martes 19/10/21
ALEJANDRO RIVAS

“Hay que aprender a resolver los conflictos sin llamar a ‘papá’ Madrid”

El Secretario General del Círculo de Ruiloba afirma que los problemas siempre estarán presentes en cualquier grupo de personas, pero es necesario afrontarlos desde la mesura y el diálogo.

Alejandro Rivas, Secretario General de Podemos Ruiloba
Alejandro Rivas, Secretario General de Podemos Ruiloba

Alejandro Rivas, torrelaveguense afincado en Ruiloba, es una de las voces que han criticado la gestión del Secretario General de Podemos Cantabria, José Ramón Blanco. Con la perspectiva y reflexión que aporta la experiencia, el líder del Círculo en esta localidad ha sido Director y Psicólogo  del Colegio Verdemar y profesor en la facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Cantabria, entre otros cargos. Su salto a la política está motivado por la necesidad de ofrecer un futuro a las próximas generaciones, y considera necesario que Podemos Cantabria aprenda a solucionar sus propios problemas sin recurrir a ayuda externa. Reconoce que en el partido hay gente muy válida, aunque la falta de experiencia puede ser un problema a la hora de organizar el partido.

¿Qué le impulsa a convertirse en Secretario General de Podemos en Ruiloba?

En su día luchamos por nosotros, por recuperar libertades, participación, y conseguimos progresos importantes, quizá no tan gloriosos como algunos dicen pero sí muy importantes para lo que teníamos. Y ahora tenemos que luchar por nuestros hijos, porque incluso las personas que tenemos una situación económica desahogada, con una pensión y que vivimos razonablemente, hay algo que no podemos darle a los hijos, que es un empleo en el que se sientan realmente realizados, en el que cubran con el trabajo y la remuneración sus aspiraciones, que se liberen de los padres. Estamos en una situación no solo lamentable, en la que los hijos tienen que mendigar a los padres para salir o invitar a los amigos. Es que han perdido la ilusión por el futuro, y eso es gravísimo porque se pierde una generación completa.

"Me lanzo a la política porque a las nuevas generaciones les falta la ilusión que tuvimos en nuestro tiempo"

Tengo un hijo y una hija de veintitantos y lo tienen muy crudo porque no pueden aspirar a nada. Les falta la ilusión que tuvimos en nuestro tiempo, que es el motor de la vida. Esa es la razón por la que me lanzo. Siempre he estado en una línea progresista en mi trabajo, aunque durante muchos años la he tenido que moderar porque trabajaba en una institución ideológicamente muy cerrada. Tenía que hacer progreso dentro de unas limitaciones importantes. En todo caso, siempre vivimos en la Transición la ilusión de hacer un país nuevo. Antes de trabajar ya había militado en las pequeñas cosas que se podían hacer en los 60, incluso con avisos de represalias.

Me resulta dolorosísimo que estamos dejando a los hijos un mundo irrespirable, y no solo en temas de cambio climático. Me parece mucho peor el aspecto social, político, etc.

¿No cree que la sociedad puede dejar pasar el último tren para reconducir la situación?

Siempre habrá oportunidades, pero esas oportunidades las tenemos que construir y desarrollar. Las cosas no caen del cielo. Efectivamente, tenemos una oportunidad única de cambiar las cosas y de hacer un país distinto, nuevo en muchísimos aspectos. El panorama de la corrupción es asfixiante; ya no son personas, son grupos. Es insoportable.

¿Y el aforamiento de los diputados?

Eso son rémoras del pasado hechas para cubrirse las espaldas, como ahora se ve muy bien. Una de las cosas en que hemos avanzado es que los medios están mucho más abiertos, se denuncian los casos con bastante agilidad. Lo que se va sabiendo, porque nos cubrimos con tantas garantías…, y a pesar de las dificultades se va sabiendo por qué a algunos les trasladan al Senado para cubrirse las espaldas, o por qué otros, antes de cerrar una legislatura, blindan a los miembros más importantes en una Comisión para que no se les pueda acusar.

