miércoles 1/12/21
REINHARD WALLMANN

“Barajamos medidas como adelantar el toque de queda cuando la incidencia acumulada sea mayor de 500”

Reinhard Wallmann, actual director de Salud Pública de Cantabria, valora la situación sanitaria en la región

Reinhard Wallmann, director general de Salud Pública de Cantabria
Reinhard Wallmann, director general de Salud Pública de Cantabria

Si algo ha marcado a la sociedad cántabra en los últimos meses ha sido la crisis sanitaria que ha traído consigo la COVID-19. Aplausos en los balcones, restricciones y medidas de distanciamiento y seguridad… Todo lo ocurrido desde marzo ha girado en torno a esta nueva enfermedad. 

Después de varios meses intentando convivir con el virus, a finales de diciembre llegó la vacuna a España. Sin embargo, la campaña de vacunación en Cantabria recibió constantes críticas en su inicio, ya que la región, junto a la Comunidad de Madrid, se situó a la cola de la vacunación en España. 

Este hecho provocó el cese de Paloma Navas de la Dirección General de Salud Pública, quien fue sustituida por Reinhard Wallmann, epidemiólogo de origen austríaco especializado en Medicina Preventiva y Salud Pública en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla. Además, ha estado estrechamente ligado al Servicio Cántabro de Salud (SCS).

Su entrada a la Dirección General de Salud Pública se ha visto envuelta en un contexto polémico tras el cese de Paloma Navas. ¿Qué supone para usted ostentar este cargo tras todo lo ocurrido en los últimos meses y, especialmente, tras la salida de Navas?

Desde el inicio de la pandemia he estado trabajando conjuntamente con Paloma Navas. Somos compañeros del MIR e hicimos el máster en Salud Pública juntos en Madrid y tenemos muy buena relación. Nos enriquecemos el uno del otro y no hubo ningún problema en ningún momento.

Desconozco lo que hay detrás y no me interesa. Tan solo sé que aquí hay trabajo que hacer y yo he venido a intentar que la pandemia de la COVID-19 afecte lo menos posible a la sociedad cántabra.

¿Cómo cree que está siendo el impacto de la tercera ola en Cantabria?

En realidad, si miramos la curva de la incidencia, Cantabria está en la cuarta ola de la COVID-19. Tuvimos la primera en marzo. Luego vino la segunda, que empezó a finales de agosto y acabó a principios de octubre, y poco a poco empezó a bajar durante dos o tres semanas, mientras el resto de comunidades seguían incrementando los contagios. 

Después vino la tercera ola a finales de octubre, que tuvo su pico en los meses de noviembre y diciembre. Y ahora ya ha empezado la cuarta ola en Cantabria. No obstante, a niveles globales, probablemente podemos interpretar la segunda y tercera como una sola. De hecho, la ola depende de cómo interpretas la curva de la incidencia. Aunque en epidemiología no hablamos de olas, sino de ondas. Una ola se rompe, las ondas no. 

Ahora mismo tenemos unos indicadores muy buenos, sin cantar victoria. Lo que hemos aprendido de esta pandemia es que no hay enemigo pequeño, y no hay que subestimar nunca a un enemigo. Este virus está en el límite de ser un ‘ser vivo’, aunque carece de cualquier intelecto. A pesar de eso, juega con unas ‘armas’ muy fuertes, y su único fin es reproducirse. 

El virus ha aprendido a esquivar los anticuerpos de las personas que ya pasaron la enfermedad

Con este virus han surgido diferentes cepas: la brasileña, la sudafricana y la británica. En el caso de Cantabria, se han detectado varios casos de la variante procedente de Reino Unido. ¿Cómo está impactando en la región?

El enemigo nos va ganando si le dejamos. Una de las formas con la que lucha contra nosotros es que muta y cambia para esquivar al sistema inmunitario. Eso pone en peligro, por un lado, a personas que ya no son susceptibles, en teoría, porque ya pasaron la enfermedad, y con esta mutación pueden volver a serlo. El virus ha aprendido a esquivar los anticuerpos de las personas que ya pasaron la enfermedad.

La vacuna funciona igual, te induce una respuesta inmunitaria y, al aprenderla, tienes anticuerpos. Las variantes han aprendido a hacer que los anticuerpos no neutralicen tan eficientemente al virus. ¿Y cómo lo ha hecho? Pues simplemente con la presión evolutiva que ejerce sobre él. Mediante mutaciones aleatorias ve que algunas de esas nuevas mutaciones tienen una ventaja sobre todas las demás, y ahí es cuando se empieza a replicar más y más. 

