sábado. 25.05.2024

Como todo adolescente nacido en los 90, pasé por mi etapa skater. Mis 13, 14 y 15 años los recuerdo recorriendo Tanos con la tabla. Saltábamos bordillos, hacíamos ollies y vestíamos con Vans y vaqueros anchos, lo que viene siendo el starter pack del skater frustrado.

Al que se le daba un poco mejor del grupo llegaba a saltarse un par de escaleras o tirarse de las rampas más pequeñas del skatepark de La Lechera, pero en nuestra cabeza éramos Tony Hawk y Ryan Sheckler.

Fue una etapa muy feliz, de las más felices de mi vida. Nuestro único objetivo era que se pasasen rápido las seis horas de instituto para ir a patinar, jugar al Tony Hawk’s Underground 2 -de los mejores videojuegos de la historia, no tengo dudas- y comprarnos una sudadera de Volcom, para la cual no teníamos dinero, evidentemente.

Luego creces, le coges miedo a caerte y hacerte daño y como todo adolescente te preocupas por tu imagen. Ser skater no era lo que estaba mejor visto, así que todos en mi grupo dejamos de patinar. En ocasiones recupero mi vieja tabla Jart para ir a dar un paseo, ya no me saco ningún truco, pero recuerdo una etapa muy feliz.

Todavía me enfado porque ya no hacen videojuegos como el Tony Hawk’s Underground 2, pero me gusta ver que el skate ha llegado hasta los Juegos Olímpicos y podemos disfrutar de las competiciones en la televisión porque cuando era pequeño apenas teníamos tres o cuatro vídeos que nos pasábamos por el bluetooth del Motorola. Qué tiempos.

También nació en los 90’ Danny León, pero a diferencia de nosotros él sí que tenía talento y personalidad para aprovecharlo. A día de hoy, a sus 28 años es el mejor skater de España y uno de los mejores del mundo, ha sido el primer español en representar al skate en los Juegos Olímpicos y tiene en su cabeza conseguir una medalla en París 2024.

Hemos charlado con él para hablar sobre su carrera aprovechando su visita a Cantabria. El skate, como el amor verdadero, apareció en su vida de casualidad y se la cambió para siempre.

Me comentabas que estás pasando unos días por Santander aprovechando para patinar y hacer un poco de surf, ¿te gusta Cantabria?

En Madrid nos falta playa y nos tira bastante a los madrileños el norte, hay que aprovechar que hay skate, surf y buena comida. Antes no veía tanto, me gustaba, pero ahora estoy viniendo más a menudo.

¿Por dónde te gusta patinar y surfear en Cantabria?

Paso mucho tiempo por Santander, patino en La Vaca, porque tengo algún amigo por ahí. También voy mucho por Somo porque está el skatepark cerca de la playa y me lo paso muy bien con la gente de la Escuela Cántabra.

Hace unas semanas estuviste por aquí participando en la OA2 FuSSSion, una prueba única que combina skate, surf y snow, ¿cómo fue?

Fueron tres días de mucha intensidad. El primer día hicimos skate, que es por lo que venía, por estar un rato con amigos y pasármelo bien; el segundo día fue snow, que no se me da tan bien porque lo practico muy poco (ríe) pero nos lo pasamos genial; y terminamos con el surf, que me tira bastante aunque soy un paquete pero ahí estuvimos disfrutando y dándole caña.

Me lo pasé genial. Es un evento que me gustaría repetir porque nos lo pasamos muy bien todos los amigos juntos.

Vamos a repasar tu trayectoria. Empezaste en tu Móstoles natal, ¿cómo fueron tus primeros contactos con el skate?

Veía el skatepark desde la ventana de mi casa, al principio pensaba que era una piscina moderna, pensaba yo con nueve años. Cuando lo inauguraron vi que era un skatepark, aunque no tenía ni idea de lo que era. Con mi amigo Juanan -que ahora estamos montando nuestra propia escuela- decidimos bajar a ver qué era eso del skate.

