jueves 26/5/22

Roberto Sotomayor lleva meses recorriendo España para hablar y tratar de sentar las bases necesarias para lograr una lucha contra la ludopatía común en todo el territorio. En este recorrido, ha pasado por Cantabria para participar en el VII Foro Cántabro por el Cambio. Eldiariocantabria.es y el programa de radio Cantabria en Sintonía entrevistan al tricampeón de Europa, dos veces subcampeón del Mundo en atletismo y consejero estatal de Podemos para abordar la adicción al juego en España y en Cantabria, la regulación y cómo afrontar los problemas que genera.

Ha estado en Cantabria para participar en el VII Foro Cántabro por el Cambio con una intervención sobre el juego. La pregunta parece obligada. ¿Está regulado lo suficiente en España?

Las asociaciones que luchan contra la ludopatía ya advierten que mucha gente llega con problemas de enganche a las criptodivisas

No lo está. Y hay que explicarlo porque la gente no sabe cuáles son las competencias estatales y las autonómicas. Muchos piensan que como ya está Alberto Garzón tendrían que estar cerradas las casas de apuestas. Creo que las comunidades autónomas tienen que ponerse a trabajar con este asunto. Es cierto que, dependiendo del territorio nos encontramos unas situaciones u otras, pero es un problema grave, sin duda.

Durante años hemos vivido un bombardeo de anuncios en todos los ámbitos. ¿Hemos normalizado el juego?

Lo hemos hecho durante más de una década, sobre todo con los dos gobiernos de Mariano Rajoy en donde no hubo ningún plan de prevenciones, se bajó cinco puntos el impuesto de sociedades y se aprobaron más de un centenar de licencias online en 2012. Diez años después nos encontramos con unas cifras de ludopatía que son indecentes, con un país con tasas de ludopatía juvenil por debajo de los 20 años que son las más altas de la UE, con un sector que minimiza el problema que tenemos, que echa balones fuera, y con unos políticos que conniven con el sector del juego o que directamente no se están enterando del problema. Hay una normalización desde el momento en el que nos parece lógico que en un colegio no se vendan comidas con grasas saturadas y, sin embargo, no prestamos atención a que hay una casa de apuestas a 100 metros del colegio. Esto hay que romperlo.

Más del 40% de los menores de Cantabria a partir de 15 años ha jugado a un juego de apuestas. ¿Cómo se lucha contra esto?

Hay que hacer mucha pedagogía. También regular, pero sobre todo pedagogía. Estoy muy preocupado con el proyecto FES que ha sacado parte del sector del juego en colaboración público-privada con las consejerías de Educación, Cultura y Deporte en algunas comunidades autónomas para dar charlas de juego responsable en institutos y colegios. Esto lo ha comprado el Gobierno de Cantabria. Me parece una auténtica aberración, estoy indignado. No me imagino a alguien de la patronal del tabaco dando una charla en un colegio sobre cómo fumar responsablemente. Hay que tomarse esto mucho más en serio. Tiene mucho que ver cómo se les ha vendido a los chavales la forma de ganar dinero fácil, rápido y sin esfuerzo. Y esta cultura capitalista, neoliberalista, está haciendo mucho daño a la gente joven. Lo estamos viendo ahora con las criptodivisas. Las asociaciones que luchan contra la ludopatía ya advierten que mucha gente llega con problemas de enganche a las criptodivisas.

Si no queremos tener tasas de ludopatía lo que habría que hacer es no invitar a jugar

Si los profesionales del juego imparten esas charlas, eso puede dar lugar a confusión a los jóvenes.

Lo hacen desde el punto de vista del juego responsable, una figura que ha creado el sector para decirles a los chavales cómo jugar para no caer en la ludopatía. Creo que si no queremos tener tasas de ludopatía lo que habría que hacer es no invitar a jugar. Esta normalización es lo que ha permitido que el sector del juego esté entrando en los colegios y las instituciones mediante la permisividad de los gobiernos andaluces, vascos, cántabros, que por ahora son los que han comprado el proyecto FES.

¿Qué es esto del ‘juego responsable’ exactamente?

Es una figura para blanquear su negocio, así de claro. Blanquear su negocio como si fuera algo seguro. Para el ludópata esto es muy peligroso, pues lo ve y se siente seguro porque cree que está jugando en una plataforma segura y que todo es muy sano. No debe de serlo cuando los chavales están enganchadísimos a las apuestas. Hay una connivencia del sector del juego con las autonomías porque mueve mucho dinero. Este negocio mueve casi 26.000 millones de euros. Esto no pasa solo en Cantabria, en otros territorios la connivencia es indecente. La ley que se aprobó en Castilla-La Mancha con el señor Page no menciona ni una sola vez las apuestas, solo se habla de juego. Esto no es un juego, es un negocio y son apuestas. Leyes en Extremadura permiten que todo el dinero recaudado de las sanciones por infracciones graves repercutan directamente a las asociaciones que luchan contra la ludopatía, pero en los últimos años han recibido 0 euros. No ha habido inspecciones de ningún tipo. Hay leyes como en Euskadi que establecen una distancia de 150 metros entre un colegio y una casa de apuestas. Esto es totalmente indecente. En algunos territorios se están haciendo cosas muy interesantes, pero en otros hay una clara connivencia, como está pasando en Cantabria.

