domingo 29/5/22

La carrera de Sergio Canales se ha desarrollado como la de un niño prodigio desde sus primeros partidos en las categorías inferiores del Real Racing Club de Santander. Con apenas diez años ya destacaba en el prestigioso torneo alevín de fútbol 7 a nivel nacional. Actuaba como mediocentro y los entrenadores que trabajaban con él en el fútbol formativo verdiblanco afirmaban que no habían presenciado un talento como el de Sergio jamás en La Albericia.

Ni Pedro Munitis, hasta la fecha el canterano racinguista más prolífico, ni Jonatan Valle, que había recibido la convocatoria del primer equipo con apenas 15 años. Lo que era capaz de hacer aquel niño de melena rubia y cara inocente no tenía comparación.

TALENTO

El talento de Canales llamó la atención de multitud de equipos e incluso algunos trataron de ficharlo. Sin ir más lejos, el Deportivo de la Coruña, que a día de hoy compite con el Racing por regresar al fútbol profesional, y que, por aquel entonces, estamos hablando del año 2006, había jugado una semifinal de Champions dos años antes, incluyó una cláusula que le otorgaba el 50% de los derechos de un futuro traspaso de Canales en la operación que llevó a Munitis de vuelta a Santander. 

Ya en su etapa juvenil, durante la temporada 2008/09, el técnico verdiblanco Juan Ramón López Muñiz hizo debutar a Canales a sus 17 años de edad. Sumó aproximadamente 105 minutos repartidos en varios encuentros en Primera División y también tuvo la oportunidad de estrenarse en la Copa de la UEFA y en la Copa del Rey. Se intuían unas cualidades bárbaras en el ‘27’ verdiblanco, pero, ni por asomo, alcanzábamos a imaginar en lo que se convertiría Sergio Canales la campaña siguiente.

EXPLOSIÓN 
La temporada 2009/10 fue la de su explosión como uno de los cracks en ciernes del fútbol español. A pesar de que comenzó la temporada con el Racing “B” y, de hecho, llegó a disputar ocho encuentros con el filial, Canales se convirtió en la estrella de un Racing que venía de disfrutar de la mejor temporada de su historia y la participación en la Copa de la UEFA donde se midió a equipos como Manchester City, Paris Saint-Germain o Schalke 04.

Un chico de tan solo 18 años al que sus compañeros miraban cuando se ponían las cosas feas, el ídolo al que todos los niños y niñas pedían una foto, el icono mediático al que todos los medios querían entrevistar. Ya se veían más camisetas de Sergio Canales que de Munitis o Zigic en los Campos de Sport y, por supuesto, los mejores equipos del mundo se interesaron en incorporarlo a su disciplina.

Canales jugó 26 partidos de liga donde anotó seis goles y repartió cuatro asistencias y otros seis encuentros de Copa del Rey, en la que dejó un golazo de falta directa para el recuerdo. 

Aunque, sin duda, el día que enamoró a todo el fútbol nacional fue el 9 de enero de 2010. Una exhibición del canterano cántabro en el Sánchez Pizjuán en la que firmó dos goles de bellísima factura; uno de ellos con una vaselina al puro estilo Leo Messi y, el otro, tras regatear al portero, aguantar al defensa y definir con la sangre fría de un veterano.

Por poner en contexto de lo que era el Sergio Canales del Racing. Hoy, en 2022, alucinados con las actuaciones de Pablo Torre -y no es para menos-, un chico de 19 años que es la gran esperanza del Racing para regresar al fútbol profesional y que tiene un talento y una compresión del fútbol muy por encima del resto de futbolistas de Primera RFEF (o Segunda “B”, para que nos entiendan los más clásicos). Pues Sergio Canales hacía lo que hace Pablo Torre pero en Primera División. Una auténtica locura. 

FUTURO EN LA CAPITAL

Un mes después de aquella exhibición en Nervión, el 12 de febrero de 2010, el Real Madrid anunciaba la incorporación de Sergio Canales de cara a la próxima campaña a cambio de 4.5 millones de euros. No fue una temporada sencilla para un juvenil que desembarca en el Real Madrid de Cristiano Ronaldo, Kaká, Özil, Xabi Alonso y compañía y, aunque logró disputar varios encuentros, el conjunto blanco acordó su cesión al Valencia. 

