sábado. 02.03.2024

Solo llevo lo necesario. Las dudas me persiguen en esta noche que huyo por una montaña extraviada. Siempre he sido un rebelde, ya están los vasallos y pusilánimes para limpiar los suelos con sus lenguas. Por mi carácter agitador he conocido calabozos donde secuestraron mi libertad. Pero molesto porque no me callan y pusieron precio a mi cabeza, vivo o muerto. Continúo exhausto sin parar con llagas en los pies. El camino termina al borde de un precipicio. Solo tengo dos opciones. En ese instante aparece un hombre que fue ajusticiado con el garrote vil. Me habla con pausa. 

-Yo también sé lo que está viviendo, pero me entregué. -infiere.

-Estoy en un callejón sin salida.-contesta.

-No, la decisión que tome será suya.

-No es nada fácil.

El fantasma desaparece. Decido dar varios pasos atrás. Arrojo la bolsa del equipaje y echo a correr hasta el borde del peñasco. Vuelo sin alas. Un todoterreno recoge mis restos con el alba de compañera.

Vivo o muerto
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