El hecho de que se instalen estas casas de apuestas cerca de un colegio, ¿se salta la ley?

Los chavales entre 18 y 30 años vuelven a las casas de apuestas físicas como modo de diversión

Realmente no, las que están por debajo de la distancia mínima es porque ya estaban aprobadas sus licencias antes de entrase en vigor la reforma. Es lo que ha pasado en Extremadura o en Cantabria.

¿Ha ido bajando la media de edad a la que se empieza a apostar?

La realidad es que, hasta hace 30 años, la edad media del jugador era de 35-40 años, y ahora nos encontramos que la edad ronda poco más de 20 años. Ellos juegan más a las apuestas deportivas y ellas al bingo. Aquí también hay una perspectiva de género, no hay que olvidarlo. Toda esta normalización de apuestas deportivas ha roto completamente los esquemas que hasta hace poco teníamos establecidos, incluso a las propias asociaciones. Si nos fijamos en los observatorios del juego de las autonomías, lo que dicen es que los chavales entre 18 y 30 años vuelven a las casas de apuestas físicas como modo de diversión. Van en grupo. Esto es un drama, no hemos sabido conectar con la gente joven. Llevamos 20 años sin ofrecer alternativas de ocio y de cultura decentes y atractivas. Hay generaciones que han crecido y siguen viviendo en la crisis. Falta de expectativa de futuro, trabajo precario, gente que se tiene que ir fuera. Todo esto tiene mucho que ver con lo que hablamos. Esta forma de diversión me parece muy contraproducente.

¿Han aumentado los casos a raíz de la pandemia?

Mucho, un 250%. Es un problema, porque los padres piensan que sus hijos están a salvo, y resulta que están enganchados. Algún día habría que poner sobre la mesa los juegos monetizados, esos en los que tienes que pagar para que tu personaje tenga una determinada ‘skin’. El otro día, en un partido de fútbol de Primera División, hubo un penalti y hubo un montón de anuncios de Bingo Slots. Buscamos información, hablé con el Secretario de Consumo, y vimos que la sede social era de una casa de apuestas, pero ese juego no es un bingo virtual, es un juego monetizado en el que no hay un beneficio. Y por eso queda fuera del decreto. Es una forma de enganchar a la gente joven.

En 2017 hubo 2.744.000 anuncios invitando a la población española a apostar

No son pocos los famosos de muchos sectores que han participado en estos anuncios. ¿Qué clase de mensaje lanza eso a la sociedad?

En primer lugar, menos mal que ha tenido que llegar un ministro al Gobierno de España para acabar con esta indecencia. Hasta hace nada esto era lo común. En 2017 hubo 2.744.000 anuncios invitando a la población española a apostar. Por eso, cuando el sector del juego minimiza esto, me hace mucha gracia. Creo que ha habido un desconocimiento claro de lo que estaba pasando en los primeros años, pero ahora ya no vale esta excusa. Actores, presentadores de televisión, deportistas, han colaborado con esta tragedia. Ha sido un drama.

Como deportista, ¿qué opinión le merecen estos anuncios que vinculan deporte y apuestas?

Es un insulto. Hay muchos niños y niñas que ven en ellos un ejemplo a seguir. Pero creo que tiene que ver con la normalización del juego. Igual que hace 20 o 30 años asistíamos al problema de la heroína y después la cocaína, ahora tenemos el problema del juego. Es una adicción sin sustancia que actúa en el cerebro igual que la cocaína. Tienes esa necesidad de seguir jugando y gastando dinero, y no puedes parar. Es un problema de salud pública, hay que decirlo claro y tomárselo muy en serio. En España hay 1.500.000 de personas que sufren trastornos de juego problemático. Estamos ante un ejército de adictos. Los chavales tienen adicciones a todo tipo de cosas, no solo a las apuestas: redes sociales, móvil, juegos monetizados, alcohol, drogas, sexo.

Hay un dato que me preocupa mucho. En España el suicidio juvenil es la primera causa de muerte no natural, y el juego es la tercera causa de muerte suicidio. Poca broma con esto. Es otro dato que el sector del juego minimiza, incluso niega, pero está ahí.

¿Qué grado de responsabilidad tienen las instituciones en todo lo que está ocurriendo? ¿No habría que empezar ya a regular elementos como los juegos monetizados?

Vamos tarde. Me consta que el Ministerio está trabajando sobre ello, pero es que venimos de un desierto. Después de Macao y Las Vegas, España era el lugar del mundo donde más fácil era implantar un negocio del juego. Se ha puesto una primera piedra. Ahora es mucho más difícil suplantar una identidad en el juego online, se ha prohibido la publicidad en campos de fútbol, en camisetas, en horario de público infantil. Por cierto, después de los anuncios de casas de apuestas venía otro de empresas de micropréstamos. Desde que han caído los anuncios de casas de apuestas han caído un 80% los de micropréstamos. Solo hay que ir a una asociación vecinal que lucha contra la ludopatía para darse cuenta de que una de las mayores tragedias que tienen las familias es que los chavales están superenganchados y arruinados.

