viernes. 14.06.2024

Hay muchas canciones que logran emocionarme, pero muy pocas que me hagan llorar. Una de ellas es ‘Nos vamos a comer el mundo’, de Juancho Marqués y la Maravillosa Orquesta del Alcohol (M.O.D.A.). Más que una canción, es un himno. No alcanzo a superar los primeros acordes de guitarra, antes del “todavía tengo vida, todavía tengo excesos”, ya he derramado las primeras lágrimas.

Y no necesariamente tiene que ser una canción triste, ni tienes que estar pasando por un mal momento en mi vida para emocionante, puede ser más bien todo lo contrario. Os podéis imaginar el momento de compartir unos minutos con el artista en cuestión, con Juancho Marqués, y poder charlar sobre música, sobre su nuevo disco y su nueva gira -estará en Cantabria, tranquilos-, sobre la importancia de saber pedir ayuda, sobre salud mental -aprovechando una ponencia en el Escenario Santander del cantante-, y, en definitiva, sobre la vida.

Espero que disfrutéis de la entrevista tanto como yo haciéndola, que no volváis a dudar en pedir ayuda cuando lo necesitéis y que, si no lo hacíais ya, valoréis a las personas que os rodean, a esos compañeros y compañeras de vida con los que decidís que ‘os vais a comer el mundo’. Así fue mi charla con Juancho.

Juancho, estás en Santander para participar en una charla sobre la salud mental con jóvenes, ¿consideras que es un tema al que no le damos la importancia que merece?

Creo que cada vez se le da más importancia, antes era un tema tabú y no se hablaba de ello, en el caso de los hombres más aun, por ese tema de mostrar la sensibilidad que se entendía como debilidad, de forma errónea evidentemente.

Cada vez se va dando más visibilidad, pero faltan muchos más medios administrativos. La gente cada vez tiene menos miedo a expresarlo, pero estructuralmente no estamos acogiendo a la gente que lo necesita como deberíamos.

¿Crees que es un problema que cada vez va a más?

Sí, totalmente. El tema de las redes sociales ha influido de forma negativa. También la presión a la que se someten los chavales y la falta de certidumbres: la inseguridad laboral, la emancipación; que muchas veces creemos que es un tema individual pero también hay una parte estructural y social.

Lo importante es que cada vez se va haciendo más visible y ponemos más medios para ayudar.

La gente, y especialmente los jóvenes, creen que acudir a profesionales de la salud mental para pedir ayuda es “estar loco”, ¿por qué crees que esto sucede?

A veces ni siquiera detectamos que un problema es un problema, a veces nos cuesta obtener ese diagnóstico. Por eso es importante que la gente tenga referencias, gente de éxito que también tiene problemas y así puedan quitarse ese miedo.

Y no hablo en mi caso, vale que soy referente de mucha gente, pero no soy un ejemplo de persona exitosa y millonaria como puede ser un futbolista. Parece que ganas dinero y estás bien, pero hay también futbolistas que se suicidan. Es un problema que trasciende a nivel de clases.

En tu caso personal, ¿has necesitado ayuda profesional en algún momento de tu carrera?

Sí que he necesitado ayuda y seguramente no he sabido pedirla. Seguramente he tenido, sin diagnosticar, una depresión cuando era más joven y nunca se lo conté a nadie. Por suerte salí de ello, me refugié también en las canciones para poder canalizarlo, pero nunca hablé de ello,

A día de hoy sí que busco ayuda, aunque no tenga un problema evidente, para sentirme mejor. Sí que es cierto que a veces no das con un perfil de acompañante que te dé un feedback que esperas o que no cumple con las expectativas que tenías, es complicado.

He intentado un par de procesos o tres y dos de ellos no fueron satisfactorios, pero uno de ellos sí que me ayudó mucho en un momento de mi vida que lo necesitaba. Me ayudó a darme cuenta de donde quiero estar, como dice la canción de ‘Nos vamos a comer el mundo’, coincidía con un proceso terapéutico de aquella época. Me ayudó a trabajar en mi asertividad, en saber qué es lo que no quiero, una vez que clarificas eso y que eres capaz de expresarlo y ordenar esos pensamientos, te ayuda a tomar decisiones. Y viendo el resultado, creo que han sido acertadas.

¿Eres consciente de que a través de tu música has ayudado a mucha gente que está pasando por un mal momento?

Sí. Es muy bonito y a la vez lo siento como una responsabilidad. No siempre, al final el arte es arte y no siempre tienes que hacer algo didáctico. Sobre todo, cuando empiezas, lo haces por imitación. Recuerdo tener un punto de ruptura cuando aprendes cosas sobre la vida y te das cuenta de que hay actitudes que tienen determinados referentes que no compartes, tú no eres así.

