lunes. 22.04.2024

El Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras de la Enseñanza de Cantabria (STEC), mayoritario en el sector educativo público de esta Comunidad Autónoma, quiere denunciar, el trato de favor que la Consejería de Educación confiere a la red de centros privados de Cantabria, manteniendo unidades concertadas con unos volúmenes de matrícula tan bajos, que en la red pública comportarían inmediatamente su supresión.

Para este sindicato, la planificación del próximo curso no puede seguir obviando el descenso demográfico y la consiguiente reducción de matrícula que se está dando durante los últimos diez años en Cantabria; del mismo modo que defendemos que en dicha planificación hay que tener en cuenta la existencia de la otra red de centros sostenidos con fondos públicos (la red privada concertada), que debe asumir también las consecuencias de la falta de matrícula.

Desde STEC consideran intolerable que, mientras en los distintos niveles de Primaria en centros públicos se exige superar los 25 alumnos/as por aula para desdoblarla en dos grupos; en la privada se mantengan dos unidades concertadas, cuando suman una matrícula de 25 alumnos/as o incluso con menos de 25. Es decir, la Consejería de Educación tiene que explicar públicamente por qué mantiene criterios diferentes, especialmente en la etapa de Primaria, a la hora de planificar (y financiar) la red pública y la privada.

Desde el STEC siempre hemos defendido que sólo debemos sostener con las arcas del Estado la red pública de centros; pero con independencia de esta posición ideológica contraria al sistema de conciertos, ahora, en un contexto desde hace diez años de bajón demográfico muy acusado, la Administración debería ser especialmente cuidadosa para no provocar los agravios comparativos que estamos denunciando.

Ante esta situación el STEC ha formulado una denuncia por escrito en la Consejería de Educación, como ha hecho ya en los dos cursos anteriores. En aplicación de los mismos criterios que se han utilizado para el arreglo escolar de la pública, es decir, estableciendo las mismas condiciones que se usan para definir el número de unidades (grupos de alumnos/as) de los colegios públicos, habría que suprimir veinticinco unidades de la red privada concertada de Cantabria: 2 de la etapa de Infantil, 18 de Primaria y 5 de ESO.

El ahorro que supondría la reducción de estos veinticinco conciertos para las arcas públicas de nuestra Comunidad superaría el millón de euros anual (1.173.000 euros) y afectaría a 17 colegios, es decir, un tercio de la red privada concertada de Cantabria.

Para este sindicato, resulta incomprensible que esta Administración siga tratando de manera ventajosa a los centros privados, generando un agravio comparativo con los centros de titularidad pública. Esta situación no tiene ninguna justificación, máxime cuando es una tendencia histórica en esta Comunidad Autónoma el hecho de que socialmente cada vez se demande más la enseñanza pública.

Las preferencias de las familias mantienen una tendencia muy clara desde hace al menos dieciséis años, tal y como se demuestra en el reciente informe que acaba de dar a conocer este sindicato. En efecto, en el curso 2006/2007 (curso en el que arranca el citado estudio) la enseñanza pública escolarizaba, desde Infantil hasta Bachillerato, al 65,9% del alumnado de Cantabria, frente al 34,1% de la privada; en el curso actual la correlación es 71,6% y 28,4% a favor de la pública. En dieciséis años, la brecha entre ambas redes se ha incrementado en 11,4 puntos porcentuales a favor de la pública.

En definitiva y recapitulando: el STEC, además de la denuncia que acabamos de registrar, quiere hacer un llamamiento público a la Consejería de Educación para que deje de sostener mediante conciertos las aulas de centros privados que no cumplen con los requisitos de matrícula, y termine así con el agraviante trato de favor que viene dispensando a la red privada de centros de esta Comunidad Autónoma.

Y en este trato de favor que estamos denunciando, queremos incluir la situación de los servicios de orientación educativa en general y, más en concreto, el que se presta desde los equipos de orientación. Al finalizar el curso pasado, sin ningún aviso ni negociación previa, la Consejería tomó la decisión de empezar a concertar por primera vez en Cantabria la orientación de centros privados.

La medida despertó una lógica indignación entre los profesionales que trabajaban en la red pública (orientadores/as, profesorado de Servicios a la Comunidad, etc.) por dos motivos: porque suponía dejar en manos privadas una serie de aspectos muy sensibles del sistema educativo, como son los dictámenes de escolarización o los diagnósticos del alumnado (con las consecuencias de todo tipo que esto luego  iba a acarrear) y, por otro lado, por la previsible pérdida de puestos de trabajo, puesto que una parte de las funciones que venían realizando los equipos de orientación (públicos) pasaban a ejercerlas otros profesionales (privados).

Tras las protestas que se desarrollaron al final del curso pasado, y aunque no hubo ningún tipo de acuerdo con la Consejería, esta, al más alto nivel y tras declaraciones solemnes de la propia consejera Lombó, se comprometió a que esta medida no iba implicar la pérdida de ninguna plaza de la plantilla jurídica de los equipos de orientación. El STEC acaba de tener conocimiento de que ya al menos en varios equipos de nuestra Comunidad se ha planificado, de cara al curso próximo, la supresión de varios puestos.

Para este sindicato resulta vergonzoso que apenas un año después de haber hecho estas promesas, la Consejería esté planeando incumplirlas flagrantemente. Es vergonzoso que de nuevo se perjudique al servicio educativo público mientras, en este caso, se destina una parte de los presupuestos de Educación a sostener orientadores/as privados; y resulta igual de impresentable que todas las medidas que se están tomando relativas a la orientación, y en general también las que tienen que ver con la atención a la diversidad, se estén desarrollando a espaldas de los profesionales implicados en ellas y sin ningún tipo de negociación con los sindicatos.

STEC denuncia un trato de favor de la Consejería a los centros privados que le cuesta...
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