo, con más tiempo se disfruta más el proceso.

Profesionalmente con tu carrera musical y con este nuevo proyecto, ¿Cómo te encuentras ahora?, ¿En qué punto dirías que estás?

En mi plenitud vital. La experiencia que me ha dado la vida me ha dado la seguridad ahora mismo de saber cómo quiero que quede una canción,  de saber qué portada, qué videoclip, con quien quiero trabajar… Todo. Estoy a tiempo de equivocarme, hay que tirarse al barro. 

Lo hemos visto con otros grupos, Pereza, Rulo y La Contrabanda, donde sus integrantes se han separado pero han seguido sus carreras musicales y quizá desde fuera como tu decías han experimentado su plenitud, ¿es algo que te da el tiempo de experiencia y de tener esas vivencias?

Claro. Sí que es cierto que yo he tenido más tiempo para verlo desde esta perspectiva. Cuando acabó ‘El Canto del Loco’, saqué un disco con Belgrado y después salí de la música y me dediqué al vino. Después volví a tocar el bajo en Salvador Tóxico. Creo que he tenido el tiempo suficiente para madurar mi locura y asentarme en saber lo que quiero y cómo lo quiero. Ya esos fantasmas que tenía antes ya no los tengo. 

Creo que he tenido el tiempo suficiente para madurar mi locura y asentarme en saber lo que quiero

Naces en un buen momento cuando las restricciones en los directos ya apenas existen, ¿Estás esperanzando con este tema?

Hombre, claro. Pero no a nivel personal si no en general. El panorama ha sido bastante duro. Pienso en los técnicos, en la gente que tiene salas de conciertos que han estado mucho tiempo cerradas… La gente tiene que comer. Ya estoy viendo que las salas pequeñas empiezan a dar sus primeros conciertos después de la pandemia, me alegro muchísimo de que estoy vuelva a la normalidad.  Creo que al final con la pandemia hemos aprendido. Sin querer me ha dado fuerzas para analizar, para darte cuenta con quién quieres estar cerca, con quién te apetece trabajar, es decir nos ha dado tiempo a pensar.

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