Era la temporada 2011/12 y el cuadro ‘ché’ era uno de los referentes a nivel nacional e internacional de la Liga Española y Canales pudo encontrar su hueco en un equipo huérfano de referentes tras las ventas de David Villa, David Silva o Juan Mata.

Comenzó de una forma fantástica su periplo en Mestalla y se intuía el líder que necesitaba un equipo histórico para recuperar la ilusión y construir un proyecto alrededor del cántabro, pero llegaron las lesiones. El 23 de octubre de 2011, en un partido frente al Athletic Club, Canales se rompió el ligamento cruzado de su rodilla derecha y estuvo cinco meses alejado de los terrenos de juego. Pero, por si fuera poco, recayó de su lesión el 27 de abril de 2012, en un partido de Europa League contra el Atlético de Madrid.

A pesar de las lesiones, el Valencia decidió hacerse con el cántabro en propiedad a cambio de 7.5 millones de euros y, tras su reaparición, el 23 de enero de 2013, logró recuperar el nivel de antes de las operaciones. Pero ninguno de sus entrenadores confió plenamente en Canales, ni Miroslav Djukic, ni Juan Antonio Pizzi y, en busca de la regularidad que necesita un jugador joven, porque recordemos que tan solo tenía 22 años, fue traspasado a la Real Sociedad en enero de 2014 a cambio de 3.5 millones de euros.

En San Sebastián militó cinco campañas en las que podríamos calificar que asistimos al resurgir de Sergio Canales. Un futbolista mucho más maduro, con autoconfianza y sin miedo a recaer de sus lesiones, capaz de ser importante en el área contraria, como fue toda la vida, pero al mismo tiempo influyendo en zonas de creación. Sin la presión de tener que ser el nuevo Messi y convertirse en la estrella del fútbol español, Canales demostró que es un futbolista TOP de Primera División. Un futbolista muy por encima de la media. Su contrato con la Real Sociedad venció en el año 2018 y Canales firmó por el Real Betis Balompié donde, creo que podemos estar todos de acuerdo, ha alcanzado la madurez como futbolista.

Con Quique Setién y con Manuel Pellegrini, dos técnicos con buen gusto por el trato de la pelota, se ha convertido en uno de los mejores centrocampistas de la Liga Española y, como premio, llegó a debutar con la Selección Española absoluta el 23 de marzo de 2019. Casualidades del destino, lo hizo en Mestalla, estadio que lo vio caer lesionado por primera vez. De esta forma, se cerró el círculo. Ocho años después de su primera rotura del ligamento cruzado, Sergio Canales demostró que, por muy dura que sea la caída, no hay que bajar nunca los brazos. 

NUTRICIÓN COMO PREVENCIÓN 

Uno de los secretos reconocidos de Sergio Canales para superar sus dos operaciones de rodilla y, lo que es más importante, prevenir de futuras recaídas, es la alimentación. Qué y cómo alimentarse es fundamental para que un deportista de élite alcance el rendimiento óptimo y el centrocampista cántabro ha reconocido en múltiples entrevistas que, con el paso de los años y la madurez que otorga el proceso de recuperación del ligamento cruzado, se alimenta mejor. Descansa mejor. Y, por ende, compite mejor. Hemos preguntado a una profesional de la nutrición, Ana Amo, de Expertos en Nutrición Amo, qué importancia cree que tiene la alimentación para superar y prevenir una lesión de estas características y esta es su visión.

-¿Cómo se puede ayudar desde la nutrición y alimentación en la recuperación de una lesión de rotura de un ligamento cruzado de la rodilla?

La rotura del ligamento cruzado es una lesión bastante común entre los deportista de élite, por lo tanto, lo primero que tenemos que tener en cuenta es que cuando tienen lugar este tipo de lesiones, la actividad física disminuye y si se sigue comiendo lo mismo que antes de la lesión, es muy probable que se aumente de peso ganando masa grasa y perdiendo masa muscular. 

En segundo lugar, y muy importante, hay que procurar que mientras el deportista está inmovilizado y/o inactivo su organismo mantenga la formación (síntesis) de proteínas musculares que se reduce durante la inactividad. El objetivo es evitar que no pierda masa muscular o que pierda el mínimo posible, a la vez que regenerar el tejido dañado por la lesión. 

