viernes 27/5/22
ALEJANDRA JACINTO

“El alquiler de la vivienda es la factura más cara que pagamos”

La secretaria de Vivienda de Podemos considera que la nueva Ley por el Derecho a la Vivienda parte de la base de que este sector no es un mercado, sino que pertenece a un derecho fundamental.

La secretaria de Vivienda de Podemos, Alejandra Jacinto, en La Moraduca | Foto: edc
La secretaria de Vivienda de Podemos, Alejandra Jacinto, en La Moraduca | Foto: edc

Alejandra Jacinto (Madrid, 1989) visitaba este jueves Cantabria para participar en el VII Foro por el Cambio organizado por Podemos Cantabria. Secretaria de Vivienda de Podemos, diputada y coportavoz en la Asamblea de Madrid, Jacinto analiza en esta entrevista la Ley por el Derecho a la Vivienda que ha impulsado el Gobierno de coalición y valora la actual situación política nacional.

Está en Cantabria para participar en el VII Foro por el Cambio organizado por Podemos Cantabria. Su mesa ha abordado la vivienda como derecho universal, pero ¿es siquiera un derecho que se cumpla en la Constitución?

Está recogido en la Constitución, pero no goza de la protección de fundamentalidad de otros derechos. Su propia ubicación en ese artículo 47, que obliga a los poderes públicos a desarrollar ese derecho, ya es indicativo. Ha sido conculcado reiteradamente. Hay otros derechos que tienen todo que ver con el Derecho a la Vivienda, como el artículo 18 de Derecho a la Inviolabilidad del Domicilio, que sí es un derecho fundamental. Pero además, la Constitución tiene algunos elementos como el art. 10.2, que habla de la obligación de cumplir los tratados internacionales en materia de derechos humanos. Y el derecho a la vivienda es un derecho humano.

El techo al alquiler es una medida coyuntural, pero se tiene que convertir en estructural

¿Qué va a suponer la Ley por el Derecho a la Vivienda para las familias de este país?

Llevamos 42 años de Democracia y hasta ahora no se había desarrollado una ley que consagrara ese derecho. Desde que entramos en el Gobierno de coalición es uno de los compromisos que arrancamos al PSOE. La legislatura tiene que acabar con una ley de vivienda. Para Unidas Podemos es fundamental que lo que hagamos en el gobierno sea útil y práctico para la ciudadanía. Eso pasa por un desarrollo ambicioso de los derechos sociales, entre ellos el de Vivienda, que es un derecho base que te permite ejercer el resto. Las negociaciones con el PSOE no han sido fáciles, históricamente ha sido permeable a las presiones de los lobbies. Pero hemos llegado a un acuerdo en ese proyecto de ley, y creo que tiene mucho valor simbólico porque acaba con una trayectoria de ley de la selva.

Se centra en algo fundamental: que la vivienda no es un bien de mercado, tiene que ser considerada como derecho, y a partir de ahí desarrollar una serie de políticas públicas. Se pone el énfasis en ella, rompiendo también el cliché que hay en torno a la vivienda social. Tiende a europeizarnos y apostar por un alquiler social y asequible para todo tipo de unidades familiares.

Esta ley además tiene que frenar la emergencia habitacional, y eso pasa por frenar los desahucios sin alternativa habitacional adecuada. Es cierto que en el proyecto se limita la paralización de los desahucios a un momento temporal, y nosotras pensamos que el límite tiene que estar en el momento en que se provea la alternativa habitacional. Si no, el límite va a ser incumplido por la administración, precisamente por falta de parque público de vivienda.

Cantabria es la región donde más han subido los alquileres en los últimos años, y es necesario poner freno a eso

La ley también debe combatir el fenómeno de la vivienda vacía. Ha sido una de las problemáticas de la población en estos años, porque tienen la capacidad de intervenir el mercado. Es una cantidad ingente de viviendas que hay que poner en circulación. Hay medidas en la ley para que cumplan esa función social.

