viernes. 12.08.2022
EDUCACIÓN

La nueva EBAU, con menos exámenes y un ejercicio de madurez, estará implantada en el curso 2026/2027

Convocatoria extraordinaria de las pruebas de Selectividad
Convocatoria extraordinaria de las pruebas de Selectividad

El Ministerio de Educación y Formación Profesional ha presentado este miércoles a los consejeros autonómicos del ramo su propuesta de modelo de prueba de acceso a la Universidad, con menos exámenes y un ejercicio de madurez, y que estaría completamente implantada en el curso 2026/2027. Según se ha explicado desde el Ministerio, la reforma responde a la "aplicación efectiva del modelo competencial" comprendido como "una nueva forma de abordar el currículo", y por ello ha apostado por "nuevas formas de enseñar y aprender, nuevas metodologías y nuevas formas de evaluar al alumnado".

Esta propuesta para reformar la EBAU se fundamenta principalmente en la implementación efectiva del aprendizaje competencial planteada por la LOMLOE

Se llevará a cabo de forma gradual durante los cursos 2023/2024,2024/2025 y 2025/2026 en un proceso de tránsito, de forma que los ejercicios tengan el perfil competencial acorde con la normativa curricular vigente y se facilite un periodo de adaptación al nivel de experiencia adquirido progresivamente por profesorado como alumnado "garantizando un tránsito natural y paulatino entre ambos sistemas".

Esta propuesta para reformar la EBAU se fundamenta principalmente en la implementación efectiva del aprendizaje competencial planteada por la LOMLOE -que da valor, más que a la adquisición de los conocimientos disciplinares o la memorización, a la capacidad de saber movilizarlos para resolver una necesidad- y que, según el Ministerio, debe de tener reflejo en el modelo de Prueba de Acceso a la Universidad.

Por lo que respecta a su puesta en marcha, desde el Ministerio se ha señalado que sólo podrán ser evaluadas con este sistema aquellas promociones que hayan estudiado con los nuevos enfoques competenciales durante un número de años razonable y en cuanto al profesorado, es probable que este proceso comience con la publicación de los decretos de currículo de ESO y Bachillerato y la redacción de los proyectos curriculares de los centros, pero su "implementación real se irá construyendo al amparo de una formación específica y sobre la base de la propia práctica docente".

Por ello, se apuesta por un cambio gradual en la estructura, contenidos y criterios de evaluación de las pruebas que el alumnado va a encontrar para evitar los desfases entre los modos de enseñar y aprender y los modos de evaluar y así atenuar las incertidumbres que la implantación de los cambios de modelo puede generar.

La prueba conservará una estructura que parta del sistema actual, en la que el alumnado realizará ejercicios por materias, pero avanza hacia un enfoque competencial, porque incorpora una nueva modalidad de ejercicio y porque, tanto en su diseño competencial como en los criterios de evaluación se alinea con el currículo LOMLOE.

En los cursos 2023/2024, 2024/2025 y 2025/2026 se prevé implantar como ejercicios comunes el de Historia de la Filosofía e Historia de España

La propuesta es realizar un total de cuatro ejercicios -igual que en la actualidad- tres de materia, uno específico en la modalidad elegida por el alumno, además de los de las materias comunes de Historia de la Filosofía e Historia de España. Un cuarto, de carácter general, y en el que se valorarán destrezas asociadas al ámbito lingüístico y que irán evolucionando hasta convertirse en un auténtico ejercicio global completará la nueva estructura de esta prueba.

Con el ejercicio global se persigue evaluar la madurez académica y grado de consecución de competencias y objetivo previstos para la etapa. Se diseñaría en torno a las materias comunes que conforman la ordenación de la etapa de Bachillerato y en las que haya cabida para las competencias específicas propias de cada una de las materias comunes.

Mientras que con los ejercicios de materia (dos comunes y una específica de modalidad) se pretende comprobar el grado de consecución de las competencias específicas de cada una de ellas. Las modalidades previstas son: Artes (Artes Plásticas, Imagen y Diseño y otra sobre Música y Artes Escénicas); Ciencias y Tecnologías, Modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales y la Modalidad General de Ciencias.

