martes 28/9/21
CORONAVIRUS

La primera semana de la ‘vuelta al cole’ deja siete colegios afectados, seis aulas en cuarentena y “cientos de llamadas de trabajadores y padres"

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Un aula de un centro

Este lunes 7 de septiembre regresaban a las aulas 46.119 alumnos de Infantil y Primaria cántabros, repartidos en 2.654 aulas, con la incertidumbre y preocupación propias de este inicio del curso escolar, el primero de la llamada 'nueva normalidad'. El posible aumento de contagios y la ausencia de garantías generaban muchas dudas entre las familias, que miraban con recelo el llevar a sus hijos al colegio en medio de una pandemia que tiene sometida a Cantabria con un incremento diario de contagios. Siguiendo esta línea, los primeros positivos tampoco tardaron en llegar a los centros educativos, que ya son siete los afectados, seis de ellos con aulas en cuarentena y uno cerrado por completo, el José María Pereda de Torrelavega, con 192 alumnos. La decisión del cierre de este centro ha sido tomada como consecuencia del brote ocasionado en un bautizo y que afecta al barrio de La Inmobiliaria de Torrelavega.

Seis centros tienen aulas en cuarentena y uno está cerrado por completo, el José María Pereda de Torrelavega

Los tres primeros colegios en registrar positivos en las aulas fueron el José María Pereda de Los Corrales de Buelna, Santísima Virgen de Valvanuz en Selaya y Villa del Mar en Laredo, todos ellos en alumnos de primaria este miércoles. Un día más tarde fue el colegio Cisneros de Santander el que se unía a esta “lista negra”, al contar con un alumno positivo por COVID. Y ha sido hoy viernes cuando dos centros más cerraban la primera semana en activo con positivos entre sus alumnos, el Pablo Picasso de Laredo y Buenaventura González de Santa Cruz de Bezana. Los seis centros tienen actualmente un aula en cuarentena cada uno, en concreto el grupo de convivencia estable con el caso positivo. Además se ha procedido a la desinfección de sus instalaciones.

Este inicio de curso ha suscitado muchas reacciones entre los sindicatos, docentes y familias. Incluso el sindicato Trabajadores Unidos (TU), que afirma haber recibido "cientos de llamadas de trabajadores que no saben cuál es su competencia o misión en el centro" respecto al COVID y de "padres perplejos" ante esta situación, ha pedido amparo al Parlamento de Cantabria ante las "serias deficiencias organizativas y preventivas" detectadas en el inicio del curso escolar 2020-2021 en la región y ha solicitado a la Cámara que se realice un seguimiento y se audite la situación que se está viviendo en el ámbito de los centros docentes de la región.

TU, además de recomendar a los padres que lean "con detenimiento" los planes de contingencia antes de firmar, ha pedido amparo a la Cámara regional ante estas "deficiencias" observadas en el inicio del curso escolar, como la ausencia de instrucciones claras a los centros. Además, según este sindicato con representación en la Junta de Personal Docente, "incluso se responsabiliza en algunos centros de las tareas de limpieza y desinfección del mobiliario a los alumnos" en los cambios de clase; cambios que además "rompen la filosofía de grupos burbuja".

Ante estos y otros hechos, como la ausencia de protocolos de eliminación de residuos biológicos, TU ha remitido al presidente del parlamento de Cantabria, Joaquín Gómez, un documento en el que expone la "grave problemática" que está suponiendo la apertura de los centros educativos "en estas condiciones". "Recibimos cientos de llamadas en esta organización de trabajadores que no saben a estas alturas ni cuál es su competencia o misión en el centro en las diferentes situaciones que se plantean en cuanto toma de temperaturas, asistencia alumnado, etcétera. Nos llaman incluso padres de alumnos perplejos ante esta huida hacia adelante de la Consejería", ha señalado el sindicato. Ante la ausencia de respuesta de Educación, TU ha solicitado que el presidente del Parlamento traslade sus preocupaciones a todos los grupos "y se tomen decisiones en la sede de la soberanía popular". Algún grupo ya se ha puesto en contacto con la organización para conocer la situación.

Los trabajadores aún no cuentan con los horarios ni calendarios laborales del curso

Entre las deficiencias denunciadas por TU están considerar a los directores de los centros "como únicos responsables de tomar las medidas necesarias respecto a seguridad frente al COVID" aunque no se les permite su cierre; y el hecho de que los trabajadores aún no cuentan con los horarios ni calendarios laborales del curso. Además, según TU, no se cumplen las ratios por aula; la ventilación se limita a la apertura de ventanas; no se toman las medidas de seguridad necesarias respecto al personal; y no se da ninguna clase de formación al personal subalterno. "La escasez de personal obliga a cambiar horarios al personal laboral del centro, sin ningún control o protocolo, improvisando en cada momento y se realizan de palabra modificaciones sustanciales no comunicadas a los representantes de los trabajadores", señala TU.

También, que no hay unidad de criterios en la Consejería sobre qué funciones extras; que se está contratando personal de forma escasa "y sin haber realizado las pruebas pertinentes que exige la pandemia"; no hay protocolos de toma de temperatura ni personal asignado para tal labor; ni se han realizado test a todos los trabajadores de los centros. "Todo este caos organizativo pone en peligro tanto la salud de los usuarios del centro y sus familias como la seguridad de los trabajadores de la Consejería de Educación, como se está pudiendo comprobar en los positivos que se están produciendo en los diferentes centros docentes, como si se diera por sentado que es irremediable el contagio en toda al comunidad educativa", indica el sindicato en su misiva, en la que apela a los grupos a que "la cordura llegue a los responsables de la Consejería de Educación y Sanidad antes de que sea tarde" y "actúen de forma responsable, profesional, coordinada y con el respeto que merecemos todos los ciudadanos de Cantabria"

Por su parte, STEC exige una solución para el profesorado más vulnerable frente al COVID-19bien por padecer ciertas patologías crónicas, por su edad (mayor de 60 años) o por embarazo, y cuya situación "no quiere ser abordada por ningún estamento de la administración".

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