En los últimos años las casas de apuestas han crecido en los barrios más humildes. ¿A qué responde este fenómeno?

El sector del juego siempre lo niega. Yo les invito a que vengan a Vallecas o al barrio de Usera en Madrid. Y que se lo explique a las familias. En Madrid, en el lugar donde yo vivo, han crecido casi un 600% en los últimos cinco años, y en los barrios de clases medias bajas todavía más. No es una casualidad. Está todo bien pensado, y hay una clara perspectiva de clase. Detrás de las grandes operadoras están los fondos buitres.

Lo primero que habría que hacer es dotar de recursos públicos a las comunidades para poner en marcha programas y tratamientos

Las perspectiva de género también se da en la estigmatización de la mujer jugadora. Si vemos a un señor jugando a una máquina tragaperras, lo vemos normal; pero si vemos a una mujer, es que ha dejado a la familia de lado. Los datos dicen que ellas llegan mucho más tarde y más deterioradas a las asociaciones que luchan contra la ludopatía. Hay un 70% de mujeres que sufren trastornos de juego problemático que, además, sufren violencia de género. Ha habido una cosificación y una sexualización de la mujer en los anuncios de estos años. Y no me puedo olvidar de las trabajadoras y los trabajadores del sector que sufren acoso laboral y sexual.

Como adicción, ¿qué dificultades presenta la ludopatía para ser tratada?

Habría que poner datos encima de la mesa sobre la asistencia sociosanitaria y los recursos públicos en un país donde la sanidad pública está siendo desmantelada. En España hay 6 psicólogos por cada 100.000 habitantes y la media es de 14. Esto tiene mucho que ver con lo que estamos hablando, muchas familias no tienen recursos para pagar un tratamiento contra la ludopatía.

Lo primero que habría que hacer es dotar de recursos públicos a las comunidades para poner en marcha programas y los tratamientos, que son caros y no todas las familias se lo pueden permitir. El problema está en la prevención, pero también en el tratamiento.

Con la reforma de la ley, ¿han aumentado las sanciones?

Una de las cosas que tenemos que remarcar son las inspecciones. Hay pocas. Si realmente hubiese las que tienen que hacerse, estoy convencido de que a estos negocios se les asfixiaba completamente. Hay una clara dejadez por parte de las instituciones. Insisto, son organizaciones legales, pero desde la organización que represento, creemos que hay que regularlo y, en su caso, incluso habría que restringir. En algunos lugares se ha prohibido la publicidad y la promoción de las casas de apuestas físicas en toda la ciudad, como en Islas Baleares. Prevalece la salud pública, de nuestra gente y nuestros chavales.

Entonces, ¿qué soluciones hay?

Regulación, inspección, tratamiento, recursos públicos, atención sociosanitaria para las familias, mucha pedagogía y voluntad. Voluntad de querer cambiar esta situación. Voluntad de las instituciones, quiero decir. Entiendo que las miles de familias que están atravesando por este periplo en el desierto se ven abandonadas, pero entiendo que tienen esa voluntad. En toda España hay muchas asociaciones, pero se ven abandonadas por parte de las instituciones y las propias autonomías. No puede ser que se pidan ayudas, se concedan y, por otro lado, se aprueben no sé cuántas licencias para que haya más casas. Esto no es luchar contra la ludopatía. Si se quiere luchar, lo primero que hay que hacer es regular el sector y cerrar casas de apuestas. No puede ser que la calle de Europa en Bravo Murillo tenga 16 casas de apuestas.

En su recorrido, este viernes estará en San Sebastián de los Reyes.

Es una campaña que pusimos en marcha en septiembre desde Podemos. Hemos estado en Cataluña, Euskadi, en Castilla y León, en Andalucía, en Madrid, Valencia, Murcia, Castilla-La Mancha. Se trata de sensibilizar y sacar pecho de lo que se está haciendo en los territorios donde gobernamos y tenemos competencias. Creo que es muy ambiciosa, pero muy necesaria para la gente. Es un tema muy de barrio, muy vecinal, muy transversal. A nadie le gusta tener un negocio de estos debajo de su casa.

¿Trabajan con alguna asociación en particular?

No, pero sí mantenemos relaciones con asociaciones en todo el país. Yo personalmente he ido a visitar a varias para hablar con ellos y que nos transmitan el termómetro de lo que está pasando, sobre todo tras la pandemia. Una de las cosas que nos pusieron sobre la mesa es que hay un problema con el juego, pero también con las cajas botín, los juegos monetizados, las empresas de micropréstamos, adicciones al sexo. Hay muchos dramas. Muchas veces veo ciertos discursos que no tienen nada que ver con lo que pasa en la calle. Esa distorsión entre lo que se habla en una rueda de prensa y lo que está ocurriendo en la calle es lo que tenemos que intentar acercar.

“El Gobierno cántabro está en connivencia con el sector del juego porque mueve mucho...
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