Entre las medidas que ha impulsado el Gobierno para hacer frente a la crisis está la de limitar la subida del alquiler al 2%. ¿Es esto suficiente?

La nueva Ley de Vivienda también contempla la regulación de los alquileres, es fundamental. Estamos en plena burbuja, a la que se suma la inflación galopante que tenemos. La burbuja se fragua entre 2013 y 2014, y lo hace políticamente con la reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos del PP y con las ventas masivas de vivienda pública a fondos buitres. Cantabria es la región donde más han subido los alquileres en los últimos años, y es necesario poner freno a eso. Hablamos de bienes de primera necesidad, y al igual que se han regulado los precios de mascarillas o test de antígenos, debemos regularlo, y tiene que ser ahora. Esa es otra enmienda que vamos a presentar.

El techo al alquiler es una medida coyuntural, pero se tiene que convertir en estructural. Está muy bien que Unidas Podemos haya conseguido limitar esas subidas, pero no tiene sentido dejar fuera a las personas que vayan a renovar el alquiler en otras fechas. Deberían beneficiarse todos los inquilinos e inquilinas. Pero es una medida que beneficia a los caseros. Evidentemente, protege más al inquilino porque es la parte débil del contrato, pero el Índice de Garantía de Competitividad protege al casero ante eventuales bajadas de los alquileres.

Pero no podemos conformarnos con bajar los precios, hay que pinchar la burbuja y adaptar los precios al coste de la vida. El alquiler es la factura más cara que pagamos.

La secretaria de Vivienda de Podemos, Alejandra Jacinto | Foto: edc

¿Cree que el Gobierno está actuando correctamente ante lo ocurrido en Ucrania?

Con los efectos económicos de la crisis, creo que estamos actuando bien y las medidas van en la buena dirección para atajar las consecuencias. Además de la limitación de los alquileres, está el aumento del Ingreso Mínimo Vital para las familias más vulnerables, la ampliación del bono social eléctrico flexibilizando los requisitos, desvincular los precios del gas a los de la luz… Ahora el reto está en limitar el precio de la energía. Unidas Podemos proponía los 30 euros por litro, y hoy es la propuesta que se hace desde el Gobierno junto a Portugal. Es indispensable actuar con valentía, con firmeza, que no nos tiemblen las piernas, hacer políticas que la ciudadanía vea como útiles, que haya efectos. Y luego, a esto se añade el paquete de medidas encaminado a la acogida de refugiados, el establecimiento de protocolos de protección para las víctimas de trata, que el 016 atienda también en ucraniano…

A Vox hay que desenmascararlo más allá de las batallas ideológicas y culturales. Son profundamente hipócritas

¿Ve suficientes las explicaciones de Pedro Sánchez sobre la decisión reconocer el Plan de Marruecos sobre el Sahara?

Ante un giro de esa envergadura, teniendo en cuenta la deuda histórica que tiene nuestro país con el Sahara, y el compromiso y la solidaridad que siempre hemos tenido, es injustificable por muchas explicaciones que dé. Nuestro planteamiento siempre ha sido el mismo: solidaridad y apoyo al pueblo saharaui, absoluto alineamiento con las resoluciones internacionales de Naciones Unidas que establecen el derecho a una resolución del conflicto en el que ambas partes se reconozcan, y que pasa por la libre autodeterminación del pueblo. Y ahí estamos, apoyando todas las concentraciones a favor del Sahara, como la que hubo mientras intervenía Pedro Sánchez.

Viviendo la política de Madrid en primera línea, ¿cómo valora que la derecha se apoye en un partido como Vox o que, directamente, lo haga entrar en un gobierno como en Castilla y León?

