domingo 5/12/21
EDUARDO VAN DEN EYNDE

“El Estatuto da respuesta suficiente a las aspiraciones de autogobierno y no está en nuestra agenda reformarlo”

El portavoz del PP en el Parlamento de Cantabria considera que el nuevo hemiciclo es un reflejo de la situación social y política de la región, y aboga por reformar el reglamento para que la actividad parlamentaria sea más ágil.

El portavoz del Grupo Parlamentario Popular en Cantabria, Eduardo Van den Eynde
El portavoz del Grupo Parlamentario Popular en Cantabria, Eduardo Van den Eynde

Eduardo Van den Eynde (Santander, 1959) repite por tercera vez como portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Parlamento de Cantabria. Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid y miembro fundador del Instituto de Prehistoria y Arqueología Sautuola, es especialista en arqueología medieval, ha dirigido numerosas excavaciones arqueológicas y ha realizado numerosas publicaciones en revistas científicas y monografías relacionadas con la arqueología, el patrimonio y el empleo.

A su juicio, la entrada de los nuevos partidos en el arco parlamentario responde a una demanda social, y considera que ahora “hay más posibilidades de llegar a acuerdos”. Entre las prioridades de su partido para esta legislatura están el estímulo económico y del empleo, mejorar la transparencia del Parlamento y lograr modificaciones en el reglamento para que la actividad plenaria sea más ágil y se adapte a los nuevos tiempos.

¿Responde la nueva realidad del Parlamento a lo que demanda la sociedad?

Sin ninguna duda. La composición del Parlamento no deja de ser un reflejo de lo que deciden los ciudadanos en las urnas, y por lo tanto el que hoy haya más formaciones políticas es el reconocimiento de una pluralidad que ahora mismo es el reflejo de la situación social y política de Cantabria. En este sentido, antes había menos oferta política y posiblemente esas formaciones respondían más a los intereses de los ciudadanos. El panorama más plural y fragmentado es la realidad española, y por tanto se refleja en Parlamento regional y en el Congreso de los Diputados.

Con la mayor representatividad que hay ahora, ¿es más fácil o más difícil hacer política?

Ahora mismo, en cierta forma, la política es un juego de equilibrios. Hay más posibilidades de llegar a acuerdos y de formar mayorías que no son tan predeterminadas como en el pasado. Lo hemos visto, aunque no en toda su plenitud. Podemos responde a una serie de acuerdos de gobernabilidad que hacen que reduzca su capacidad como elemento de crítica o de control al Gobierno, pero ahora mismo se exige más cintura a la hora de hacer política y se enriquece el debate político.

El incremento del presupuesto del Parlamento se debe exclusivamente a que hay más formaciones políticas, pero nunca para aumentar salarios

Y para el Gobierno PRC-PSOE, ¿es más difícil o más sencillo?

En teoría debería de ser más difícil, pero en la práctica no lo está siendo tanto. Antes eran dos formaciones que tenían mayoría absoluta, y por lo tanto no estaban obligados a buscar acuerdos con el resto del arco parlamentario. Ahora sí los necesitan al gobernar en minoría, y entiendo que Podemos, cuando pase toda la resaca electoral y se conforme el Gobierno nacional, debería dar un mayor juego y equilibrar las decisiones en función de los intereses de su electorado. Es cierto que es más complejo para el Gobierno, pero eso hace que sean más sensibles ante las posturas de la oposición.

Muchas comunidades quieren iniciar la reforma de los estatutos a raíz de lo que ocurre en Cataluña. Solo Madrid y Cantabria no lo han hecho. ¿Considera que es necesario?

Nosotros no tenemos en nuestra agenda una reforma del Estatuto. Creemos que da respuesta suficiente a las aspiraciones de autogobierno, y en ese sentido no soy partidario de que se modifique. Lo mismo ocurre con la reforma constitucional. Si hubiera que abordarla habría que definir exactamente en qué va a consistir. No hay un proyecto, solo la idea de que hay que hacer reformas.

El presupuesto parlamentario para este ejercicio es de 7,4 millones de euros mientras que las pensiones suben un 0,25%. ¿No cree que los políticos viven alejados de la ciudadanía?

La verdad es que no. El incremento de las pensiones es pequeño, aunque habría que añadir el valor negativo del IPC, con lo que el poder adquisitivo es mayor. Pero lo cierto es que los salarios de los diputados llevan congelados tres legislaturas. No he conocido nunca un incremento salarial, pero sí una bajada salarial que se aplicó al conjunto de la función pública.

El incremento del presupuesto del Parlamento se debe exclusivamente a que hay más formaciones políticas y, por tanto, hay más portavoces, más grupos parlamentarios que reciben una subvención para el desarrollo de su actividad, pero nunca para aumentar salarios. Es un incremento engañoso, pues a mayor pluralidad política mayor presupuesto, que por otro lado es pequeño en comparación con el resto de la función pública.

Vamos a orientar nuestra acción legislativa primero al control del Gobierno, pero también a impulsar medidas que supongan una mayor actividad económica y generación de empleo

Todos los partidos están de acuerdo en la mejora del portal de transparencia, aunque según IPAR es el más transparente del Estado, con un 98,8 sobre 100. ¿Cree que es una prioridad?