La implantación gradual del ejercicio general permitirá cumplir con dos objetivos, caminar hacia un diseño más equilibrado y homologable entre las diferentes pruebas a aplicar en las comunidades autónomas, a través de un acuerdo sobre protocolos para el diseño y corrección de los ejercicios y disponer de un margen temporal holgado para un pilotaje experimental, que permita su análisis y mejora, en incluso acortar la duración de las fases.

En los cursos 2023/2024, 2024/2025 y 2025/2026 se prevé implantar como ejercicios comunes el de Historia de la Filosofía e Historia de España, con un porcentaje de puntuación del 25% cada una, uno general que integra de manera global destrezas asociadas al ámbito lingüístico, con un 25% de la puntación y un ejercicio de modalidad que supondrá el 25% de la nota final. Los destinatarios serán el alumnado que en el curso 202/2023 curse 1º de Bachillerato, 4º y 3º de ESO.

Se espera que este sistema ya esté más asentado, y a partir del curso 2026/2027, fijado como objetivo temporal para su implantación definitiva, la prueba contemple que el ejercicio general, que integra de manera global destrezas en las materias comunes, suponga un 75% de peso en el cómputo de la nota final. Asimismo, el ejercicio de modalidad supondrá el 25% restante.

El ánimo de Cantabria es colaborar en alcanzar "el mejor modelo" de prueba de acceso a la Universidad posible

Según se desprende del documento aportado por el Ministerio la nota final se obtendrá calculando la media ponderada entre la nota de Bachillerato la nota de la prueba. La ponderación será del 60% sobre la nota del expediente y el 40% restante sobre la prueba de acceso y cada ejercicio contará con una guía de corrección en la que se recojan las respuestas que se valorarán como correctas.

Además, en la evaluación del alumnado con necesidades específicas tomará como referencia las adaptaciones curriculares realizadas a lo largo de la etapa y se contemplan medidas de flexibilización en lengua extranjera para alumnado con discapacidad auditiva, así como con dificultades para la expresión oral o trastornos del habla.

PERIODO DE CONSULTAS

Tras conocer la propuesta, la consejera de Educación y Formación Profesional, Marina Lombó, ha anunciado que su departamento iniciará un periodo de consultas con la comunidad educativa para preparar las aportaciones que realizará la Comunidad Autónoma. Sin entrar a valorar el detalle de los cambios, que es preciso "estudiar en profundidad", Lombó ha lamentado que el Ministerio no haya optado por "una elaboración conjunta" con las comunidades en el seno de las comisiones técnicas.

Además, "se nos piden ahora aportaciones durante la primera quincena de septiembre", ha señalado. Sobre este extremo, ha explicado que "no cabe ninguna aportación" sin la colaboración de la comunidad educativa que en el arranque del curso estará necesariamente centrada en la aplicación de los nuevos currículos. "Parece lógico dejar rodar un tiempo los nuevos currículos antes de plantearse una revolución de este calibre de las pruebas de acceso a la universidad", ha dicho.

Según ha explicado en nota de prensa, el ánimo de Cantabria es colaborar en alcanzar "el mejor modelo" de prueba de acceso a la Universidad posible. Por esa razón, como paso previo, se remitirá el documento facilitado por el Ministerio a toda la comunidad educativa y se solicitará que se realicen las observaciones pertinentes, para realizar "conjuntamente" el documento de aportaciones.

"Nos toca ahora un periodo de reflexión interna dentro de la Consejería y, paralelamente, un periodo de diálogo con toda la comunidad educativa para fijar una postura lo más unánime posible, que enriquezca la propuesta inicial del Ministerio", ha dicho.

Sobre el fondo de la cuestión, Lombó considera "lógico" que el cambio del sistema educativo derivado de la LOMLOE hacia un enfoque "competencial" hace necesario que la prueba de acceso a la Universidad refleje esa "nueva manera de aprender". Sin embargo, considera que es preciso que "cada paso esté medido al milímetro para no crear incertidumbre al alumnado".

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