Cuando la gente comenzó a escucharme y a tener feedback, tanto positivo, como cuando alguien te recriminaba algo que no le ha gustado; me ha hecho pensar. Creo que nunca he tenido esa arrogancia de no admitir errores y este tipo de cosas me han hecho replantearme si estaba en lo cierto o no.

Me di cuenta de que tenía un poder y podía utilizarlo, por eso comencé a cambiar un poco el mensaje que transmitía porque podía hacer bien a los demás; dejé de actuar por imitación y a aproximarme a lo que quiero ser. Desde ese punto se puede ayudar a mucha gente.

Este año que va a comenzar cumples 17 años en la música, que se dice pronto, ¿crees que estás en el mejor momento de tu carrera o que lo mejor está por llegar?

No sé cual es el mejor momento a futuro, pero sí considero que estoy en el mejor momento de mi carrera. Más allá del éxito en base a resultados, que también lo he tenido. Parto de la base de que puedo vivir de hacer lo que me gusta, que es importante, y lo que he construido a mi alrededor es ideal. Estoy donde quiero estar. Trabajo con mis amigos y estoy rodeado de gente que no es tóxica, que me hace feliz.

También tengo capacidad de decidir los proyectos en los que quiero trabajar. Estoy con la gente que quiero. Si va mejor en el futuro, encantado, pero sí puedo seguir como estoy, rodeado de buena gente, yo lo firmaba para siempre.

En 2010 nace Suite Soprano, grupo con el que muchos te conocimos, ¿qué significa Suite Soprano para ti?

El primer paso importante en mi carrera. Significa también ignorancia, en el buen sentido. Significa apertura de posibilidades. Era un inicio de búsqueda de oportunidades y cúmulo de experiencias. Era miles de errores y miles de aciertos. Sin Suite Soprano, no estaría en el punto de mi vida en el que estoy. El grupo me abrió las puertas de lo que ahora soy. Tiene un significado clave en mi vida.

‘Nada más lejos’ y ‘Domenica’, vuestros primeros trabajos, un trabajo diferente a lo que se escuchaba en la escena española en ese momento, con mucha personalidad, ¿cómo recuerdas aquella época?

Lo recuerdo como una etapa bonita y dura a la vez porque emocionalmente no estaba en el punto en el que estoy ahora. Creo que empezamos a dotar de personalidad a lo que hacíamos, con rupturas, alejándonos de la imitación.

‘Domenica’ creo que fue una propuesta que, para el contexto de la época, era diferencial y lo buscábamos de esa forma. Nos sentíamos en ese punto de la vida en el que dejas de ser un chaval y pasas a la etapa adulta, con toda la incertidumbre que comentábamos antes. Qué voy a hacer, en qué voy a trabajar, cuándo me voy a ir de casa de mis padres… a pesar de que comenzábamos a llenar salas, no vivíamos de esto. Malvivíamos. Y lo poco que ganábamos lo invertíamos en seguir trabajando.

Pero fue muy bonito. La gente conocía nuestras canciones de verdad, hacíamos propuestas diferentes. Fue una ruptura porque veníamos de hacer un rap más callejero y pasamos a un rap más introspectivo, más emocional, más adulto.

¿Crees que es uno de los trabajos favoritos de la gente que os sigue?

Muchísima gente lo recuerda como un disco de culto por lo que significó para ellos en esa época porque hemos acompañado a mucha gente en sus depresiones, en sus malos momentos. Y eso que recibió muchas críticas en la época porque veníamos de una inercia y se preguntaban: esto qué es.

Pero mucha gente lo valora como uno de nuestros mejores trabajos porque nos abrimos de corazón, sin pose. Fue un trabajo muy introspectivo para nosotros y lo tengo mucho cariño.

Punto importante en tu carrera. En 2015 decidís emprender vuestra carrera en solitario, un cambio que puede dar mucho vértigo, mucha inseguridad, pueden aparecer dudas, ¿cómo se afronta un cambio de estas características? ¿Cómo lo viviste?

Lo viví de diferente manera dependiendo de la etapa. Al principio sentía una necesidad de empezar en solitario, ahí todavía lo planteábamos más como un “brake” de Suite Soprano, de hecho, seguía con Elhombreviento y con Kaplán, en 2016 no fue una experiencia del todo el solitario. Aunque sí que era bajo el paraguas de mi propio nombre y no el del grupo ya.

Pensaba que, si yo era la mitad de Suite Soprano, por decirlo de algún modo, en cuanto a los cantantes, o un cuarto de grupo, pensaba que la mitad de nuestros seguidores nos acompañarían, y para nada fue así. Pasamos de cantar para 1.500 personas al primer concierto en solitario en el que vinieron 42 personas. Fue un shock fuerte.