Incrementando la ingesta de proteínas de alta calidad biológica, que son las que tienen más cantidad de un aminoácido llamado ‘leucina’, que ayuda a frenar la destrucción de proteínas que se produce a causa de la inactividad, a la vez que favorece la formación de nuevas fibras muscular. Es decir, tiene un efecto anabólico. La ingesta de tres gramos de leucina, sea aislada o contenida en proteínas, es capaz de activar la síntesis de proteínas musculares. Los alimentos que nos aportan proteínas de alta calidad biológica son: todo tipo de carnes (pollo, conejo, pavo, ternera…); pescados, tanto blancos como azules; huevos y lácteos. Otro nutriente interesante durante el periodo de la recuperación es el Omega 3, que ya solo por su efecto antiinflamatorio debe estar presente en la dieta de un deportista, y con más razón si está lesionado. La ingestión de tres a cuatro gramos al día de ácidos grasos Omega 3 (podemos encontrarlos en un filete de 200 gramos de salmón) puede actuar sinérgicamente con la leucina, aumentando la síntesis de proteínas. Fuentes de Omega 3 son: el pescado azul (atún, salmón, sardinas, anchoas, chicharro…); los frutos secos (nueces), aguacate o aceite de oliva. 

Por el contrario, se deben evitar las grasas saturadas (embutidos, carnes grasas, quesos, mantequilla, patés…) y las grasas ‘trans’ (margarinas, alimentos procesados, bollería industrial) y no abusar de los Omega 6 (aceite de girasol, maíz, soja). Otro nutriente fundamental es la vitamina C, ya que es un buen cicatrizante, y ayuda a la formación de colágeno y a la reparación de los tendones y ligamentos, podemos encontrarlo en las frutas y verduras frescas, especialmente en los cítricos, el kiwi y las fresas. También podría ser interesante la suplementación en algunos casos por ejemplo con omega 3, vitamina D, creatina, algún antiinflamatorio como la cúrcuma, que junto con una dieta equilibrada podrían ayudar en la recuperación de la lesión y acelerar el proceso.

-Una vez se ha superado la operación y la rehabilitación y el futbolista está listo para competir, ¿qué recomendaciones nutricionales haces para la prevención de posibles recaídas?

Cuando el deportista ya se somete a sesiones más o menos intensas de recuperación, sea para recuperar la funcionalidad, ganar fuerza y masa muscular, mejorar la elasticidad, recuperar la agilidad… y vuelve de forma paulatina a los entrenamientos, su dieta debe también ir progresando y adaptarse a su gasto energético y realizar ingestas acordes a sus horarios de entrenamiento, tipo de sesiones, horas de recuperación, etc. 

Al pasar a tener un mayor gasto energético, deberá incrementar su ingesta diaria en hidratos de carbono comparada con la que estaba haciendo durante la recuperación. Tras las sesiones de ejercicio es recomendable realizar un tentempié que aporte de 20 a 25 gramos de proteína junto a 50 gramos de hidratos de carbono, sea en forma de suplemento (bebida o batido) o con alimentos. Ejemplo: Un bocadito de pan integral (100 gramos) con pechuga de pavo (80 gramos) y un yogur desnatado.

Es conveniente realizar esta ingesta inmediatamente después del ejercicio o durante la hora posterior con el fin de aprovechar la llamada ‘ventana metabólica’, un estado fisiológico en la que el organismo está especialmente receptivo a captar los nutrientes, lo cual favorece la recuperación energética y la reparación muscular. 

Por otro lado, para evitar una recaída y prevenir lesiones musculares en general, es fundamental mantener el tejido conjuntivo lo menos ácido posible. Los alimentos basificantes son: los lácteos o bebidas vegetales, frutos secos como las almendras, hidratos de carbono, vegetales, hortalizas, frutas…Y hay que evitar los alimentos acidificantes que serían: carnes procesadas (embutidos, hamburguesas, salchichas…), bollería, galletas, cereales azucarados, azúcar, alcohol, exceso de café, bebidas carbonatadas. No nos tenemos que olvidar que mantener una correcta hidratación es fundamental ya que un músculo hidratado es más flexible y resistente, mientras que un músculo mal hidratado tiene más riesgos de lesiones, contracturas y calambres y no hay que olvidar que cuanto mayor calidad muscular tengamos menos probabilidades hay de que se rompan los ligamentos.

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