Es dramático que el PP se haya tenido que echar en brazos de Vox. Lo que dibuja es un escenario en el que el PP, con tal de mantener sus posiciones parlamentarias y de poder, va a pasar por el aro poco a poco de los planteamientos antidemocráticos que está poniendo Vox encima de la mesa, de recortes en derechos de retrocesos en materia de libertades, de ataques al feminismo o a las personas LGTBI. El PP va a pagar un alto coste. En Madrid es más complejo porque Ayuso es la mejor candidata de Vox. Por sí misma lleva mucho tiempo abrazando los planteamientos de la ultraderecha. Es cierto que en Madrid tienen todavía un noviazgo, pero en Castilla y León ya se han casado y han redoblado las campanas. La prueba de que les pasará factura es que Feijóo, ese aparente líder mucho más moderado que tenía la capacidad de poner freno a la ultraderecha, lo primero que hace cuando es presidente de facto es bendecir ese matrimonio en Castilla y León. Creo que se equivocan, necesitamos una derecha democrática que no se alinee con esos planteamientos, pero parece que van de la mano.

¿Abre esto una peligrosa puerta de cara al futuro y a las próximas elecciones?

Ayuso es la mejor candidata de Vox. Por sí misma lleva mucho tiempo abrazando los planteamientos de la ultraderecha

Creo que el deseo de Abascal es ser vicepresidente de la Nación. Y el PP, si sigue en esta senda de normalizar y naturalizar los gobiernos y pactos de la ultraderecha que sacrifican derechos y libertades, va a lograr un gobierno de coalición, y eso sería un drama por lo que supone a nivel de retroceso, no solo en derechos y libertades. A Vox hay que desenmascararlo más allá de las batallas ideológicas y culturales. En lo económico son profundamente liberales, no plantean medidas sociales. Se colocan al lado de los ganaderos en una manifestación, pero luego votan en contra de la Ley de Cadena Alimentaria que prohíbe la venta a pérdidas. Son profundamente hipócritas. Yo espero que la gente revalide la coalición actual entre PSOE y Unidas Podemos, y que en nuestro caso mejoremos los resultados, porque para eso tenemos a la mejor candidata, Yolanda Díaz.

¿El cambio en la dirección de Podemos ha supuesto un soplo de aire fresco? ¿Qué respuesta han recibido de la calle?

Creo que sí. El liderazgo de Pablo Iglesias y su papel de ruptura del bipartidismo es indiscutible, pero está bien que haya cambio, que haya renovación, que haya feminización. Y Yolanda Díaz es una esperanza para todas las gentes progresistas de este país. Creo que tiene la capacidad de llegar más lejos y de ensanchar el espacio político. Por algo es la líder mejor valorada en todas las encuestas. Además, creo que los mecanismos que ha desplegado desde el Gobierno como ministra de Trabajo son eficaces. Estamos en una nueva etapa, más feminizada y más feminista.

Unidas Podemos es socio de gobierno. ¿Cómo valora algunas fricciones que ha habido en los últimos meses?

En el Gobierno hacemos un poco de anclaje para que las políticas que se apliquen sean lo más sociales posibles

Creo que es normal, pero en España no hay cultura de coalición. Cuando en un Gobierno hay socios que pertenecen a diferentes espacios políticos, es normal que haya diferencias y pluralidad. No pasa nada porque no opinemos lo mismo. Es natural y sano. Debemos evitar que el PSOE se vaya a unos planteamientos que creo que no son los que quieren los votantes socialistas. Hacemos un poco de anclaje para que las políticas que se apliquen sean lo más sociales posibles. Lo que percibe la ciudadanía es que la utilidad que tiene Unidas Podemos dentro del Gobierno es esa, que sin nosotros no se avanzaría tanto en derechos como se está haciendo. Nos gustaría avanzar mucho más, pero estamos con un socio, por lo que hay que medirse. Pero siempre que haya respeto y coincidamos en objetivos, bienvenida la coalición.

¿Qué papel debe jugar Podemos en la cohesión de la izquierda?

Como decía, freno a esas tendencias por una parte, pero por otra somos un poco una brújula para saber por qué gobernamos y para quién gobernamos. Y creo que, además ahora, con el liderazgo de Yolanda, tenemos la capacidad de ensanchar nuestro espacio. Estamos en condiciones de hacerlo si ella capitanea el proyecto.

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