Es cierto que el Parlamento de Cantabria está a la cabeza en transparencia, entre otras cosas gracias al anterior presidente, José Antonio Cagigas. La transparencia no es un camino que tenga ida y vuelta porque es una reclamación de la sociedad. Las retribuciones ya son accesibles para cualquier ciudadano a través del portal, pero las declaraciones patrimoniales obligan a una reforma reglamentaria, y estamos a favor de que sean públicas.

El tiempo para que esto se lleve a cabo es variable. La modificación del reglamento se ha planteado para varios asuntos, y a quien corresponde promover esa agenda de reformas es al Gobierno, que debe trasladarlo a los grupos. Los plazos dependen de cuándo se quiera plantear, pero estamos abiertos a abordar varias reformas reglamentarias que serían interesantes para dar una mayor agilidad al debate parlamentario.

¿Qué reformas plantea el Partido Popular?

Muchos son cambios instrumentales. El propio formato del debate de los Presupuestos de Cantabria está anticuado y responde poco a la composición del Parlamento con los nuevos grupos. Es mucho más reiterativo. Primero se cierra en Comisión, luego se produce un debate totalmente artificioso del Pleno. También hay que abordar la publicación del patrimonio.

¿En qué se va a centrar el PP en esta legislatura?

Fundamentalmente en las medidas de estímulo económico y de estímulo al empleo. Muchas veces se habla en el debate político de los servicios públicos, de su universalidad, de las medidas de emergencia social, pero es muy importante tener en cuenta que la única posibilidad de sostenerlas es que haya actividad económica y empleo. Vamos a orientar nuestra acción legislativa primero al control del Gobierno, que se ejerce siempre, pero también a impulsar medidas que supongan una mayor actividad económica y generación de empleo porque es el principal problema de nuestra sociedad.

Cualquier Gobierno nacional que se conforme fuera del bloque constitucionalista, que sí sería una mayoría estable, creo que está abocado a ser un periodo transitorio antes de unas elecciones generales

Cantabria es la región que más productividad industrial ha perdido. ¿No le parece extraño que Sodercan pertenezca a un partido, e Industria a otro partido?

La salida de Sodercan de la Consejería de Industria tiene más trascendencia de lo que en principio podría parecer. Sodercan es el principal instrumento de promoción industrial de Cantabria, más que la propia Consejería, que es un órgano administrativo que se dedica a gestionar. El hecho de que se haya desgajado de Industria es algo incomprensible, y de hecho dentro de dos plenos la vicepresidenta va a comparecer para tratar de explicar algo que no lo entiende el propio consejero de Industria, como demuestra su reacción en Comisión.

Es una de las cosas en las que la oposición hemos estado de acuerdo, y hemos presentado una proposición no de ley para instar a que Sodercan vuelva a Industria. Al no ser vinculante, el Gobierno se enroca en lo que dice, que es un reparto en función de un acuerdo de Gobierno. Pero los acuerdos nunca pueden ir contra la lógica y la sensatez. Desde luego, la apuesta industrial del actual Gobierno todavía no la vemos.

Los economistas aconsejan 18 meses de ‘política slow’ para aprovechar las reformas planteadas por el Gobierno de Rajoy. ¿Considera que se conformará un nuevo Gobierno o estamos abocados a nuevas elecciones?

Nosotros defendemos que es un momento ideal para que el bloque constitucionalista (PSOE, PP y C’s) conforme un proyecto de Gobierno, que puede ser un gobierno del PP en minoría con acuerdos puntuales o con la participación de las fuerzas que lo constituyeran. Sería fundamental, primero para mantener las políticas económicas y garantizar un escenario de estabilidad de cara a los inversores y los mercados, o a las instituciones y a la UE.

Ahora bien, Podemos ya está hablando de reparto de carteras, y Pablo Iglesias ya se ha postulado como vicepresidente del Gobierno. Pensé que harían un acuerdo programático primero, y luego el reparto de sillones. Parece que estamos dando la vuelta a la tortilla y anteponiendo los sillones.

El escenario que se vislumbra no es uno que nos guste, y creo que no sería positivo para España, pero las matemáticas electorales son las que son. En cualquier caso, cualquier Gobierno que se conforme fuera del bloque constitucionalista, que sí sería una mayoría estable, creo que está abocado a ser un periodo transitorio antes de unas elecciones generales.

¿Esas nuevas elecciones generales beneficiarían al Partido Popular? ¿Y a quién perjudicarían?

Ahora mismo sí, y las encuestas así lo dicen. La incertidumbre es preocupante para el conjunto de los ciudadanos. Hay una parte del voto que no se movilizó porque podían estar descontentos con la gestión de nuestro partido, y que ahora está mucho más movilizado.

El PSOE sería el perjudicado, y las encuestas tampoco dan buenas perspectivas a Ciudadanos, quizá porque se han quedado en una posición excesivamente irrelevante. No solo por su posicionamiento ideológico, de una enorme indefinición, sino por el hecho de que tampoco tienen la capacidad de condicionar la formación de un gobierno o de mayorías parlamentarias estables.

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