"El aforamiento de diputados es una rémora del pasado hecha para cubrirse las espaldas"

¿Cómo surge y se gestiona el Círculo de Ruiloba, cuando hay municipios más grandes en los que Podemos todavía no tiene presencia?

Es un proceso muy similar al de otros municipios, tal vez más acusado dado que su población es de menos de 800 habitantes. Nace con la ilusión de Podemos haciendo unas asambleas medianamente numerosas donde asisten entre doce y quince personas interesadas por saber lo que era Podemos. Hay un dato que no he explicado: en Ruiloba hay una población muy importante que, sin residir ni estar empadronados, tienen casa aquí y participan de la vida municipal.

Es una zona de cierto buen nivel socioeconómico y cultural. Cuando Podemos nació e ilusionaba a mucha gente progresista, se reunían para discutir sobre política, progreso, sociedad, pues los círculos no tienen competencia política. Eso decayó a medida que terminaba la época del verano, y en invierno la gente solo viene durante el fin de semana, cuando no se hacen las reuniones de los círculos.

En ese momento me doy cuenta de que hay que recuperar a la gente del pueblo, y eso es mucho más difícil. Los vecinos de estas zonas tienen muchos reparos en hablar en público, y menos refiriéndose a un partido político del que se han dicho tantas barbaridades. A la gente de base, aunque tenga una mentalidad progresista, le resulta difícil incluso que le vean asistir a una reunión.

"Es sorprendente cómo los políticos a veces no responden a lo que se les pregunta, completamente ajenos a lo que ocurre"

Esto enlaza con el conflicto a nivel regional. La falta de apoyo de la estructura regional nos ha dejado a las localidades pequeñas un poco en el aire a la espera de qué podemos hacer, siempre apoyados por los círculos vecinos o de entidades regionales. Lo que importa es trabajar para cambiar el país, lo de las siglas es secundario. Al quedar sin apoyo porque la estructura regional está funcionando de aquella manera, el Círculo de Ruiloba está en stand by, esperando esos apoyos. De ahí surge la idea que promoví de crear un gran círculo territorial llamado Cantabria Occidental, de Torrelavega al oeste, que nos ayudara a recuperar la línea de flotación y facilitara la creación de nuevos círculos.

Uno de los proyectos es que las asambleas se hagan cada vez en una localidad. La próxima se va a realizar en Reinosa porque es uno de los núcleos más alejados de Cantabria occidental, y la siguiente en Potes. Hay que ir allí porque hay gente que vive el proyecto Podemos, y hace falta darles ánimo.

¿No debe ser el Secretario General el que cuide la relación con los círculos, que al final son los que le eligen?

Claro, pero también nuestra. A lo mejor la expresión de la necesidad tiene que surgir de los que tenemos esas necesidades. No hay que olvidar que Podemos, como partido, ha nacido hace poco más de un año. Los documentos organizativos se aprueban en noviembre de 2014. ¿Cómo es posible que en poco más de un año un partido se conforme con gente que, aunque tiene buena formación, carecen de experiencia, incluso laboral? No digamos ya experiencia en dirigir organizaciones formales.

Esa falta de experiencia explica que un Consejo Ciudadano de 30 miembros, a los que votamos todos nosotros, la mayoría sin conocerles, tenga los problemas que tiene. Lo que me extraña es que no haya estallado mucho antes. Es natural que haya conflictos y tensiones.

Una de las críticas que más se hacen al Secretario General es el abandono que sufren los círculos.

Eso no es del todo cierto. Podemos somos todos. A mí no me arregla que el Secretario General no atienda a los círculos. Yo tengo una obligación con las áreas y las responsabilidades que he asumido. Estaría muy bien que el Secretario General coordine y anime a los círculos, pero somos nosotros los que tenemos que hacer el resto.

¿No cree que los círculos de Podemos habrían necesitado una mano que los guiase, y que se dejase la política a gente más preparada?

Esa mano la había. Era Javier Campo, que se ocupaba del contacto con los círculos. Quizá le ha faltado apoyo del Consejo Ciudadano, que desde el principio tuvo pequeños conflictos. Se quedó un poco solo, al igual que me ocurre a mí con mi tarea de Secretario General. Podemos no tiene sueldos, y no tiene liberados salvo casos muy concretos, por lo que tenía que dedicar casi media jornada diaria a la coordinación de los círculos.

