domingo. 21.04.2024

El Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira ha presentado hoy la exposición 'Con las manos crecen signos', un proyecto presentado como 'evento colateral' de la 59ª Exposición Internacional de Arte - Bienal de Venecia del año pasado y que fue creado específicamente para el Palacio Donà de Vencia.

Los artistas Ruth Gómez, Nuria Mora, Daniel Muñoz y Sixe Paredes propusieron diferentes instalaciones que ahora se adaptan al Espacio 1973 del Museo de Altamira. El resultado es un conjunto de microrrelatos que toman como fuente de inspiración la cueva de Altamira, y que se podrán visitar hasta el 15 de septiembre.

El proyecto, liderado por la Fundación Odalys y la Signum Foundation, con el apoyo del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, contó con Alfonso de la Torre como comisario y desde un principio fue concebido como una propuesta itinerante que sería expuesta también en Altamira.

Según la directora del Museo de Altamira, Pilar Fatás, "los cuatro artistas plantean la vinculación con el arte rupestre prehistórico y el patrimonio de Altamira desde perspectivas formales o conceptuales diversas y a través de lenguajes plásticos personales".

El objetivo se mantiene, y consiste en profundizar en las relaciones entre los nuevos espacios que habitamos (internet, las redes sociales y las grandes ciudades) con las cuevas prehistóricas, donde el ser humano se comunicó por primera vez a través del lenguaje universal que representa el arte.

En este proyecto se vinculan las pinturas prehistóricas con la contemporaneidad, a través de la vigencia de sus signos y valores transhumanos. En palabras del comisario, se propicia el encuentro con "un tiempo nuevo, surgido desde la desesperanza y la zozobra tan recientes, para hallar el arte como una manifestación esperanzada que tiente el equilibrio entre los seres humanos y el entorno".

A modo de bienvenida, un gran collage o 'assemblage', con imágenes facilitadas por el Museo acompaña a las obras de los cuatro artistas. Esta 'memoria de Altamira' se complementa con material documental y bibliográfico sobre Altamira. La experiencia continúa visual y sonoramente con proyecciones de la cueva y del proceso creador, junto con sonidos de la misma, cedidos por el Museo de Altamira. Además, el compositor y musicólogo Joan Gómez Alemany propuso una lista musical vinculada a lo prehistórico para la Bienal que se vuelve a reproducir en este nuevo espacio.

En la exposición también se incluye la prueba producida por Tragacanto en 1998 con motivo de la realización de la Neocueva del Museo de Altamira, cortesía de la Fundación Factum Arte.

LOS CUATRO MICRORRELATOS PERSONALES

Ruth Gómez (Valladolid, 1976) presenta 'Cuevas/Caves', un mural de grandes dimensiones que combina imágenes reales y otras de ficción. Esta propuesta permite a la artista profundizar en el proceso creativo: la síntesis y la abstracción características de las imágenes paleolíticas. Conceptualmente plasma lo que fue importante para nuestros antepasados: madre Tierra, animales, fertilidad, espiritualidad.

Nuria Mora (Madrid, 1974) utiliza su pieza bidimensional, compuesta por distintos lienzos que se despliegan en los ejes x, y, z para simular la manera en la que se fue descubriendo la cueva. 'XYZ- Transcending Physical Limits' I y II pasa de la paleta usada en Altamira a la de la artista y una vez que la obra está completamente desplegada se ahonda en el concepto de Altamira como lugar de reunión.

Daniel Muñoz (Moraleja, Cáceres, 1980) plantea en su intervención 'Arrastrar imagen' cuestiones sobre el papel de la imagen en la construcción del espacio social, el pensamiento común y la cohesión social desde el paleolítico. Así, el dibujo mural se identifica como el primer lenguaje edificador de la humanidad y el arte como una herramienta transformadora de nuestro entorno.

Y Sixe Paredes (Barcelona, 1975) presenta la serie 'Futurismo Paleolítico', formada por 'Conjunto Principal' 1 y 2 y 'Posible bisonte', que traslada al instante en el cual los artistas del paleolítico fueron invocados por las formas de las cavidades mediante el mural y el textil. Evoca un trabajo reflexivo, hipnótico y profundo basado en capas superpuestas y multitud de formas geométricas y lineales.

El proyecto 'Con las manos crecen signos' vuelve al Museo de Altamira
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