Y hasta el día de hoy, que seguimos patinando juntos. La gente del skatepark nos acogió con los brazos abiertos. Éramos dos niños, teníamos amigos de todas las edades; de nuestra edad, más chiquitillos, de 30 años… es una mentalidad diferente, eso nos atrajo y aquí seguimos.

¿Recuerdas la primera vez que te subiste a una tabla?

Recuerdo el primer día que estaba en el skatepark, que nos dejaron un skate y yo me tiraba por las rampas y me caí varias veces (ríe), pero era un niño que se levantaba más veces de las que se caía. Tenía nueve añitos y no dolía, pero sí que recuerdo ese día, lo recuerdo perfectamente con mi amigo Juanan.

¿Y recuerdas el día en que te diste cuenta de que se te podía dar bien de verdad?

Al mes de patinar, la gente ya me decía que aprendía rápido. Y al año quedé primero en un campeonato en la categoría sub-16. No entendía yo mucho pero me di cuenta de que no iba mal la cosa. Escuchaba un poco lo que decían los locales, que hacía trucos difíciles que a lo mejor la gente no hacía en su vida.

A los tres años patinando ya estaba patinando con Red Bull, que apostaron por mi y me ayudaron mucho para poder viajar y salir de España. Me apuntaba a los campeonatos y ganaba a los pequeños y después a los mayores, ahí me di cuenta.

Aunque también me di cuenta al salir de España que el nivel fuera era una locura. Darme cuenta de que podía dedicarme a esto fue a los 16 años más o menos.

Una adolescencia diferente a la de tus amigos, ¿no? Con viajes, patrocinadores…

Puede ser. Yo al final estaba todo el día en el skatepark, era como el niño que estaba todo el día dando patadas a un balón. El skatepark estaba en frente de mi casa y mis padres me podían controlar desde casa. Terminaba la escuela y las tareas en casa, y al skatepark. Mis amigos estaban ahí así que para mí fue normal.

En clase sí que era más diferente porque mis compañeros no patinaban. Además, los profesores no lo tomaban muy en serio, pensaban que era un juguete para niños.

Ese día en el que te das cuenta de que puedes vivir del skate, que puede pasar de ser tu hobby a tu trabajo, ¿fue en algún momento puntual? ¿En alguna competición concreta?

El tema es que con 13 años ya tuve un patrocinador que me pagaba un mini sueldo y empecé a viajar, pero sin más. Ya con 16 años llegaron más marcas y entre una y otra me di cuenta de que tenía un sueldo como mis padres, y que estaba viviendo del skate.

Yo seguía estudiando y muchas veces me perdía campeonatos por mis estudios. Entonces decidí terminar de estudiar y dedicarme 100% al skate. Ese fue el momento en el que me di cuenta de que tenía un sueldo y de esto podía vivir.

Tu carrera ha tenido varios momentos claves. Uno de ellos fue cuando te nombraron Skater del Año.

Tuve dos momentos. En uno de ellos me nombraron Rookie del año, no recuerdo qué edad tenía, que me hizo ilusión y me motivó mucho porque lo votaban los participantes y los jueces. Y al poco tiempo, al año o así, me nombraron Skater del Año un poco por mis méritos y mis viajes y demás.

Ya me dedicaba 100% al skate, viaja más y competía más. Estos premios no te aportan mucho más en el día a día, pero a mí me motiva para seguir patinando y seguir mejorando.

Danny León | Foto: Red Bull
Danny León | Foto: Red Bull

Más allá de los premios, imagino que ver a los niños pequeños como tú en su día que te tienen como referente, se compran tu tabla y tu ropa, ¿eso hace ilusión?

Me gusta, pero lo paso mal (ríe), soy bastante tímido para esas cosas y me da vergüenza cuando me piden alguna foto. Lo que sí me motiva es ver a los niños que vienen cada vez más fuertes. Me gusta que vean a través de las redes también que hay más que las competiciones.

A veces se creen que el skate es solo viajar y competir, pero ahí más allá de eso. El skate es disfrutar y me gusta pensar que estoy poniendo una pequeña semilla ahí para hace que florezca algo puro y genuino.

