jueves. 22.02.2024

Cumplir años es sinónimo de celebración pero, en ocasiones, el entusiasmo con el que se festeja ‘va por barrios’. Es el caso de ChatGPT, que ha cumplido su primer año de vida a la vez que su irrupción en las aulas va en aumento, aunque todavía no pueda hablarse de un uso generalizado -apuntan docentes cántabros- de esta herramienta de Inteligencia Artificial (IA) entre los estudiantes de Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional. Mientras los alumnos soplan las velas con un deseo claro, larga vida a ChatGPT, los docentes prefieren dejar que se apague la llama de su mal uso en clase y abogan por poner “límites” porque si no “puede ser un arma muy peligrosa”, reconocen. 

Sin embargo, la IA y aplicaciones como ChatGPT han llegado para quedarse, y conscientes de ello, prefieren unirse a la ola tecnológica. Pedro Bustamante, profesor del ciclo Sonido para Audiovisuales y Espectáculos, aboga por que “se les muestre los peligros que su uso conlleva”, a la vez que “enseñarles a sacar partido de ella porque será algo que esté muy presente en todos ámbitos y deben de estar preparados para usarlo adecuadamente”. 

“La IA tiene la virtud de generar contenido original que no detecta ningún programa anti plagio”

Aunque todavía no se trata de una tendencia generalizada, los docentes cántabros sí que se encuentran con trabajos que les hacen sospechar de su autoría e incluso les han visto utilizar la famosa aplicación. Para la IA es fácil elaborar textos diferentes a partir de parámetros ligeramente distintos, señala Montse Ferreras, profesora de Lengua Castellana y Literatura, que nos ejemplifica un caso: “Le pido un ensayo sobre Machado y otro sobre Campos de Castilla y me devuelve dos textos diferentes, aunque, seguro, que en ambos aparecen frases o párrafos coincidentes. Esa es una manera de demostrarle a un alumno que ha copiado. Porque, tienes que demostrárselo, así están las cosas. Con la copia desde búsquedas realizadas en Internet, es más fácil, basta con un comparador de plagio”. Y es que “la IA tiene la virtud de generar contenido original que no detecta ningún programa anti plagio”, señala Pedro. 

Pero, hasta el momento, nada que no pueda detectar el humano. Y es que la IA delata al alumno, “al menos, por ahora, ya que según apuntan, en un futuro próximo, la inteligencia artificial podrá simular la escritura de un adolescente”, teme Montse. Los profesores apuntan que uno de los indicadores de que pueden estar frente a un trabajo realizado por IA es que “el nivel de redacción es bastante mejor que el que utilizan los propios alumnos”. “La inteligencia artificial no comete faltas de ortografía, puntúa perfectamente, elige un vocabulario formal propio de una persona de cultura media, elabora textos cohesionados y coherentes. Conocemos a nuestros alumnos y sabemos cómo escriben y cómo razonan. En cuanto comienzas a leer sabes si ese texto lo ha producido o no él”, afirma Montse.

"La UE acaba de cerrar un acuerdo histórico para fijar las primeras reglas con las que limitar los riesgos de la Inteligencia Artificial"

Este chatbot con inteligencia artificial que genera respuestas a partir de las solicitudes de los usuarios amenaza con cambiar algunos modelos de educación y “es fundamental que exista un marco normativo o instrumentos de control” que lo regulen. Para ello, la UE acaba de cerrar un acuerdo histórico para fijar las primeras reglas con las que limitar los riesgos de la Inteligencia Artificial. Sin embargo, reconocen que el docente todavía no está preparado para trabajar con este tipo de herramientas en las aulas, por lo que es importante dotarles de la formación necesaria para que este terremoto tecnológico no se lleve por delante la cultura del esfuerzo y el pensamiento crítico que se inculca desde las aulas y conseguir así convertir la amenaza en fortaleza. Pero, su uso responsable, “¿a quién le corresponde?”, se pregunta Montse. “La pregunta, una vez más, traslada la responsabilidad a las aulas, cuando la tarea de base está en casa”, afirma. 

La preocupación sobre el efecto que pueden tener en las aulas, positivo o negativo dependiendo de su uso, obligará a cambiar las maneras de trabajar y adaptar los planes de estudios en los centros para que los bots se lleguen a integrar de forma correcta en la educación. Puede ser un aliando para los docentes y alumnos, pero requiere adaptación y formación. A día de hoy los docentes han tenido que adoptar una nueva estrategia: intentar evitar que los estudiantes caigan en la tentación de conseguir un trabajo de horas a un solo golpe de clic. Algunas de los mecanismos utilizados por los profesores para ello nos los aporta Pedro: “Les obligo a que referencien las fuentes y los autores que han consultado. También intento plantear trabajos que sean más de reflexión y opinión propia, que siempre son más difíciles de copiar en internet. Hago mucho hincapié con ellos en que lo importante es que se note su autoría, aunque sea con los fallos propios de alguien que está aprendiendo”.

Expertos han reconocido que la IA puede tener importantes ventajas en el aula y es un hecho que esta tecnología ya se empieza a utilizar incluso en el ámbito profesional en muchos sectores, por lo que abogan por herramientas para que los estudiantes puedan emplearlo de forma correcta, pero nunca sustituyendo al esfuerzo y el pensamiento crítico.

El desarrollo de la tecnología es imparable. Las aulas tradicionales ya hace tiempo quedaron obsoletas y han dejado a la intemperie un nuevo escenario por descubrir. Pero sin olvidar, alude Montse, a que “el componente humano llega donde no llega la tecnología". “Que nos doten de tecnología, está bien y va con los tiempos, pero lo que más se necesita es capital humano”. Y es que hay amistades que convienen, y las de los docentes con la IA es una de ellas: “Es un arma de doble filo que estamos obligados a enseñar a utilizar, nos tenemos que hacer amigos de ella a la fuerza”, concluye Pedro.

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