Esta es una de las ‘armas’ que tiene el virus para luchar contra nosotros. La otra es incrementar su contagiosidad, y ese es el caso de la variante proveniente de Reino Unido. Y si es más contagioso, se puede replicar más, por lo que puede alcanzar colectivos más amplios.

En Cantabria, desde la última semana de diciembre, llevamos cinco semanas detectando un incremento de la variante británica. Ahora mismo, de 151 muestras aleatorias, hemos visto que el 35% de lo que llevamos de esta semana, hay una altísima sospecha de que es la variante británica. Por otro lado, de 32 muestras estudiadas, 31 proceden de esta mutación.

¿Cree que las restricciones actuales con suficientes para evitar la expansión de la COVID-19 o habría que implantar más?

De momento vamos por buen camino. Cuando surgió el coronavirus tuvimos que confinarnos, y eso funcionó muy bien. Pero también había mucha incertidumbre. Sin embargo, ahora conocemos más al virus. Tenemos que equilibrar la balanza con las medidas justas.

En las próximas dos semanas es de esperar que vaya a haber un incremento de hospitalizaciones

Pero ahora mismo la ocupación hospitalaria está superando a la de los niveles del pasado marzo.

No hay enemigo pequeño, y todavía nos puede dar muchas sorpresas. Llevamos varios días de estabilización, y algunos de los indicadores que estamos manejando están apuntando hacia abajo. Eso no quita que puedan aparecer brotes locales importantes que vuelvan a descontrolar la situación.

No hay que bajar la guardia. La situación a veces va por brotes, y si hay uno que se expande mucho, va a afectar a toda la región.

Por otro lado tenemos el ámbito hospitalario, que siempre tarda más en empezar a bajar. En las próximas dos semanas es de esperar que vaya a haber un incremento de hospitalizaciones. De hecho, ahora estamos aún por encima de los umbrales de preocupación.

A nivel de Cantabria vamos a actuar barajando medidas como adelantar el toque de queda cuando la incidencia acumulada a 14 días sea mayor de 500 por cada 100.000 habitantes y una ocupación de UCI por encima del 40%. Ahora la ocupación se sitúa en el 35%, pero para empezar a tomar acciones se tienen que cumplir los dos casos.

Hosteleros, gerentes de gimnasios, comerciantes… Han sido varios los sectores que han mostrado sus quejas por las restricciones en Cantabria. ¿Se ha valorado la relajación de estas medidas a corto plazo?

A diario evaluamos la situación. Intentamos afinar al máximo, pero cuando se ven tantos contagios como ha pasado en Laredo, donde los datos han sido muy preocupantes, hemos tenido que aplicar medidas más contundentes. Sabemos que es destructivo para algunos sectores, pero no nos queda otra para parar el virus.

Hay un 40-45% que no podemos averiguar dónde se ha contagiado

¿En qué ámbito se encuentra el mayor riesgo de expansión de la COVID-19 en la región?

El ámbito predominante siempre es el social, en los domicilios en concreto. El 46% de los casos tienen su origen en las reuniones sociales. El siguiente gran bloque es el desconocido, y es que, cuando rastreamos, a nivel de Cantabria, hay un 40-45% que no podemos averiguar dónde se ha contagiado.

¿Qué diferencia hay entre esta cuarta ola y la primera?

La gran diferencia es la cantidad de incertidumbre que hubo en la primera con respecto a la actual. La primera fue muy importante desde el punto de vista del impacto de la mortalidad. Sin embargo, infradetectamos muchos casos. El número de casos ocultos en la primera ola fue tremendo. Tan solo testeábamos en los hospitales. La semana pasada hemos superado el número de pruebas realizadas con 16.412 test de detección de infección activa, mientras que en la semana 13 del año pasado no llegábamos a 4.000. Ahora Cantabria tiene una capacidad de respuesta muy buena.

¿Cuándo cree que va a ser el pico de esta cuarta ola?

Es difícil de saber. Si ahora empezamos a bajar los casos, en seis o siete días probablemente alcanzaremos la peor situación hospitalaria y, a partir de ahí, empezará a bajar. Sin embargo, también es más difícil predecir el futuro por la incertidumbre de la variante británica.
 

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