¿Eres consciente de que hay niños y niñas que empiezan a patinar por ti?

Si es así, eso sí que me motiva mucho. Ojalá que sea así y que se visualice más el skate porque es una cultura que enriquece a cualquiera, es una cultura y un estilo de vida. La que más puede decirlo es mi madre, que no tenía ni idea de lo que es el skate y ahora está super metida.

Más momentos importantes en tu carrera: primer español en planchar un mctwist y un backflip, ¿cómo fue?

Fue en días diferentes. Hace unos años era diferente, no teníamos colchoneta ni nada y lo practicábamos en el skatepark sobre cemento. Aprendí a tirar el backflip ahí y después en una edición de O Marisquiño, en Galicia, lo planché en competición.

Y el mctwist fue en una competición. Lo había intentado pero no me había salido y el speaker de esa competición se apostó el bigote si lo hacía, así que dije “ala, a afeitarse el bigote”. Fue un punto de motivación y fui el primer español en plancharlo también.

Y sin duda los Juegos Olímpicos de Tokio fueron un gran trampolín en tu carrera, ¿cómo fue esa experiencia?

Fue un cambio grande en el mundo del skate. Antes éramos buscados por la policía y perseguidos por la calle, se consideraba un poco como vandalismo, a estar de repente en los Juegos Olímpicos. Todavía nos siguen persiguiendo por la calle, pero ahora ya hay becas y ayudas para que la gente pueda vivir del skate como un deporte.

Ese momento fue un gran cambio y fue peculiar porque lo vivimos con el Covid. No pude disfrutar de Japón, solo veíamos la Villa Olímpica y el skatepark. Me gustó la experiencia y vi a gente como Pau Gasol, que solo lo veía en la tele, pero me gustaría estar en los Juegos Olímpicos de París para poder vivirlo sin pandemia de por medio.

En lo deportivo, ¿satisfecho con el resultado en Tokio?

A nivel de entrenamiento lo único que hacíamos era patinar y punto. Ahora estamos aprendiendo a profesionalizarnos, a entrenar mejor para no lesionarnos. Tokio fue aprendizaje y todos seguimos aprendiendo. Es algo muy libre.

Me quedé con la miel en los labios porque me quedé a nada de pasar a la final. Tenía una ronda preparada para la final, pero bueno contento por estar en unos Juegos Olímpicos y por ser pionero. Super motivado para dar más de mí y voy a ir con muchas más ganas a París.

Danny León tiene su propia tabla | Foto: Red Bull
Danny León tiene su propia tabla | Foto: Red Bull

¿Quiénes han sido tus referentes en el mundo del skate?

Tengo dos ídolos y lo siguen siendo a día de hoy. Uno es Danny Way, un skater americano. Hacía locuras rollo tirarse de la rampa más grande del mundo, tirarse de la Muralla China, hacer el aéreo más grande del mundo… una vez vino a Móstoles a una exhibición y me hizo ilusión verlo.

Y otro, a nivel más personal, es Martín Gutiérrez, que venía mucho al skatepark. Nada que ver a nivel de competiciones, ni famoso ni nada. Simplemente era un chaval un poco más mayor que yo que tenía mucho estilo y hacía unos trucos increíbles. Me ayudó en la creatividad y en mi motivación día a día. Es un amigo y es un ejemplo claro de lo que quiero ser.

Y la última, ¿el mejor momento que te ha dado el skate y el gran sueño que te queda por cumplir?

Uf, es que es muy difícil elegir uno. No tengo una monotonía y un día en concreto con el que quedarme. Cada viaje tiene cada cosa, aprendo de todas las experiencias que tengo. No te puedo decir un momento concreto. A lo mejor, a nivel personal como skater te puedo decir el día en el que Jart sacó una tabla con mi nombre y empecé a ser pro. Ese momento es muy emotivo.

En cuanto al sueño, no tengo otra cosa en mi cabeza que París 2024. Es mi gran sueño a corto plazo. Después ya se verá.

"Con 16 años tenía un sueldo como el de mis padres y me di cuenta de que podía vivir...
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