"Podemos no se va a romper. Los conflictos son rivalidades entre personas, algo explicable en cualquier grupo humano"

Lo que hace falta ahora es ponerlo en práctica, y lo que creo más importante, establecer un proceso de evaluación permanente para corregir. El diseño de lo que había que hacer estaba bien planteado, pero ha faltado ese análisis y ese espíritu reformador. Falta un plan de trabajo porque el Consejo Ciudadano no ha logrado realizar esa labor de equipo.

Pero hay comentarios de personas en Podemos que no ayudan a mejorar la situación.

Es cierto. Yo he escrito en Plaza Cantabria un artículo titulado ‘¿Y una Comisión de Mediación?’, y he recibido comentarios de todo tipo, la mayoría de ellos tirando piedras y recurriendo al insulto porque se esconden detrás de un pseudónimo. España es así, y la gente es así. Y eso hay que cambiarlo, pero no en Podemos, sino en el país.

También hay que aprender a no falsificar y ocultar información, que en definitiva es una forma de falsificación y la base fundamental de la corrupción. Los políticos son todos catedráticos en ocultar y escaparse de la realidad. Es sorprendente cómo los políticos a veces no responden a lo que se les pregunta, completamente ajenos a lo que ocurre.

¿El problema de Podemos va a terminar rompiendo el partido en Cantabria?

Podemos no se va a romper. Es cierto que hay conflictos, algunos se están tratando de suavizar porque tienen un fuerte componente visceral y emocional, no es algo político. Son rivalidades entre personas, algo explicable en cualquier grupo humano. Se está tratando de solucionar con la mediación de Madrid, que está ayudando a que se mantenga la convivencia.

"La gente como nosotros somos prudentes más precavidos y nos cubrimos la espalda antes de lanzarnos"

Pero es que en agosto tampoco se solucionaría. Aunque se hiciera una votación muy escrupulosa, al final van a seguir siendo personas los que sigan ahí, y van a volver a tener conflictos. Y habrá que aprender a resolverlos sin llamar a ‘papá’ o ‘mamá’ Madrid.

¿No cree que un Secretario General tiene que saber rebajar la tensión para luego recuperar?

Un Secretario General tiene sus filias y sus fobias, comparte mejor los puntos de vista de unos que de otros. No es lo debido, pero eso lo tenemos que seguir admitiendo, y también moderándolo, criticándolo y controlándolo para que pase unos niveles mínimos.

¿La solución de futuro para los pequeños círculos de Podemos es crear un Círculo Occidental?

Esto todavía es un embrión, pero va avanzando poco a poco en la buena dirección. Salvo en el núcleo de Castro Urdiales, consolidado y que funciona muy bien, y en el de Piélagos, en el resto esa fórmula tendría mejor futuro con estructuras territoriales más amplias que amparen y den oxígeno a los municipios pequeños. Una de las ventajas es que podría delegar tareas y repartirlas entre gente que participa, por lo que creo que es una fórmula válida. No lo he hablado con nadie, pero creo que es la solución de futuro para occidente, y probablemente para la zona central y la zona de la bahía.

¿No cree que a los círculos les falta formación?

Por supuesto. Hay gente muy valiosa pero sin formación en temas organizativos, administración, etc. Faltan conocimientos básicos de economía, derecho, etc.. Pero se está en ello. Hasta hace un mes que ha empezado a funcionar la Oficina del Diputado en Torrelavega no había ni siquiera un lugar para reunirse. De hecho, ni siquiera hay todavía línea de teléfono. Una de las necesidades más urgentes es educar en las nuevas tecnologías, pero dado que son con conexión a internet, tienen que hacerse en casa de alguien.

La mesura en el análisis es una de sus características. ¿Cuánta gente hay como usted en Podemos?

Más de lo que parece. La gente como nosotros somos prudentes, y nos falta valentía para dar un paso adelante. A nuestra edad, y con la historia que hemos vivido, somos más precavidos y nos cubrimos la espalda antes de lanzarnos.

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