De repente fue como vale, se me ha acabado la música, tengo que buscar otro trabajo. Tuve, sobre todo, un mes lleno de dudas y muy triste por eso. Pero dije bueno, voy a disfrutarlo, hay gente que viene a verme. No siempre eran 40 personas, a veces había más, no muchos más, pero sí que venían 100 personas. En Madrid éramos 400, estaba muy bien para la época. Y dije por qué no lo voy a disfrutar, si antes no tenía esto. Saqué amor propio y pensé que tenía capacidad de reinventarme, de hacer cosas nuevas, de hacer lo que me gusta. Dije, lo voy a disfrutar de verdad y así lo hice.

Y cuándo saliste en solitario del todo, ¿qué tal fue?

Fue en 2017. Una apertura total a lo que creo que soy a día de hoy. Como oyente he escuchado todo tipo de música y como persona me he relacionado con todo tipo de personas, de toda clase social y de todos los lugares. Esa apertura total a trabajar con diferentes productores, hacer colaboraciones distintas y aprender de todo el mundo fue cuando pude desarrollar por completo mi personalidad.

Sin duda hubo un antes y un después en tu carrera cuando sacaste ‘Nos vamos a comer el mundo’ con la M.O.D.A., esa canción se ha convertido en un himno, háblanos sobre ese tema. Háblanos un poco sobre ese tema.

Surgió porque a mí me gustaba la M.O.D.A. y hablé con ellos para ver si podíamos hacer algo. Yo recuerdo que estaba de vacaciones en Denia y David me pasó unos acordes con la guitarra y me preguntó sí me gustaba. A mi me encantó y me fui a Burgos.

Este proyecto fue muy jodido porque no tenía ni un duro. Ahora parece que nos ha ido bien, pero hace cinco años no tenía ni para comprar tabaco, literalmente. Había días que no tenía ni para eso. Recuerdo que tuve que pedir dinero a mi familia, incluso. Había conseguido ahorrar 3.000 euros y trabajando en verano ahorré otros 2.000. Con esos 5.000 euros me hice todo el proyecto de ‘Blue Sundays’, que eran ocho canciones con ocho videoclips.

La canción habla un poco del estado de ánimo que tenía en ese momento. Nos vamos a comer el mundo era un vamos pa’ lante con lo que sea. “Si vienen con cuchillos, pa’ lante con los puños” como dice la canción, da igual como te vengan dadas. Si te caes te levantas ha sido un poco mi vida en general.

Siempre he tenido reveses y crisis intensas, pero es cierto que me duran poco. Me duran días y digo venga vamos con cojones y que venga lo que venga, la canción habla un poco de eso. Habla de los momentos malos y también de lo importante que es la amistad, la gente que te rodea para comerte el mundo de verdad, la gente que te acompaña en el camino y que te ayuda a caerte y levantarte, que al final es de lo que va la vida.

Por último, para finalizar este repaso a tu carrera, ¿qué podemos esperar de Juancho Marqués de cara a 2023? ¿Cuándo podemos esperar ese ansiado disco?

Para empezar un disco nuevo que sale en abril. Se llama ‘Paraíso 39’. El nombre es básicamente la dirección de la calle donde estuvimos reunidos un montón de amigos haciendo música. No teníamos un estilo definido. El late motiv es estar rodeado de gente que quieres, como te decía antes. Siempre digo que la música, como dice la gente de fútbol, es la cosa más importante de las menos importantes.

Lo que hago es lo que más me gusta hacer y es mi trabajo, pero me doy cuenta de que es lo que más me gusta hacer, es lo que me hace feliz. Nos reunimos en una casa amigos sin un estilo y fuimos haciendo canciones en función de lo que nos salía en cada momento. Hicimos varias visitas allí durante varios meses, bueno, durante dos años en realidad.

En abril sale este disco. Es muy ecléctico, muy diferente a lo que estaba haciendo últimamente, como creo que han sido siempre todos mis discos, voy cambiando siempre musicalmente. De hecho, voy a sacar este y ya estoy trabajando en lo siguiente, soy así.

En verano haremos festivales y después empezar la gira. Esta semana hemos anunciado el Wizink Center y se han vendido más de 1.000 entradas en las primeras horas, es maravilloso. Llevamos ya cuatro años trabajando en este disco y ya hay ganas de hacer conciertos y de que lo disfrutéis.

Una pregunta extra, ¿conocías Cantabria? ¿Habías estado alguna vez? ¿Qué es lo que más te gusta de Cantabria?

A mí es que de Cantabria me gusta todo. Es un espacio que no conocía tanto hace años, pero desde hace ocho o diez años vengo siempre un par de veces al año. Normalmente vengo a quedarme a Puente San Miguel y luego he estado en infinidad de pueblos, he estado en Somo y en muchas playas haciendo surf…

Además, mi padre veranea tres o cuatro meses al año aquí así que nos lo hemos recorrido entera, por cada pueblo y cada rincón. De hecho, yo pedí que en la gira esté Santander. Es un imprescindible que no puede faltar.

Comernos el mundo, eso fue lo que dijimos.

“La gente que te acompaña en el camino, la que te ayuda a caerte y levantarte es la que...
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