lunes 18/10/21
GANADERíA

“Ningún ganadero quiere animales enfermos, nadie se niega a llevar a cabo las pruebas, pero el protocolo que se utiliza genera dudas e incertidumbre”

El elevado número de falsos positivos en animales sacrificados tras las pruebas de brucelosis y tuberculosis han encendido la alarma entre los ganaderos, que solicitan que se actualicen los métodos de detección.

Luis David, uno de los afectados, tiene su estabulación en Revilla de Camargo
Luis David tiene su estabulación en Revilla de Camargo

“Hay ganaderos que han sufrido vacíos sanitarios en sus explotaciones y esto les ha supuesto un choque emocional y una quiebra económica”. De esta manera dibuja la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA) la situación que los ganaderos cántabros afrontan a la hora de enfrentarse a la brucelosis y la tuberculosis.

El plan de choque que el Gobierno de Cantabria está presentando ante estas dos enfermedades está suponiendo un grave perjuicio económico para los ganaderos. ”Creemos que se está ignorando un problema que afecta a nuestros ganaderos y no se están tomando medidas concretas. Solo se está prolongando la situación, en lugar de que todos los implicados se sienten a hablar sobre esta problemática. Mataderos, ganaderos, administración, sector cinegético y los científicos”, aseguran desde la Asociación.

Solo se está prolongando la situación, en lugar de que todos los implicados se sienten a hablar sobre esta problemática. Mataderos, ganaderos, administración, sector cinegético y los científicos

El proceso que actualmente lleva el Gobierno es el siguiente. En un principio llama al ganadero para explicarle que debe realizar una campaña de saneamiento de brucelosis y tuberculosis. Si oficialmente en esta primera campaña el ganado está limpio hasta el año que viene no se realiza una nueva campaña. La forma de llevar a cabo el análisis ha cambiado este año y ahora en lugar de pinchar en la paletilla se pincha con una pistola de aire en el cuello, algo que según afirman los propios ganaderos produce una reacción mayor, ya que es una zona más sensible. 72 horas más tarde vuelven a la cabaña para leer los resultados.  Tan solo un milímetro separa la posibilidad de que una vaca sea positiva o dudosa. Posteriormente se traslada estos casos a un matadero. Solo los cultivos posteriores determinan si el positivo es real o no. En el caso de que los animales presenten lesiones al llegar al matadero, se procede a hacer las pruebas con gamma-interferón que analizan prácticamente todas las bacterias de los animales y en la mayoría de ocasiones se llevan por delante al 30% de la explotación, y según los propios ganaderos aumentan los casos de falsos positivos.

Los afectados

Marta es una de las afectadas por este sistema “obsoleto” de detención de la enfermedad. “El perjuicio económico es muy grande para todos.  Ningún ganadero quiere animales enfermos, nadie se niega a llevar a cabo las pruebas, pero el protocolo que se utiliza genera dudas e incertidumbre, porque se producen numerosos falsos positivos”. Esto está produciendo un importante daño económico a las distintas cabañas ganaderas de la región. “Si una vaca está afectada nos hacen inmovilizar al resto. Si se produce en julio o agosto, cuando están en el prado, tienes que cerrarlas en un sitio. El daño económico a los ganaderos es terrible, porque en estos momentos cuesta muchísimo conservar una cabaña ganadera. Además, los baremos de indemnización estipulados son muy bajos”.

Manuel, ganadero del valle de Soba también ha sufrido en su propia cabaña casos de tuberculosis. “En septiembre tuve que sacrificar a 9 animales, y aún no he recibido la indemnización del Gobierno”. Considera además, que se está pagando por debajo del precio de mercado teniendo en cuenta que afecta a vacas muy jóvenes, “es alarmante que se den tantos casos de falsos positivos. Están al límite, porque una vaca que sólo tiene 4mm. es posible que presente un falso positivo, y eso ya no lo podemos saber hasta los cultivos posteriores, y la mayoría de casos se están produciendo con esos datos. A los ganaderos se nos está perjudicando mucho con este tipo de medidas”.

