jueves. 29.02.2024

El 28 de agosto de 2019, la Vuelta a España descubrió el Observatorio Astrofísico de Javalambre y Ángel Madrazo anotó en su cima una de esas victorias que valen por toda una vida de pedaleo. Lo consiguió gracias a una escapada que, consentida de una amplia ventaja, escaló con el viento de cara y encumbró su carrera.

Un antes y un después para un currante del ciclismo que formó parte durante varios años del Movistar Team, uno de los mejores equipos del pelotón, y que sin duda está viviendo sus mejores momentos en las filas del modesto Burgos BH. Cerca de casa, con su grupeta, sus ‘Gorriones Team’ y siendo importante en la Vuelta a España y en el crecimiento del conjunto castellano.

Cuatro años después de aquella victoria en solitario en Javalambre y enfundarse el maillot de la montaña de la gran ronda española, Ángel Madrazo vive el momento más delicado de su trayectoria. El futuro del de Cazoña en el pelotón profesional corre peligro y la alargada sombra de la retirada planea sobre Ángel Madrazo.

El ciclista del Burgos BH sufrió el pasado mes de julio una dura caída durante uno de sus entrenamientos, un contratiempo que trajo consigo su traslado a un centro hospitalario de Cantabria al sufrir una importante fractura en su codo derecho.

La vida es tan injusta, que la diosa fortuna quiso que fuera el día que estaba realizando un entreno a unas prestaciones altísimas, pulverizando los registros de Strava -aplicación con la cual los ciclistas registran sus entrenamientos- como si de Verstappen en una clasificación se tratase y, por si fuera poco, se trató de una caída provocada por el mal estado de la carretera. De hecho, un compañero de ‘grupeta’ de Madrazo también sufrió lesiones aquella jornada.

Sin duda, la temporada 2023 está siendo una de las más duras en la carrera profesional de Ángel Madrazo, que ha sufrido ya varias caídas durante este curso. La primera de ellas en una de las concentraciones de pretemporada del Burgos BH, otra en el Tropicale Amissa Bongo de Gabón y ahora esta tercera también entrenando. Tres caídas a las que se une también un virus que contrajo meses atrás.

Las dos primeras quedaron en contratiempos propios de la vida del ciclista, pero esta última está convirtiendo la vida del ‘Gorrión de Cazoña’ en un calvario. El cántabro tiene ahora dos agujas y un alambre en su brazo para tratar de recuperar su lesión en el codo y sueña con volver a subirse a la bicicleta, aunque es consciente de que lo tiene verdaderamente complicado. Actualmente, hace rehabilitación a diario y sigue entrenando haciendo rutas de montaña o saliendo a correr, pero las dos ruedas ni tocarlas.

“Fue muy duro. Especialmente los dos primeros meses, no podía más mentalmente. Entonces, llegó un día y decidí cambiar el chip, arropado por la familia, especialmente mis hijos. No quise darle más vueltas desde entonces, son pruebas que nos pone la vida”, contaba el ‘Gorrión’ en una entrevista reciente, en la cual asume que puede llegar el final. “Soy realista. Si esto se acaba, no es la manera de la que me hubiese gustado terminar mi carrera. Me veía para seguir muchos años más”.

Hasta febrero, como mínimo, seguirá con el dichoso alambre y las agujas en su brazo derecho y la temporada profesional comienza en enero, siendo los últimos meses del año muy claves a la hora de elaborar las plantillas de los equipos y realizar las concentraciones de pretemporada. “No tengo equipo para el próximo año ni he tenido conversaciones con ninguno”, aseguró hace poco el cántabro, que ha terminado contrato con el Burgos BH.

Las últimas líneas en esta publicación deportiva dedicadas para Ángel Madrazo eran mucho más positivas, repasando la carrera deportiva de lo que titulamos como ‘Un currante del ciclismo’ en un número anterior. En él destacamos la capacidad de reinvención y de adaptación del ciclista de Cazoña, que ha sido capaz de encontrar su mejor nivel en el tramo final de su carrera a base de trabajo, esfuerzo y sacrificio.

Ahora, la vida le pone ante sí el puerto más de complicado de escalar. Un puerto de categoría especial que confiamos en que podrá coronar y, como hace cuatro años en Javalambre, levantar al cielo ese maltrecho brazo derecho y gritar: ‘lo conseguí’. Llegará la redención de Ángel Madrazo.

La redención de Ángel Madrazo
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