El daño económico a los ganaderos es terrible, porque en estos momentos cuesta muchísimo conservar una cabaña ganadera. Además, los baremos de indemnización estipulados son muy bajos

Luis David cuenta con una estabulación en Revilla de Camargo. “Creo que el Gobierno debería ser aún más riguroso en los controles que se llevan a cabo. Con el anterior gobierno de los regionalistas se instauraron dos pruebas anuales que se financiaban con el dinero que mandaba la Unión Europea y ahora se ha reducido a una anual lo que ha aumentado el riesgo. De esta manera el control es mucho menor, porque la bacteria tiene un año para regenerarse. Hay zonas que últimamente están presentando muchos casos. Más allá de las enfermedades, nuestro principal problema es el precio de la leche, si esto sigue así, al final no quedarán vacas”.

Además del perjuicio económico, el ganadero sufre también consecuencias psicológicas ya que como expresan desde Asaja “se trata de una convivencia de 365 días al año, con una atención exclusiva a los animales”.

Enfermedades infecciosas

La brucelosis es una enfermedad contagiosa causada por diversas bacterias de la familia Brucella. Cada una de ellas infecta a una especie de animal específica y afecta a bovinos, porcinos, ovinos, caprinos, equinos, camélidos y perros. Esta enfermedad se caracteriza por la existencia de abortos en el caso de la hembra, además de la retención de la placenta, la endometritis y la metritis.  Por lo general, se transmite en el momento en el que un animal enfermo pare, ya que gran cantidad de las bacterias que se encuentran en los líquidos del parto sobreviven durante meses en el medio externo y continúan siendo infecciosas. Además, también se transmite a través de heridas en la piel o mucosas. Uno de los grandes peligros que presenta es que puede ser transmitida a los seres humanos a través del consumo de leche cruda de animales infectados, provocando una grave enfermedad debilitante.

Por otro lado, la tuberculosis ataca directamente al aparato respiratorio y los síntomas son tos, disneo y un enflaquecimiento progresivo que acaba con la muerte del animal. La infección se produce tras la inhalación de gotitas invisibles que contienen las bacterias, mientras que los becerros se infectan habitualmente bebiendo leche contaminada.

Los ganaderos tienen claro que el problema que existe en Cantabria es que actualmente se están matando animales que no se sabe con certeza si están realmente infectados, con el perjuicio económico que eso representa. Pedro Gómez, presidente de ASAJA, asegura que “en Cantabria se sufren vaciados y bloqueos sanitarios. La tabla de indemnizaciones  no ha sido actualizada en las últimas décadas y no se ajusta al valor del animal sacrificado”.

Los ganaderos tienen claro que el problema que existe en Cantabria es que actualmente se están matando animales que no se sabe con certeza si están realmente infectados, con el perjuicio económico que eso representa

La solución pasa porque el Gobierno de Cantabria convoque una Mesa de Sanidad Animal para que todas las partes afectadas puedan valorar las actuales políticas que se están llevando a cabo y que están perjudicando a los ganaderos en un momento económico en el que mantener una cabaña requiere un enorme sacrificio. La falta de información y el escaso compromiso político con el cambio sitúan a los ganaderos en una posición de incertidumbre con respecto a su futuro.

Esto hizo que más de 500 personas asistieran a las primeras jornadas organizadas para abordar este tema.  Durante el acto, un gran número de ellos intervinieron para manifestar su descontento ante casos de falsos positivos y para denunciar que los protocolos no siempre se cumplían con rigurosidad. El catedrático Juan Francisco García Marín se mostró muy crítico al respecto de la actuación que está llevando a cabo el Gobierno regional. “Hay que preguntar a la Administración por qué una enfermedad tan vieja como la tuberculosis sigue con los protocolos de hace 20 años. Existen fórmulas para detectar los falsos positivos, pero hace falta una voluntad política para ponerlos en marcha”. 

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